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Entrevista:YOUSSOU N'DOUR | MÚSICA | Entrevista

"El 'reggae' nos hace vibrar tanto a los africanos porque es parte de nosotros"

El músico más famoso de África, empeñado en difundir la imagen emprendedora del continente, presenta un disco y un documental e inicia una gira que lo traerá a España en julio

Nadie (o casi nadie) esperaba que Youssou N'Dour -se pronuncia yusundur- grabara un disco de reggae. "Hace veinte años que un amigo muy aficionado al reggae me repetía una y otra vez que quería escuchar mi voz con esa música. El año pasado iba a celebrarse en Dakar el Festival Mundial de Artes Negras y la idea era rendir homenaje a grandes de la diáspora negra. Y en las reuniones preparatorias se comentó que estaría bien que yo homenajeara a Bob Marley. Enseguida me acordé de mi amigo. Hablé con él y le dije: 'Creo que tu sueño se va a cumplir". "Marley me hizo decir '¿por qué no yo?'. Porque es la primera estrella de la música que vino del Tercer Mundo y comparto su discurso. También es el gran compositor negro que habló de la unidad de África". El senegalés ha preferido no grabar temas del profeta jamaicano: "Siempre busco originalidad, por eso elegí canciones no previstas para ser tocadas como reggae. Miré en mi repertorio y encontré canciones muy conocidas en Senegal que no habían tenido la suerte de serlo fuera. Y les he dado una segunda vida". Dakar-Kingston se grabó en el estudio Tuff Gong de la capital de Jamaica. "Me emocioné al ver a amigos de Bob Marley, a su familia. Era como si él estuviera allí. Un chino que vive en el estudio desde hace 35 años, y que lo dejó todo para seguir a Marley, me trajo un día un mango y me contó que a él le gustaba tener uno antes de cantar. Así que me lo comí pensando en Bob". Para las grabaciones, producidas por Tyrone Downie -teclista de The Wailers-, contó con Ayo, Morgan Heritage o el poeta Mutabaruka. Y a la letra de Marley contribuyó Yusuf Islam, antes conocido como Cat Stevens. Al aterrizar en la isla caribeña, pensó en Gorée porque desde allí salieron muchos africanos. Igual que de otros enclaves de la costa occidental de África de la que fueron arrancados millones de seres humanos. "Si el reggae nos hace vibrar tanto a los africanos es porque esa música es parte de nosotros". En la película de Michael Apted Amazing grace hizo el papel del liberto Olaudauh Aquiano, "un escritor de éxito en Inglaterra que luchó para abolir la esclavitud en ese país. Me sentí más mensajero que actor".

"Grandes delincuentes han pisoteado la economía mundial y las víctimas son los de siempre. Nauseabundo"

El astro senegalés -la voz de plata líquida, como la definió Peter Gabriel- es el protagonista de I bring what I love, documental de Elizabeth Chai. "Ella se emocionó tanto al escuchar mi disco Egypt que durante dos años me siguió en las giras. De forma discreta muchas veces. Y logró entrar en casa de mi familia con una cámara, algo que nunca antes había sucedido", cuenta. "Su película muestra bien lo que es el islam tal como se vive en Senegal. Un islam que no es sólo de los árabes sino también de los africanos negros".

Egypt es su proyecto más ambicioso hasta hoy. En su memoria estaban los cantos de Om Kalsum que le emocionaban cuando su padre sintonizaba en la radio conciertos de la diva. Lo grabó en El Cairo, con la orquesta de Fathy Salama, y estaba listo cuando ocurrieron los atentados del 11-S. "Se aplazó su edición porque yo no quería que pareciera una respuesta a aquello", explica. El disco habla de un islam de paz. "En todas las religiones hay extremistas. El problema es que interesan tanto a los medios de comunicación que se olvida que la inmensa mayoría de los que seguimos la doctrina del islam estamos a favor de la tolerancia". Y añade: "Nosotros nos sentimos agredidos por la propaganda occidental. En ese sentido, la presidencia de Bush fue catastrófica".

Se están celebrando cincuenta años de las independencias de varios países africanos. Y Youssou N'Dour nació nueve meses antes de que Senegal proclamara la suya: en la calle 22, esquina 31 del barrio de la Medina de Dakar -"la casa en la que mi abuela me transmitió las cosas"-. "Senegal es independiente excepto en lo económico. En cambio, si oyes la música o miras la cultura te das cuenta de que la colonización no pudo con ellas. Y es fundamental porque nos permite tener una identidad propia. Lo que me preocupa es que después de cincuenta años no hayamos reflexionado sobre cómo avanzar hacia los próximos cincuenta".

En Senegal sus opiniones cuentan. Llegó a pedir públicamente al jefe del Estado que retomara el diálogo con la oposición que boicoteó las elecciones legislativas. Su periódico, L'Observateur, es el más vendido con 60.000 ejemplares diarios: "Da la voz a los que no tienen un micrófono para expresarse porque creo firmemente que hay que devolver el poder a la gente. Informarla y sensibilizarla sobre todas las cuestiones para que pueda hacerse su propia opinión y elegir con libertad". Posee además una radio (Radio Futurs Médias), un estudio de grabación (Xippi), su compañía de discos (Jololi), un club nocturno (Thiossane) y una red de acceso a Internet para los menos pudientes (Joko). Y ha puesto en marcha una pequeña estructura de microcréditos. Parte de sus beneficios va a parar a la Fundación Youssou N'Dour -deja claro que no la dirige, sólo es un miembro más del consejo de administración-, que lucha contra la malaria, que cada año mata a millones de africanos.

"Soy el primero en criticar a Bush, pero hay que reconocer que conseguimos convencerle de poner más medios para combatir con eficacia la malaria. No me importa salir en la foto con un político si eso sirve de algo a la población", asegura quien asistió con Bono a una reunión del G-8, y se siente embajador de esa África emprendedora que rara vez aparece en los medios. "Antes de mandar ayudas a los países tenemos que concentrarnos en lo que supone el buen gobierno. No acuso directamente a los dirigentes africanos, porque creo que hay corrupción prácticamente en todas partes, pero debemos escuchar otras campanas. Y es el papel de los que somos activistas vigilar que los acuerdos de cooperación que se firman entre los gobiernos lleguen a su destino, que son las poblaciones. Hoy tenemos instrumentos para poder controlar y medir el impacto de las ayudas. Y si se cometen abusos que los responsables sean castigados", dice. "Grandes delincuentes han pisoteado la economía mundial y las víctimas son los de siempre. Nauseabundo. Pero no hay que fiarse del agua que duerme. La gente es cada vez más consciente y acabará por no permitir esa impunidad".

La revista Time le incluyó entre las 100 personas más influyentes y acudió invitado a la fiesta: "Cuando descubres que unos cuantos deciden el destino del mundo te quedas conmocionado. Agradezco la oportunidad de poder hablar con los poderosos y mostrarles la realidad. Si les decimos lo que pensamos, y les convencemos, puede que cambien cosas". De la fiesta en Nueva York a las calles de Dakar donde niños duermen en la calle: "Es terrible. Hice una buena elección al quedarme a vivir en mi ciudad porque cada vez que vuelvo con algo excitante y veo la realidad me calmo y cambia mi discurso. En mi interior sigo siendo aquel niño de la Medina".

El hombre que escribió la canción Immigrés tras su primera actuación en Francia, en 1984, considera "responsabilidad de los Estados africanos formar a los chicos para que puedan integrarse. Pero no lo han hecho. De todos modos conviene saber que cuando están en Europa, aunque sea vendiendo en la calle, mantienen a veinte personas en su país. Por eso los acuerdos entre gobiernos como el español y el senegalés para devolver a inmigrantes suponen, además del problema económico para las familias, una humillación para esas personas obligadas a regresar".

El 19 de junio tiene su décima cita con el Grand Bal que llena todos los años el Palacio de Deportes de Paris-Bercy. "Un espectáculo muy especial porque en el corazón de Europa se ve a 20.000 personas, el 80% de ellas africanas, con mujeres superbién vestidas y hombres con estilo, festejar toda la noche. Es una imagen positiva de África". Comienza en unos días el primer Mundial de fútbol organizado en África. "Sudáfrica no ha solucionado todavía los problemas del apartheid", asegura. Allí vivió una experiencia reveladora: "Me chocó llegar con mi equipo en el que hay ingleses... y que los europeos no necesitaran visado para entrar y nosotros sí". "El Mundial es muy importante para nosotros. Una oportunidad para que sintamos todos que Sudáfrica también es un país africano. Y, sobre todo, está nuestro héroe, Mandela, el que puede levantarse y decir: 'Yo hice algo bueno por África'. Que su país, donde el rugby era de los blancos y el fútbol quedaba para los negros, organice este campeonato es muy fuerte simbólicamente". Youssou N'Dour, que cantó en los conciertos por la liberación de Mandela, no ha olvidado el día que le conoció: "Me puse a llorar y no dije nada, sólo le escuché".

Dakar-Kingston está editado por Universal. Youssou N'Dour lo presenta el 15 de julio en Cartagena (La Mar de Músicas) y el 17 en Calella de Palafrugell (Jardins de Cap Roig). www.youssou.com.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 5 de junio de 2010