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Reportaje:

La reescritora de la historia

Carrie Mae Weems defiende en Sevilla el papel de la mujer negra en el arte

Carrie Mae Weems, fotógrafa norteamericana con presencia en los grandes templos del arte de su país, se propuso a principio de los ochenta reescribir la historia para darle un sitio a su gente, los afroamericanos. El resultado de ese inmenso reto puede verse desde hoy en el Centro Andaluz de Arte Contemporáneo (CAAC) de Sevilla, en una muestra titulada Carrie Mae Weems: Estudios sociales, la primera retrospectiva de la artista que se organiza fuera de Estados Unidos. La exposición, producida por el CAAC, está comisariada por Elvira Dyangani y permanecerá abierta hasta el 19 de septiembre.

"Es la misma obra la que te dice quién eres, algo que ni siquiera tú sabes", reflexionaba ayer en Sevilla Carrie Mae Weems (Portland, Oregón, 1953). La artista, que ha expuesto, entre otros, en el Museum of Modern Art (MoMA) y el Whitney Musem, ambos en Nueva York; presenta 25 series formadas por unas 250 obras entre fotografías, impresiones digitales sobre tela y papel, instalaciones audiovisuales y vídeos.

El CAAC organiza la mayor retrospectiva de la artista afroamericana

La muestra 'Nosotras' reúne obras de mujeres en los fondos del centro

Su trabajo, plagado de ironía y sarcasmo, se rige por un principio: "En la seriedad también hay un poco de sitio para jugar, pero en el juego hay mucho espacio para la seriedad", como ella misma precisó.

"Fui a Cuba hace unos 10 años y, como no me gusta hacer fotografías periodísticas, comencé una performance con una mujer como protagonista que pasa por distintos lugares y circunstancias. Entonces me di cuenta de que ese personaje ya había aparecido en la serie The kitchen table (1990) por primera vez. Yo no sabía que ella ya estaba allí", desvela Weems, quien protagoniza buena parte de sus obras, entre ellas la famosa The kitchen table en la que la mesa de la cocina, lugar en torno al cual se desarrolla gran parte de la vida familiar en Norteamérica, se convierte en todo un escenario.

Tanto esta retrospectiva, la mayor de cuantas se han organizado de Weems, como la exposición Nosotras, una muestra que también se inaugurará hoy y que reúne las obras de 30 mujeres presentes en la colección del CAAC, forman parte de una nueva línea del trabajo del centro encaminada a "superar una injusticia histórica por la insuficiente presencia de mujeres en el mundo del arte y la creación", apuntó ayer el consejero de Cultura, Paulino Plata. Dentro de este cambio de tendencia, lo que el director del centro, Juan Antonio Álvarez Reyes, denominó ayer "sesiones expositivas", se enmarcan otras dos muestras que se abrirán el próximo 5 de junio. Se trata de una exposición de la fotógrafa alemana Candida Höfer y otra de las video-artistas Helena Cabello y Ana Carceller, parisina y madrileña, respectivamente, que trabajan en Madrid.

"No creo que todavía hayamos hecho las suficientes exposiciones de mujeres. Pero no sólo en España, sino también en Estados Unidos; dónde la mujer está todavía aislada y el hombre blanco sigue dominando la escena del arte, continúa decidiendo qué es lo importante", asegura Weems respecto a este tipo de iniciativas. "Romper los estereotipos que pesan sobre las mujeres negras" es uno de los objetivos de la artista norteamericana, quien ha explorado sus orígenes africanos en series como Sea islands (1991-1992) o en los tres trabajos realizados después de un viaje a África. Dentro de esta recuperación de sus raíces se encuentra From here I saw what happened and I cried (Desde aquí vi lo que pasó y lloré), un proyecto de 1995 por encargo del Getty Museum a partir de fotografías antiguas con pretensiones antropológicas para ilustrar a la comunidad negra.

Por otra parte, Nosotras recorre la producción de las artistas en la colección del CAAC, desde las provocadoras fotografías de Valie Export de los sesenta hasta una nueva instalación de 2009 que la sevillana Carmen Laffón ha cedido por cinco años al centro titulada Espuertas cargadas de uva y compuesta por 24 piezas de bronce pintado y una gran pared de escayola. Además hay obras de Louise Bourgeois, Soledad Sevilla, Cristina Iglesias, Pilar Albarracín, Salomé del Campo, María Cañas y Pepa Rubio, entre otras.

"En Sanlúcar tengo una viña y estoy muy familiarizada con estas imágenes. Todo empezó con unos dibujos hace unos años, pero es un proyecto que aún no está terminado", aclaró ayer la perfeccionista Carmen Laffón.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 20 de mayo de 2010