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Crecimiento desigual

Las últimas cifras de crecimiento han puesto de manifiesto que la economía mundial se encuentra en plena fase de recuperación. Una recuperación que se inició en el tercer trimestre de 2009 y que está siendo desigual y con amplias divergencias entre países. En este sentido, mientras las economías avanzadas se recuperan de forma lenta al compás de las medidas de estímulo monetario y fiscal, las emergentes avanzan a gran velocidad, con las economías asiáticas como principales actores protagonistas. En realidad, la crisis ha afectado de forma puntual a estas economías.

Una de las implicaciones de esta situación está siendo las divergencias en los ritmos a los que los bancos centrales reconducen sus políticas monetarias, tanto en lo que respecta a los tipos de interés como al suministro de liquidez en las operaciones principales de financiación. Así, el Banco Central de China ha elevado el coeficiente de reserva a los bancos comerciales en varias ocasiones, al tiempo que ha adoptado medidas para frenar la fuerte expansión del crédito, que no deja de suscitar preocupación entre los analistas de esta economía. También han subido los tipos de interés el Banco Central de India, y hace tan sólo unas semanas se han sumado desde Latinoamérica el Banco Central de Brasil y el de Perú. Mientras tanto, los bancos centrales de las principales economías del mundo mantienen condiciones expansivas y sin expectativas de cambio en el más corto plazo.

En el área euro, la clave de la recuperación residirá en la capacidad de aumentar la exportación fuera de la zona

La situación actual de la economía mundial se encuentra pues en consonancia con el escenario típico de recuperación posterior a una recesión económica con origen en una crisis financiera. Las divergencias en la velocidad de la recuperación de los distintos países serán significativas, siendo las claves de estas diferencias, el mayor o menor grado de apertura y competitividad exterior, la situación del sector financiero y la magnitud de los desequilibrios internos, tanto del sector privado como público. Y es que, una vez superada la crisis financiera, el elevado endeudamiento del sector público a escala global se configura como el principal factor de riesgo que podría alterar la senda de recuperación prevista para la economía mundial.

En el caso del área euro, la clave de la recuperación va a residir en la capacidad de avance de las exportaciones fuera de la zona, ya que la puesta en práctica de medidas de austeridad fiscal en la mayoría de sus miembros supondrá un lastre para la recuperación de la demanda interna. En efecto, la tendencia del euro en el medio plazo podría ser de depreciación frente a sus principales cruces teniendo en cuenta varios factores. El primero de ellos, las diferentes posiciones en el ciclo económico del área euro y del resto de regiones comerciales, especialmente Estados Unidos cuya economía se recupera con solidez. El segundo, el previsible impacto sobre la moneda única derivado de las nuevas medidas directas que llevará a cabo el Banco Central Europeo con el fin de reducir las tensiones en los mercados de deuda pública. -

José A. Herce y Álvaro F. Lissón son profesores de la Escuela de Finanzas Aplicadas.

* Este artículo apareció en la edición impresa del domingo, 16 de mayo de 2010.

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