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Se apaga la luz surrealista y disparatada de Antonio Ozores

El actor, director, autor y empresario falleció ayer en Madrid a los 81 años

"Empecé en esta profesión a los ocho años y, después de haber protagonizado casi 200 obras de teatro, trabajado en 168 películas, dos años en la radio, haber dirigido y escrito para cine y teatro, y tener en las librerías mi cuarto libro, ya por la tercera edición, titulado Antonio Ozores, mi autobiografía, ¡sería muy tonto si no supiera lo que a ustedes les divierte!". Así se expresaba hace unas semanas Antonio Ozores para animar a los espectadores a que acudieran al teatro Arlequín de Madrid, de cuya gestión se había hecho responsable junto con su hija hace escasos meses. Era su manera de promover la que ha terminado siendo su última obra escrita y dirigida, El último que apague la luz, interpretada por Emma Ozores y Mario Tardón y en cartel en la actualidad.

Trabajó en casi 200 obras de teatro, 168 películas y también en la radio

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Como un jarro de agua fría cayó ayer en el mundo del cine y del teatro la noticia de la desaparición de Antonio Ozores, a los 81 años. Murió en la Clínica Anderson de Madrid, especializada en oncología, y su capilla ardiente se instaló a las pocas horas en el Parque Cementerio de la Paz, de Alcobendas, donde hoy se celebrará a las doce una misa funeral. A la una será incinerado.

Enrique Cerezo, hombre de cine, presidente del Atlético de Madrid e íntimo amigo de Ozores, comentó ayer desde Hamburgo, minutos antes de iniciarse la final europea que disputaba su equipo: "Era un gran profesional, y sobre todo uno de los actores que han escrito la historia del cine, del teatro y de la revista, ¡que se dice pronto! De ganar el partido, tendrá un lugar en nuestros corazones".

Ozores debutó en el cine en 1950 con El último caballo, de Edgard Neville. También fue director, oficio en el que se inició en 1983 con Los caraduros.

El cineasta José Luis García Sánchez quiso hacer un homenaje tan surrealista como sólo Ozores podía serlo: "Catap uti in de gorri, aja, aja", dijo en un claro gesto con el que imitar a Ozores. "Es una gran putada, porque era un tío excepcional, fantástico y graciosísimo, otro con el que no puedo trabajar más. Se me están jodiendo mis repartos", concluyó, al tiempo que tuvo la ocurrencia de que los amigos deberían llevarle una corona de flores de papel: "Era lo que le hacía gracia, nadie como él tenía ese punto surrealista tan bueno, que le venía por línea directa de Mihura y de La Codorniz".

Por su parte, el también cineasta Roberto Oltra ha visto truncado su proyecto de hacer un documental sobre los Ozores en el que Antonio tenía un especial protagonismo. Además de con Berlanga, Ozores trabajó también con Bardem, Luis Lucía, José María Forqué, Pedro L. Ramírez, Pedro Lazaga y, sobre todo, con su hermano Mariano.

Quien estaba ayer destrozada era Lina Morgan, su gran compañera durante años de numerosas películas, obras de teatro y revistas. De hecho, Ozores tuvo un resurgir muy fuerte en el teatro de La Latina, junto a Lina, donde hizo unas temporadas de revista fantásticas: "Le quería muchísimo, era un ser especial, siento con toda mi alma su desaparición; la vida es muy dura, sobre todo con los cómicos. Era un monstruo de la risa en el escenario y en el cine. En la revista la gente se lo comía, y a mí me costaba mucho aguantarme la risa porque dominaba el arte de la improvisación. ¡Le respetaba tanto como actor!".

El presidente de la Academia de Cinematografía, Álex de la Iglesia, señaló ayer que Ozores era una figura esencial dentro de una generación de actores que se van marchando: "Me siento aterrado viendo que grandes personajes van desapareciendo; espero y confío que estemos a la altura de todos ellos, pero va a ser muy difícil".

Ozores escribió divertidos libros como El anticiclón de los Ozores y El oficio más antiguo del mundo.

* Este artículo apareció en la edición impresa del 0013, 13 de mayo de 2010.