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Crónica:REAL MADRID 5 - ATHLETIC 1 | 37ª jornada de Liga
Crónica
Texto informativo con interpretación

Una goleada vía transistor

Un Madrid apático sólo golea al final, tras los dos goles del Sevilla, a un Athletic con uno menos desde el minuto 20

Diego Torres

El Bernabéu asistió al último partido de la temporada con la mirada apagada por la decepción. La campaña, que comenzó con los fastos de las presentaciones multitudinarias, a ritmo de consignas publicitarias y llamadas a la subversión, acabó sin sorpresas. La pretemporada ya anunció más goles que juego. La primera jornada del campeonato abundó en esta impresión cuando contra el Depor se revelaron problemas estructurales en la plantilla y en el equipo. Ocho meses después, las pruebas están contrastadas. El Madrid es un buen equipo en construcción. Sólido en defensa y goleador, pero sin grandes alternativas para el último pase, abocado al juego directo. Quedó en evidencia ante el Athletic, que jugó mermado desde el arranque del primer tiempo por la expulsión de Amorebieta. Con todas sus limitaciones, el Athletic consiguió ofrecer resistencia. Consiguió empatar ante la perplejidad general mientras los transistores anunciaban que Bojan había metido el 0-2 en Sevilla.

REAL MADRID 5 - ATHLETIC 1

Real Madrid: Casillas; Arbeloa, Ramos, Albiol, Marcelo; Granero (Benzema, m. 66), Xabi Alonso, Gago (Kaká, m. 46), Guti; Higuaín (Diarra, m. 82) y Cristiano. No utilizados: Dudek; Garay, Metzelder y Lass.

Athletic: Iraizoz; Iraola, San José, Amorebieta, Koikili; Gurpegi, Iturraspe, J. Martínez, Yeste (Gabilondo, m. 65); De Marcos (Susaeta, m. 53) y Toquero (Llorente, m. 73). No utilizados: Armando; Ustaritz, Etxberria y Muniain.

Goles: 1-0. M. 21. Cristiano, de penalti. 1-1. M. 40. Yeste. 2-1. M. 72. Higuaín. 3-1. M. 79. Ramos. 4-1. M. 80. Benzema. 5-1. M. 88. Marcelo.

Árbitro: Muñiz Fernández. Amonestó a Iraola, Gago, Arbeloa, Guti e Iraizoz. Expulsó a Amorebieta (m. 20) de roja directa y a Iñaki Morán, delegado del Athletic, por protestar.

Unos 80.000 espectadores en el Bernabéu.

Si el conjunto de Pellegrini no aplastó antes a su rival fue por falta de convicción
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El árbitro, César Muñiz, expulsó a Amorebieta en el minuto 20 después de que interceptara un tiro de Higuaín con la mano. Pareció un gesto involuntario. El central estaba de espaldas. Pero vio la roja directa y todo anunció que el Athletic presentaría la rendición. Cristiano ejecutó el penalti y el Madrid emprendió un triste asedio. El gol de Messi ya era vox populi en todo el campo. Caparrós reorganizó a su equipo retrasando a Gurpegui al eje de la defensa, junto a San José, y replegó a De Marcos para que ayudara en el medio campo. Arriba flotó Yeste, sin muchas obligaciones y, sobre todo, sin una posición fija. No le vio aparecer la defensa del Madrid cuando se cambió de banda, se tiró a la derecha, y empezó a encadenar recortes con la pierna izquierda. Primero le ganó la posición a Sergio, después le hizo un recorte a Marcelo, y otro a Gago, y otro a Xabi, y otro a Albiol... Superados todos sus obstáculos, se plantó ante Casillas y eligió el palo que más le gustaba. El derecho del portero. Por ahí metió el gol del empate, ante el asombro de la hinchada, que observaba el espectáculo con una mezcla de incredulidad y fatalismo.

La presencia de Gago por delante de los centrales careció de sentido a partir de la expulsión de Amorebieta. Con el 1-1, Pellegrini decidió cambiar al argentino por Kaká. La suplencia del brasileño, que empezó el partido sentado en el banquillo, fue la metáfora de una política de fichajes que no ha salido como esperaban los dirigentes. Cuando entró al campo no fue para tocar y moverse. Fue para recibir y arrancar. Ardían los fogones cuando Pellegrini resolvió echar más leña. Acuciado por la necesidad de levantar el resultado, y ante la necesidad de un poco más de pausa, el técnico quitó a Granero y metió a Benzema.

Si el Madrid no aplastó al Athletic unos minutos antes fue por falta de convicción. Los jugadores, y el público, se dejaron llevar por el desánimo hasta que el Sevilla empezó a retorcer el marcador en el Sánchez Pizjuán. Las emociones empujaron a todos. Ayer el madridismo tenía el corazón en el valle del Guadalquivir y el equipo no se metió en el partido mientras no tuvo esperanzas. Cuando el Sevilla se acercó al empate con el 2-3, el Madrid recibió una descarga eléctrica por la vía del transistor. Las gradas rugieron y los jugadores, atentos a las pulsaciones de la multitud, se lanzaron a la carga.

Una falta lateral de Guti que casi enchufa Benzema anunció la demolición. Le siguió un córner. Lo botó Xabi, que lo puso al cogollo del área. Ahí lo volvió a peinar Benzema al segundo palo, y por ahí apareció Higuaín. Desde hace años el argentino ha sido el catalizador de los sentimientos de la hinchada. Ayer fue el primero en devolver el golpe a Yeste. Lo hizo con un cabezazo pleno. Le siguieron Benzema, Sergio Ramos después de una arrancada emotiva, y Marcelo a pase de Guti. Fue todo lo que podían hacer ayer los jugadores y lo hicieron. La gente agradeció el tributo con un aplauso.

Sergio Ramos salta sobre Javi Martínez y Arbeloa
Sergio Ramos salta sobre Javi Martínez y ArbeloaEFE

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Sobre la firma

Diego Torres
Es licenciado en Derecho, máster en Periodismo por la UAM, especializado en información de Deportes desde que comenzó a trabajar para El País en el verano de 1997. Ha cubierto cinco Juegos Olímpicos, cinco Mundiales de Fútbol y seis Eurocopas.

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