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La primera crisis del euro

Grecia negocia con la UE y el FMI un drástico plan de ajuste

Atenas deberá aplicar fuertes recortes salariales a los funcionarios y nuevas subidas de impuestos para recibir el rescate de hasta 135.000 millones

La medicina que prepara el Fondo Monetario Internacional para salvar a Grecia del desastre financiero implicará unos sacrificios sin precedentes para el país. La Unión Europea y el FMI exigen a Grecia que aplique un drástico recorte salarial para los funcionarios y fuertes subidas de impuestos como condición para concederle auxilio financiero durante los próximos tres años. Las ayudas que se barajan se sitúan entre 120.000 y 135.000 millones de euros, durante el trienio, a través de créditos del FMI y préstamos bilaterales de los países de la zona euro, a unos tipos de interés que oscilarían entre 3,5% y el 5,5%. La desconfianza de los inversores ha disparado el coste de la deuda soberana griega, que impide al Gobierno de Atenas acudir a los mercados. La rentabilidad de la deuda a dos años ha llegado a alcanzar el 25%. No obstante, ayer se relajó algo la presión y la rentabilidad de los bonos cayó.

El nuevo plan es mucho más duro que el que exigía Bruselas hasta ahora

El FMI exige al Gobierno de Yorgos Papandreu que recorte los salarios públicos un 16%, mediante la eliminación de dos pagas extras y promueva la congelación de los salarios en el sector privado durante tres años. En el terreno fiscal se prevé un aumento del IVA de entre dos y cuatro puntos, desde el 21% actual y aumentos del 10% en las tasas que gravan los carburantes, alcohol y tabaco. El objetivo es lograr una reducción del déficit público del 10% en dos años. En 2009, el déficit público de Grecia alcanzó el 13,6%, según la ultima revisión de Eurostat, que advertía de que aún podía alcanzar el 14,1%. La deuda alcanzó el 115%.

El ajuste propuesto es muchísimo más duro que el exigido hasta ahora por Bruselas, que reclamaba una reducción de déficit de cuatro puntos este año. Daniel Gros, director del Centre For European Policy Studies (CEPS), considera que una reducción del déficit en un 10% del PIB "es una magnitud que no puede conseguir de modo realista en un par de años".

El ministro de Defensa, Evangelos Venizelos, anunció un recorte de los gastos militares operativos en un 25% en 2010, frente a una reducción del 12,6%, prevista inicialmente. Venizelos precisó que la reducción no afectará a la compra de armas. Atenas negocia la compra de submarinos alemanes y fragatas griegas por valor de unos 4.500 millones de dólares. El presupuesto militar de Grecia alcanza el 4,8% del PIB.

Por el momento las negociaciones entre los representantes de la Comisión Europea, el Banco Central Europeo (BCE) y el FMI, por una parte, y el Gobierno de Atenas, por otra, "son duras y todavía no han terminado", dijo el portavoz del Gobierno, George Petalotis, quien precisó que nadie podía garantizar nada: "Todos sabemos las dificultades por las que atraviesa el país".

El comisario de Asuntos Económicos y Monetario, Olli Rehn, explicó ayer que los enviados de la Unión a Atenas "han estado trabajando día y noche" y expresó su confianza en que "las negociaciones terminarán los próximos días". Rehn precisó de las conversaciones con el Gobierno de Papandreu tendrán como "resultado un programa plurianual que implicará un importante reajuste fiscal y estructural". El comisario está convencido de que "el apoyo financiero dará un respiro a Grecia frente a las presiones de los mercados financieros para restaurar de forma decidida la sostenibilidad de sus finanzas públicas y volver a situar su economía en una vía de crecimiento económico sostenible".

El comisario Rehn subrayó que el esfuerzo de ayuda "no se hace sólo para Grecia, sino para que todos los Estados miembros de la zona euro y los ciudadanos tengan garantizados estabilidad financiera en Europa y a nivel internacional".

Alemania, el país más reticente hasta ahora a contribuir en las ayudas, que podría tener que aportar unos 25.000 millones de euros, se verá compensado con una mayor influencia política en la zona euro. El presidente del Banco Central Europeo, Jean-Claude Trichet aseguró que Alemania tendrá "un papel clave" en la reforma de la zona euro. "Tenemos decididamente necesidad de mejorar la eficacia de la vigilancia recíproca ejercida sobre las políticas económicas y presupuestarias. Yo cuento", añadió, "particularmente con la contribución de Alemania en este campo".

En Alemania, mientras, la oposición socialdemócrata reclama a la canciller, Angela Merkel, que los bancos alemanes participen aportando fondos al plan de rescate. Los bancos alemanes están entre los principales tenedores de deuda griega, con una cuantía estimada de 28.000 millones de euros, según Barclays, y serían beneficiarios del rescate.

Por su parte, el anterior comisario de Asuntos Económicos y actual vicepresidente de la Comisión y responsable de Competencia, Joaquín Almunia, lamentó en una entrevista en la cadena SER la lentitud y la falta de preparación de la Unión Europea para hacer frente a la crisis de Grecia.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 30 de abril de 2010