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Necrológica:

Julio San Emeterio, el gregario más fiel de Bahamontes

"El Mezo tenía genio, carácter y un taller de bicicletas que no le iba muy bien", recuerda Federico Bahamontes. "Siempre fue fiel a mí y yo siempre fui fiel a él". El Mezo, o sea Julio San Emeterio, era ciclista, era de Torrelavega y murió ayer en Rivero (Cantabria), a los 80 años, lo que dejó a Federico con "la moral por los suelos", súbitamente viejo, con la constatación de que envejecer es quedarse solo, y a la gente del ciclismo español, a los que le conocieron como ciclista o como director, con el sentimiento recurrente de que la vida pasa muy deprisa.

"He llegado a una edad en la que sólo recibo malas noticias". Bahamontes, de 82 años, al conocer la noticia, comenzó a recordar a todos los ciclistas que ha conocido y que han muerto. "Y sobre todo a los domésticos que he tenido en vida, a Ladislao, a Sánchez Velando, el único sprinter que le plantaba cara a Miguel Poblet y se mató en Cartagena, clavándose el ramal de un carro a la salida de una curva, a Campillo, a Mezo", dice el ganador del Tour del 59, con quien San Emeterio, su doméstico más fiel junto a Campillo y Herrero Berrendero, dio la vuelta de honor al Parque de los Príncipes.

San Emeterio era grandote y rodador, ciclista para todo. "Como no tenía condiciones para ser un campeón dedicó su carrera deportiva a ser un gregario", dice Fulgencio Sánchez, ciclista que coincidió con San Emeterio un año en el pelotón y que hasta hace un par de años fue presidente de la federación española. "Y fue, sobre todo, un hombre de carácter, de genio: cuando se enfadaba podía ser muy duro. Recuerdo que en una Vuelta a Levante se puso a discutir con otro corredor y todos en el pelotón nos asustamos muchísimo, parecía que lo iba a matar. Pero luego, cuando se le conocía y se convivía con él era una bellísima persona".

Profesional desde 1957 hasta 1965, corrió en el Gamma, el Kas, el Faema, el Ferrys y el Margnat Paloma. Su principal triunfo fue la etapa Vitoria-Santander de la Vuelta de 1959 al final de una larga fuga en compañía de Campillo. A 11 minutos llegó el pelotón comandado por Van Looy. Fue director del Karpy, el Monteverde y el Teka.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 29 de abril de 2010