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Crónica:

El flamenco se fusiona con el jazz

El almeriense Niño Josele se rodea de veteranos jazzísticos españoles en el Teatro Lara para presentar su nuevo disco 'Española'

Ni una palma, ni un olé, ni un ay. El acercamiento del guitarrista Niño Josele al jazz en su último trabajo discográfico, Española (Warner, 2009), adopta también este formato en directo. Anoche lo presentó en el Teatro Lara, de Madrid, que llenó las alrededor de 500 butacas con admiradores y amigos como Fernando Trueba, productor del disco, o el también guitarrista Tomatito, almeriense como él.

En un formato poco habitual en el flamenco, Juan José Heredia, Niño Josele (Almería, 1974), no quiso tener al lado ni palmeros ni cantaor. No tenía tampoco un micrófono para que se escuchara su voz. Ni siquiera la puesta en escena seguía los cánones flamencos: ninguno de los músicos vestía chaqueta. La música de su nuevo disco fue la absoluta protagonista, para cuya interpretación se hizo acompañar por veteranos del jazz español como son Perico Sambeat (saxo soprano y saxo alto), Javier Colina (contrabajo) y Guillermo McGill a la batería, probablemente los jazzeros españoles que mejor entienden el flamenco. Ellos no participan en este trabajo discográfico, pero anoche no se notó.

El guitarrista quiso ceder espacio a los músicos para que se lucieran

La conexión entre los músicos fue total. Pese a haber elegido un formato jazz para la presentación, arrancó con la rondeña Camino de Lucía, su homenaje en este trabajo a Paco de Lucía, a quien acompañó durante cinco años en los escenarios. Lo hizo en solitario, demostrando por qué es uno de los guitarristas flamencos jóvenes más reconocidos. El almeriense tiene un toque limpio, rítmico pero no apresurado, que no necesita demostrar que es un virtuoso (aunque lo es) para emocionar. Con sus dos primeras interpretaciones, solo en el escenario, arrancó la primera ovación del público, que si bien asistió a la actuación en silencio dedicó varios olés y grandes aplausos a los artistas. Fue su único momento en solitario: ni en los saludos del final quiso acaparar los focos el guitarrista.

Niño Josele puso en escena todos los temas de su nuevo trabajo, y quiso dar espacio también a la improvisación y el lucimiento de sus acompañantes. Hizo un guiño a los maestros con unos compases limpios, armónicos y perfectamente ejecutados del Concierto de Aranjuez de Joaquín Rodrigo, que han interpretado antes otros flamencos como el maestro Sabicas o Paco de Lucía, pero también el músico de jazz Miles Davis en sus Sketches of Spain. También arrancó al contrabajo de Colina unos compases improvisados por tanguillos, que él marcó con su guitarra. El veterano contrabajista no se amedrentó y entró al envite con gracia y acierto, subiendo y bajando por las notas y marcando el compás.

La guitarra no fue la protagonista absoluta. Niño Josele quiso dialogar con sus músicos, cederles espacio para lucirse en solos de virtuosos, escucharles. El guitarrista disfrutó en el escenario como un asistente al concierto más, y lo dijo con una gran sonrisa en su saludo al público: "Estoy muy, muy contento de estar aquí, de verdad".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 28 de abril de 2010