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El acoso al juez Garzón

Más de 1.000 personas denuncian "la vergüenza histórica" del proceso a Garzón

Sindicatos y políticos de izquierda defienden al juez en un acto en la Complutense

Aplaudieron a rabiar. Lloraron. Gritaron. Más de 1.000 personas se reunieron ayer en el anfiteatro Ramón y Cajal de la Facultad de Medicina de la Universidad Complutense en un acto de apoyo al juez Baltasar Garzón, convocado por UGT y CC OO, y que se convirtió en un desahogo y una denuncia colectiva. Todos los intervinientes -los líderes sindicales, el rector de la universidad, Carlos Berzosa; el ex fiscal Anticorrupción Carlos Jiménez Villarejo y dos estudiantes de Derecho- pidieron a los magistrados del Tribunal Supremo que archiven las querellas contra el juez de la Audiencia Nacional.

Al terminar confesaron que no son demasiado optimistas. Todos los que acudieron al anfiteatro, desde los políticos a los familiares de víctimas de la dictadura, están convencidos de que Garzón ha quedado atrapado "entre los herederos del franquismo" y "los corruptos de la red Gürtel".

Jiménez Villarejo acusa al Supremo de dar "un golpe a la democracia"

"Pretenden acabar con él y con las investigaciones que él inició: los crímenes del franquismo y el mayor caso de corrupción de nuestra España democrática. Porque esto es lo que está detrás", advirtió Cándido Méndez, secretario general de UGT. "Se puede compartir o no su estilo, pero Garzón tuvo la osadía de perseguir a terroristas de ETA, a torturadores a sueldo de dictadores latinoamericanos, a delincuentes de guante blanco y a personas vinculadas a los principales partidos políticos, sin distinción de ideologías". "El franquismo seguirá impune, igual que quieren hacer con Gürtel. Estamos ante una vergüenza histórica", remachó el líder sindical.

El secretario general de Comisiones Obreras, Ignacio Fernández Toxo, aseguró que la Ley de Memoria Histórica ha sido "un paso tímido que no resuelve la deuda con las víctimas" y que la amnistía "no puede amparar el genocidio". Tras leer en voz alta uno de los bandos militares de Queipo de Llano -"Hay que sembrar el terror eliminando sin escrúpulos ni vacilación a todos los que no piensen como nosotros"-, añadió: "Es una ignominia que organizaciones que en otros países estarían ilegalizadas, en España presenten querellas admitidas a trámite. España vive una situación excepcional. De la crisis económica vamos a salir, pero no podemos permitir que se consolide otra crisis, ética. España necesita una Transición moral y este es el mejor sitio para iniciarla. Ayudemos a curar a este país de la amnesia", proclamó.

En su declaración conjunta, Méndez y Toxo resaltaron que "los impedimentos jurídicos que sostienen algunos para hacer inviable la causa de los crímenes contra la Humanidad del franquismo hubieran hecho imposible el proceso de Nuremberg contra los criminales nazis".

El ex fiscal Anticorrupción Carlos Jiménez Villarejo fue el más duro y el más aplaudido por los asistentes -unos 300 no cupieron en la sala-, puestos en pie. "Los magistrados del Tribunal Supremo han dado un golpe brutal a la democracia española convirtiéndose en instrumento de expresión del fascismo español. El juez Varela [instructor del caso] hablaba de la encomiable sensibilidad de los jueces del Supremo hacia los crímenes de la dictadura. ¡Pero si formaron parte del TOP [Tribunal de Orden Público] hasta el año 76! ¡Fueron cómplices hasta el último día de las torturas de la Brigada Político Social que muchos de los que están aquí han sufrido (...). Y ahora se han puesto en manos de Falange. ¡Me produce bochorno!".

En primera fila aplaudía emocionado el ex presidente de la Generalitat de Cataluña Pasqual Maragall, que encabeza el Manifiesto por una Memoria sin Fronteras y al que Méndez describió ayer como "un gran luchador contra el olvido".

Detrás, las Abuelas de la Plaza de Mayo de Argentina, país donde dos víctimas del franquismo y una docena de asociaciones de defensa de los derechos humanos presentan hoy una querella por genocidio, que entre otras cosas prosigue las líneas de investigación del juez Garzón. "Ojalá pueda ser allí", comentaban ayer familiares de varios desaparecidos.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 14 de abril de 2010