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Necrológica:

H. Edward Roberts, creador del ordenador personal

Su invento le dio la idea a Bill Gates para fundar Microsoft

El número de enero de 1975 de Popular Electronics mostraba un dispositivo no visto hasta la fecha: una compacta caja blanca y negra con el rótulo Altair 8800. La revista anunciaba: "El primer kit minicomputador del mundo". Era obra del ingeniero H. Edward Roberts: el primer ordenador personal, capaz de ser programado para diversas tareas de cálculo, que funcionaba con un procesador Intel 8080. Según los historiadores de la informática, aquel producto le concede a Roberts, fallecido el pasado sábado a los 68 años, el título de "padre inventor de los pecés".

Bill Gates así lo admite. En 1975 era un estudiante de la Universidad de Harvard. El lenguaje de computación de aquel modelo de Altair le dio la idea de fundar Microsoft en abril de aquel año, para distribuir software. El invento de Roberts le abrió el camino. En las últimas horas de vida de Roberts, que falleció a causa de una neumonía, Gates voló hasta el hospital de Georgia donde se encontraba hospitalizado para despedirse de él.

El primer microcomputador costaba entre 400 y 600 dólares

Gates y su amigo Paul Allen se mudaron a Albuquerque (Nuevo México) en 1975, porque allí se encontraba la sede de la empresa de Altair, para trabajar con Roberts. Allí nació Microsoft, antes de trasladarse al Estado de Washington. Gates y Allen emitieron un comunicado conjunto la semana pasada en el que aseguraban: "Ed nos dio una oportunidad a dos jóvenes interesados en los ordenadores antes de que estos fueran comunes y siempre le hemos estado agradecidos. El día que nuestro primer software funcionó en su Altair, comenzó una serie de grandes cosas".

Nacido en Miami en 1941, pasó por la Fuerza Aérea antes de ingresar en 1968 en la Universidad Estatal de Oklahoma para estudiar ingeniería electrónica. Tres años después comercializó su primera calculadora, bajo la marca MITS, siglas de Sistemas de Micro Instrumentación y Telemetría, en inglés. En la pantalla mostraba sólo ocho dígitos, pero sus cálculos alcanzaban una precisión del doble. Podía hacer cuatro funciones: sumar, restar, multiplicar y dividir. Se vendía, como se vendería el Altair 8080, en piezas, por 170 dólares de la época, o ya montada, por 275.

El 8080, el primer microcomputador, costaba entre 400 y 600 dólares y fue la semilla de una revolución tecnológica porque inició la competencia empresarial para crear ordenadores que se pudieran manejar a nivel de usuario y porque impulsó la industria del software, al ejecutar el primer programa diseñado por Gates y Allen.

"Me reuní con los banqueros en septiembre de 1974. Necesitaba unos 65.000 dólares para que la compañía se mantuviera a flote. Estábamos en la ruina", recordaba Roberts en una entrevista a la revista CRN en 2000. "Les dije que podría vender entre 800 y 900 altairs el año siguiente. Me dijeron que era un loco optimista". En un solo año ese "loco optimista" vendió, de hecho, muchos más: 5.000. En la historia de su empresa, vendió unos 60.000 ordenadores.

A contracorriente como siempre, Roberts vendió su empresa en 1977 por seis millones de dólares. Con ellos se compró una granja en Georgia y entró en la Facultad de Medicina en 1982, a los 39 años. Quería ser médico rural, y así acabó sus días. Aunque era uno de los padres de la informática, Roberts solía decir, en numerosas entrevistas, que había hecho un bien mayor curando a pacientes.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 6 de abril de 2010