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COLUMNA

Valencia Connect

La productividad, la oferta de bienes y servicios con alto valor añadido y, por ende, su competitividad internacional, son vectores que pueden ser dinamizados desde los gobiernos en beneficio del empleo, los salarios y los beneficios empresariales. Esta es una labor de largo recorrido que se alcanza con paciencia, inteligencia, rigor y conocimiento de la realidad global. Salvo que aparezcan inusitados yacimientos de recursos naturales, o que el cambio climático juegue a nuestro favor, los gobernantes deben posibilitar la superposición de capas de riqueza social de manera constante, paciente, acumulativa y con un sentido de especialización. Lo espasmódico, o lo genérico, difícilmente cala en el stock territorial. La especialización evolutiva ya fue avalada por David Ricardo hace dos siglos.

Una estrategia así requiere acciones coordinadas en varios escenarios

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En un proceso como el descrito, Valencia puede aprovechar sus fortalezas para convertirse en un centro de demostración, desarrollo y aplicación de las tecnologías de comunicaciones inalámbricas (wireless). La ciudad tiene una antigua tradición en dotar a su perímetro municipal de redes avanzadas de comunicaciones ya que, a mediados de los noventa, fue la primera urbe española cableada con banda ancha. Valencia, con sus 800.000 habitantes y sus 135 kilómetros cuadrados, a lo largo de una superficie totalmente plana, presenta unas condiciones imbatibles para liderar un proyecto como el que proponemos. El despliegue de diversas alternativas de tecnología wireless en una ciudad sita al nivel de mar, resulta más factible tecnológicamente que en otros casos de orografía severa.

Una estrategia de tal calibre requiere acciones coordinadas en varios escenarios, pero el esfuerzo vale la pena. La movilidad no es una tendencia, es una incuestionable realidad socioeconómica: el 80% de la población mundial tiene cobertura móvil, existen 5.000 millones de teléfonos móviles en el mundo y 1.200 millones de trabajadores se pueden calificar de móviles. Desde el plano institucional, resulta imprescindible un decidido apoyo del Ayuntamiento de Valencia, pero, también, de la Generalitat al tratarse de la capital administrativa de la Comunidad. No se trata de subvencionar, sino de demandar, desde ambas instituciones, servicios de valor añadido sobre tecnología wireless en beneficio de los ciudadanos y de las empresas (seguridad, sanidad, servicios sociales, educación, circulación, publicidad, gestión de servicios internos). Ayuntamiento y Generalitat se pueden convertir en modelo de usuario público, actuando como diapasón social. El Ayuntamiento debería, además, adaptar la ordenanza que regula la instalación de antenas a las condiciones interpretativas del acuerdo Ministerio de Industria-FEMP-AETIC. Este capítulo debería completarse con el apoyo y la colaboración, entre otros, de la UPV, de la Cámara de Comercio y de la CEV.

Desde la perspectiva de la selección de productos, servicios y socios tecnológicos, es preciso comenzar con planteamientos realistas y evolutivos. En el campo de las redes, la tecnología 3G puede ser provista desde operadores plenamente instalados en España (Telefónica, Vodafone, Orange) y, dado que los volúmenes de datos que circulan por estas redes se duplican cada año, se debería prever la escalabilidad de las mismas hacia redes más veloces como, 4G, LTE o sistemas duales. Los fabricantes de equipos de red (Cisco, Ericsson, 3 Com), de los terminales inteligentes (Nokia, BlackBerry, Apple), de los sistemas operativos y de las aplicaciones (Symbian, RIM, Android), de los chips que los fundamentan (Intel, AMD, Samsung), deberían ser invitados a formar parte de grupos de trabajo que ayudasen en el proceso de toma de decisiones. La UPV y las organizaciones empresariales podrían firmar acuerdos de formación en dichas compañías. Las instituciones podrían hacer lo propio en el ámbito de la asociación tecnológica que, eventualmente, culminasen en centros de demostración permanente en Valencia, ubicados, por ejemplo, en las bases de los equipos que compitieron en la Copa del América. Esta permanencia de los centros en un ecosistema privilegiado (Valencia Connect) diferenciaría nuestra ciudad del carácter temporal de los grandes eventos mundiales en este campo: Mobile World Congress (Barcelona), Consumer Electronics Show (Las Vegas)..., todos ellos con una duración de cuatro días.

En paralelo, deberían acometer una reingeniería de las fundaciones, empresas y unidades administrativas que se ocupan de estas, u otras, iniciativas relacionadas con la innovación. La sedimentación de la riqueza, el bienestar y la visibilidad internacional, requiere equipos formados y con capacidad de negociación en escenarios todavía inéditos, con habilidades para poner en valor nuestra oferta como Ciudad y Comunitat y con suficientes dotes de realismo como para plantear, y aceptar, planteamientos de beneficio mutuo.

jecervera@jecervera.com

José Emilio Cervera es economista.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 2 de abril de 2010