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Reportaje:Ciclismo

La espiral se quebró en Córcega

Contador, ahogado por la alergia, se queda clavado en el puerto de l'Ospedale

Muchos kilómetros al norte, en la brumosa Bélgica, Flecha, que terminó tercero en el GP E3 (una autopista da nombre a una carrera de muros y caminos vecinales), se quedó clavado cuando Cancellara arrancó en sus mismas narices y en las de Boonen, que iba a rueda y ni se inmutó, a poco más de un kilómetro para la meta. Flecha, que se alimenta de las Putas asesinas, de Roberto Bolaño, intentó infructuosamente seguir al suizo, pero, pese a ello, terminó feliz y tranquilo. "Reaccioné para evitar que Boonen pensase en falsas alianzas. No era el momento de ponerse en contra de nadie y enseñar las cartas", dice Flecha, que prepara el terreno, que afina la estrategia, para ganar dentro de una semana el Tour de Flandes y en 15 días la París-Roubaix, dos monumentos en los que Boonen y Cancellara, ayer derrochador, serán precisamente sus grandes rivales.

Contador prepara el terreno para ganar su tercer Tour en julio y ayer pasó un mal día, lo que no es mala noticia. Ahogado por la alergia -agudizada por un invierno lluvioso, un día soleado de primavera temprana en la isla mediterránea, "cómo movía el viento el polen, cómo se me han hinchado las piernas por retener líquido", dice el chico de Pinto-, Contador se quedó clavado en la ascensión al puerto de l'Ospedale, cima de Córcega en la que terminaba la primera etapa del Critérium Internacional. Faltaban tres kilómetros, los más duros, cuando Contador le dijo a su compañero Vinokúrov, el último peón del Astana, que dejara de tirar, que no iba a arrancar. Ganó, en solitario, Fedrigo. Tercero, a 25s, llegó Samuel en un grupo en el que también iba Evans; Contador perdió 1m 22s. Armstrong, que iba de paseo y que, recíproco, intentó evitar al español en la salida, más de 5m.

Fue el final de una espiral asfixiante de victorias para Contador, que desde hace un año ganaba todo lo que corría. La racha, increíble, había convertido la victoria en una necesidad, un peso. Amenazaba con desviar el foco: la grandeza de Contador se ha construido en julio, en el Tour, no en su invencibilidad en las carreras de primavera, cuando sus rivales de julio, Schleck, Armstrong, Sastre, aún se están quitando las legañas de los ojos.

"Estoy muy tranquilo porque eso lo tengo claro, estoy seguro de ello", dice Contador; "he visto que no era mi día. La alergia ha empezado y he decidido levantar el pie. Hay que construir".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 28 de marzo de 2010