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La Junta levanta la veda para acabar con una plaga de conejos

La superpoblación tiene en jaque a muchos agricultores

Dice Francisco González Salvador, un agricultor de Mengíbar (Jaén), que el destino quiso que sus cosechas de la última campaña fueran ruinosas. Y no sólo por los efectos de las inundaciones sufridas en los últimos meses. Antes, una plaga de conejos había destrozado alrededor de dos hectáreas de cultivos hortícolas que Francisco tiene en una vega junto al río Guadalquivir. "Acabaron con casi toda la plantación de col y rábanos, y antes lo hicieron con todos los melones sembrados", explica, resignado, este agricultor, que no ha recibido compensación económica por los daños en su explotación.

Como Francisco, centenares de agricultores en Andalucía han dado la voz de alarma en las últimas semanas por los daños causados en sus fincas por la superpoblación de conejos, lo que ha llevado a la Consejería de Medio Ambiente a declarar Área de Emergencia Cinegética Temporal a medio centenar de municipios de las provincias de Jaén, Cádiz y Sevilla, como el año pasado hicieron en otras 17 localidades de la Campiña cordobesa. Esta alerta supone, en la práctica, autorizar medidas para la eliminación de conejos en vivo así como levantar la veda de caza ampliando el periodo para el uso de armas de fuego.

Medio centenar de municipios están en área de emergencia cinegética temporal

Ecologistas en Acción critica la medida y pide que se regule la caza

Pero, ¿qué está ocurriendo? Según Medio Ambiente, el uso de técnicas agrícolas agresivas han supuesto la desaparición de la vegetación natural que servía de alimentación de estos lagomorfos, lo que les está llevando a buscar comida en las fincas agrícolas, especialmente en los cultivos hortícolas, pero también en jóvenes olivos y en viñedos. "La abundante maleza junto al cauce del Guadalquivir les sirve de madriguera, pero se están reproduciendo de una manera insostenible", se queja Francisco González. La menor prevalencia de enfermedades, así como la disminución de predadores por la menor presión cinegética son otras causas que explican esta plaga.

Medio Ambiente ha autorizado dos sistemas para la eliminación de conejos, la captura en vivo con hurón y red, y a través de capturadero, siempre bajo la vigilancia del personal propuesto por los titulares cinegéticos y autorizado por las delegaciones provinciales de Medio Ambiente. Además, también se contempla una ampliación, hasta el 30 de abril, del periodo hábil para el empleo de armas de fuego, aunque limitando el número máximo de cazadores a cinco por cada 250 hectáreas en cada jornada, con la posibilidad de incluir uno más por cada fracción de 100 hectáreas y sin permitirse el empleo de perros. No obstante, la veda no se levantará para todas las fincas sino que afectará a aquellas que cuentan con un plan técnico de caza menor en vigor, en el que se contemple el control por daños ocasionados por los conejos.

La decisión de Medio Ambiente ha dado respuesta a la inquietud de los agricultores, que habían alertado por la pérdida de sus cosechas. Sin embargo, Ecologistas en Acción critica la medida y reclama una regulación y control de la caza acordes con los tiempos actuales y que se reconozca los derechos de los no cazadores. Argumentan los conservacionistas que esta medida limita el conocimiento y disfrute de la naturaleza a la población y lamentan que la consejería está permitiendo que se practique la caza durante gran parte del año y en fines de semana y festivos, en los que muchas personas desearían pasear tranquilos, seguros y sin sobresaltos por el campo.

El Programa de Seguimiento del Conejo y la Perdiz Roja en Andalucía muestra que la abundancia relativa de conejos durante el período 1998-2006 varía entre 0,80 y 1,82 ejemplares por kilómetro, presentando una tendencia descendente hasta 2002 e invirtiéndose desde esa fecha. El Plan Andaluz de Caza de 2007 contemplaba la mejora de hábitat o repoblaciones para incrementar sus efectivos, así como el control sanitario y genético.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 22 de marzo de 2010