Dos empresas buscarán gas en siete municipios de la provincia de Cádiz

Estudios previos dan por segura la existencia de hidrocarburos en la zona

Que hay gas es algo que se da por descontado. Lo que no se sabe es ni cuánto ni si tendrá calidad suficiente para levantar una industria de explotación. Dos empresas con sede en España están a punto de ser autorizadas por el Ministerio de Industria, tras varios meses de trámites y muchos años de investigación, a realizar prospecciones de hidrocarburos en dos zonas de un total de 82.000 hectáreas en siete municipios de Cádiz. Las compañías y el Ministerio de Industria se han esforzado en explicar que estos trabajos no afectarán al Medio Ambiente ni tampoco tendrán repercusión en los sectores económicos que dependen de los recursos naturales como, por ejemplo, el pesquero. El recelo existe pero, al menos, se pretende que sea limitado.

La duda es saber si habrá cantidad y calidad para comercializarlo
Se espera que Industria autorice los trabajos en las próximas semanas

Industria da por hecho que las empresas obtendrán la autorización necesaria. Las empresas han cumplido todos los trámites y no se ha presentado ninguna alegación contraria al proyecto. Schuepbach Energy España SLU, con el 85% del proyecto como operador, y Vancast Exploración SL, con el 15% restante, solicitaron en febrero de 2009 el permiso, que fue publicado en el Boletín Oficial del Estado en agosto del año pasado. El período de exposición pública ha culminado y ahora el inicio de los trabajos ya sólo depende de una nueva autorización definitiva.Schuepbach y Vancast tienen larga experiencia en este tipo de prospecciones. La primera está instalada en Dallas (Estados Unidos) y está especializada en la explotación internacional de gas natural en arcillas. Su división internacional trabaja ahora en Suiza, Francia, Uruguay o Dinamarca. Vancast es un conglomerado de expertos en investigación minera y tiene acuerdos con varias compañías para participar en permisos de investigación de hidrocarburos españoles en León, Palencia o Asturias.

Las nuevas investigaciones en Cádiz abarcan dos zonas de la provincia en tierra y mar. Conforman dos rectángulos. El más grande, del tamaño de 62.000 campos de fútbol, llamado Tesorillo, comprende los municipios de Tarifa, Barbate, Vejer, Medina, Benalup, Alcalá de los Gazules y Los Barrios. La zona solicitada también afecta a la costa desde la ciudad de Barbate hasta Punta Camarinal, en Tarifa. El otro rectángulo, denominado Ruedalabola, está pegado al anterior, pero es de menor dimensión. Mide como 20.000 campos de fútbol y sólo toca los términos municipales de Los Barrios y Tarifa, incluido el litoral de esta última localidad. Las empresas destacan sus suelos de arcillas y arenas y las definen geológicamente como "áreas muy complejas".

Las compañías tienen seis años para encontrar gas y tres años más de prórroga en caso de que se haya producido un avance significativo en las tareas de rastreo. Las informaciones facilitadas por las empresas señalan que existe un 99% de posibilidades de encontrar gas en Cádiz. Para decirlo se basan en estudios previos, realizados en los años 60, con técnicas mucho más rudimentarias, que ya constataron la existencia de hidrocarburos. La incógnita es saber si será suficiente y si tendrá el mínimo de calidad para posibilitar la instalación de empresas explotadoras de gas para su posterior comercialización.

La fase de exploración e investigación atraerá una inversión inicial de 786.000 euros y la llegada a la provincia de medio centenar de técnicos. El diputado socialista, Salvador de la Encina, quien ha mediado entre el Ministerio de Industria y los colectivos locales, defiende la ausencia de efectos perniciosos y la buena noticia que supone para la comarca señalada esta búsqueda de gas. "Son personas de alto poder adquisitivo que se van a quedar aquí durante un largo período consumiendo y viviendo. Todo lo que sea creación de empleo y potenciación de riqueza debe ser bienvenido", señala el dirigente del PSOE.

El permiso definitivo de Industria se anuncia como inminente. Se espera que sea aprobado en las próximas semanas. Entonces comenzará la verdadera tarea, la de encontrar bolsas de gas justo a las puertas del gaseoducto entre Europa y África.

Después del cable y los molinos

El desarrollo energético en la provincia de Cádiz siempre ha generado recelo. Tarifa se levantó contra la instalación del primer tendido de interconexión eléctrica entre España y Marruecos en 1995. En Arcos, el movimiento ecologista no evitó la instalación de una central térmica que ahora gestiona Iberdrola. En Barbate, Vejer y Conil el rechazo político y ciudadano sí parece haber alejado la instalación de parques eólicos marinos. Los molinos han encontrado mejor acogida en Chipiona, aunque también allí hay detractores.

Para evitar suspicacias, el Ministerio de Industria ha desplazado hasta Tarifa a dos de sus cargos más relevantes. La subdirectora de la Dirección General de Hidrocarburos, Carmen Martínez Azagra, y el consejero técnico del Ministerio, Diego Vázquez Tejeira, acudieron a esta localidad, en compañía de representantes de las dos empresas solicitantes, para reunirse con los alcaldes de Tarifa, Barbate y Los Barrios, los tres del PSOE, la cofradía de pescadores, grupos ecologistas y representantes de los dos parques naturales afectados, el del Estrecho y el de los Alcornocales. El mensaje del Gobierno es claro: "La búsqueda de gas está justificada por las propias necesidades energéticas de la nación y se basa en distintas prospecciones realizadas hace años", señaló Martínez Azagra en ese encuentro.

Las empresas insisten en que sus técnicas ya no necesitan agujerear las zonas. Utilizan líneas sísmicas y geófonos. Los técnicos de las empresas defendieron que el nivel de impacto es mínimo. Un sistema vibrador da golpes en el terreno para emitir ondas sonoras que se propagan en el interior de la tierra. Estas ondas atraviesan la tierra y chocan con estratos rocosos, que vuelven a la superficie. Los geófonos reciben esas ondas y las traducen a un registro sísmico, que interpreta un geofísico, y que determina la presencia de gas o petróleo. Este análisis permitirá descubrir el lugar exacto donde empezar la excavación.

La reunión ha moderado los recelos de colectivos económicos y políticos, pero no los ecologistas. La portavoz de Verdemar Ecologistas en Acción, Raquel Ñeco, avisa: "El Campo de Gibraltar es una comarca muy castigada por la contaminación. Por muy bien que pongan estas actuaciones, quieran o no, dañan el medio ambiente". El diputado socialista Salvador de la Encina le contesta: "No hay afecciones. Las empresas han trabajado en zonas de parque natural de Navarra y Cataluña y no se han producido daños".

* Este artículo apareció en la edición impresa del domingo, 21 de marzo de 2010.

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