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El wolframio tiene premio

La Xunta se vuelca en subvencionar al grupo que reabrirá las minas de Lousame y Santa Comba, que suma ayudas por más de dos millones

Un ingeniero que deja su cómodo trabajo en el departamento de geotecnia de la consultora Applus Norcontrol para enrolarse como primer ejecutivo de un grupo de discretos inversores. Una mina en Lousame que lleva 20 años cerrada, pero que tal y como está el precio del wolframio en el mercado internacional puede dar mucho juego. Y toda una crónica negra detrás, a medio camino de la leyenda, que tuvo en la autarquía franquista su anclaje temporal y en el dinero rápido del estraperlo el salvavidas para comarcas enteras. Así se reescribe la historia del wolframio en pleno siglo XXI. Entretanto, muchas, muchas subvenciones para un proyecto que comienza a tomar forma y por el que apuestan distintas administraciones. Al menos, a decir de las ayudas públicas que ha recibido en los dos últimos años.

El Igape ha sido el último organismo en creer en el proyecto

El desarrollo requiere inversiones superiores a los 20 millones de euros

Incremento Grupo Inversor se enfrenta a varias demandas por los lindes

Son varias las administraciones que han confiado en el proyecto

El ingeniero responde por Joaquín Eulalio Ruiz Mora. La mina, situada en la parroquia de Santa Eulalia, es la de San Finx, la primera en España que abrió sus galerías, allá por 1884, y la última de sus características en cerrarlas, al inicio de la década de los años 90. La apuesta corre a cargo de Incremento Grupo Inversor, una sociedad creada en 2007 que en algo más de dos años ha recibido subvenciones por importe de 2,1 millones de euros, procedentes del Ministerio de Industria, a través de Incentivos Regionales; del bipartito, con la extinta Consellería de Innovación al frente, y ahora, del Igape.

"No hay nada que ocultar, hay un proyecto inversor serio y de calado, que lleva sus tiempos, en un sector, el de los minerales estratégicos, que requiere discreción". Lo dice Ruiz Mora, que traza un plan de inversiones que no sólo comprende la mina de Lousame, sino también las de Santa Comba, cuyos derechos de explotación están a nombre del grupo. En total, según sus previsiones, el desarrollo de ambos proyectos requerirá en su conjunto inversiones superiores a los 20 millones de euros para dar empleo a más de 100 trabajadores. Parco en palabras, el ingeniero se limita a trazar un horizonte de unos meses para comenzar a producir lo que en el sector se entiende por un "mineral alternativo", que en épocas de crisis y con precios altos gana en rentabilidad y del que China acapara más del 70% del mercado mundial.

La Consellería de Economía, a través del Igape, ha sido el último organismo en creer en el proyecto de Lousame. Para ello, en febrero aprobó una subvención de 645.855 euros para una inversión de 4,72 millones. Ha sido la mayor de este año de todas las concedidas para nuevas instalaciones fabriles. La ayuda contempla la creación inicial de ocho puestos de trabajo y el mantenimiento de seis empleos ya existentes. La empresa podrá cobrar la ayuda concedida una vez justifique la realización de la inversión proyectada y la creación de empleo a que se compromete, señalan fuentes del Igape. Para este mismo proyecto aprobado por la Xunta, el Ministerio de Economía e Industria, a través de la línea de Incentivos Regionales, ha concedido también una subvención de 497.200 euros.

La historia reciente de Incremento Grupo Inversor se escribe a través de las ayudas que ha recibido. Si en diciembre de 2008 era el departamento del nacionalista Fernando Blanco quien financiaba el 44% de los 1,3 millones de euros de inversión previstos para la mina, hasta sumar 589.700 euros, más tarde (en marzo de 2009) sería la Dirección General de Política Energética y Minas la que otorgaba otras dos subvenciones por importe de otros 300.000 euros. El pasado mes de octubre, la Secretaría Xeral de Modernización e Innovación Tecnológica aprobaba otra línea de 54.000 euros para las soluciones informáticas del proyecto.

Incremento Grupo Inversor también ha obtenido los permisos de investigación geológica en los municipios orensanos de Baltar y Os Blancos. Pero no todo son buenas nuevas para la compañía. En los juzgados de instrucción de Noia se enfrenta a varias demandas de propietarios de terrenos por los lindes de la explotación de San Finx. José Santiago Freire Abeijón, el alcalde de Lousame, quiere marcar distancias con los nuevos inversores. "Nosotros hemos puesto en marcha un centro de interpretación de las minas, porque consideramos que la del wolframio forma parte de la historia industrial de Galicia, pero es algo al margen de la reapertura de la explotación", cuenta.

Aunque con un futuro todavía por despejar, lo que sí tiene San Finx es mucho pasado. La historia de la mina de Lousame habla de la primera explotación española de wolframio de la mano de una familia británica. Corrían los últimos años del siglo XIX y de unas instalaciones técnicamente punteras para la época quedan las primeras separadoras electromagnéticas que se montaron en España, que aún hoy en día están en un buen estado de conservación. Poco después del final de la Guerra Civil, en 1940, la mina pasó a ser propiedad de Industrias Gallegas, al frente de la cual se encontraba un joven Pedro Barrié de la Maza. Al albur de la demanda internacional y con unos precios muy bajos, el grupo industrial del Banco Pastor la explotó con distinta suerte durante los siguientes 25 años. Hasta su cierre, San Finx sería propiedad del empresario Gabriel Pérez, y posteriormente de sus herederos, que fueron quienes le vendieron los derechos de explotación a Incremento Grupo Inversor. Ahora todo son expectativas para la mina que hizo a muchos de oro.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 20 de marzo de 2010