Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra

Una cantera pegada a un barrio de Santiago lleva 50 años sin licencia

El ayuntamiento estudia legalizar la mina y los ecologistas se oponen

Lleva más de 50 años abierta, pero la cantera de granito en el monte Naveira, en Santiago, carece de licencia municipal. Explotada por una empresa familiar, el ayuntamiento debe decidir ahora si la legaliza tras una solicitud del dueño, que pide la apertura de la mina como si se tratase de una explotación nueva. La asociación ecologista Verdegaia se opone frontalmente a la autorización y asegura que la mina afecta al nacimiento del río Corgo e incumple varias leyes ambientales y de urbanismo.

"La mina la abrió mi padre y yo estoy en ella desde 1956", señala Miguel García Sabel -dueño de Migasa, SL,-, que, a sus 71 años sigue al frente de la cantera, situada al norte de Santiago, en la parroquia de San Miguel. En aquella época el núcleo urbano estaba a unos dos kilómetros, pero hoy en día las viviendas están muy próximas, algunas a menos de 50 metros, muchos menos que los 500 que exige la ley.

La finca está en una zona de especial protección forestal

Según Santiago Maroño, de Verdegaia, lo que más molesta a los vecinos son los lodos que produce la mina, que cuando se producen lluvias fuertes caen ladera abajo sin control. También critican el tráfico de camiones, el ruido de las excavadoras y las detonaciones. "Tengo los permisos, pero ya no volamos nada", afirma el dueño. Maroño aduce, en ese sentido, que los vecinos han notado que la actividad ha bajado mucho desde que se pidió la licencia. El ayuntamiento no pudo ayer concretar si planea conceder la autorización.

La situación jurídica del recinto es, en cualquier caso, precaria. La única autorización que consta en el expediente de solicitud de licencia data de 1967 y la finca está en una zona de especial protección forestal, según el último Plan Xeral de Ordenación Municipal. La empresa intentó legalizar su situación ya a partir de 2003 con un proyecto de explotación que remitió a la Xunta, pero los trámites no prosperaron, y desde 2005 no constaba ninguna solicitud en el registro del ayuntamiento.

A finales de 2009, García volvió a intentarlo, pero presentó el mismo proyecto que en 2003, que no tiene en cuenta los cambios legales. Ahora, la petición depende en gran medida de la evaluación de incidencia ambiental -un paso que depende del Ayuntamiento desde 2008-. En Verdegaia se oponen alegando múltiples irregularidades, entre ellas la falta del informe obligatorio de Augas de Galicia o el estudio de contaminación acústica.

"La mayoría de canteras en Galicia están sin licencia", se excusa García encogiéndose de hombros, y se queja de que los vecinos protesten. "Cuando hicieron sus casas al lado [de la cantera] nunca les fui a decir nada", cuenta.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 19 de marzo de 2010