Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra
Reportaje:

Hay cachibol más allá de Quintana

La Xunta promoverá con 112.000 euros el deporte que apadrinó el Bloque

Desde la derrota del bipartito, el cachibol, sin apenas subvenciones, languidece. Este voleibol primitivo que el entonces vicepresidente Anxo Quintana y su ex director general para el Deporte, Santiago Domínguez Olveira, promovieron como panacea para una tercera edad gallega vigorosa, llegó a tener unos 800 practicantes de más de 60 años en toda Galicia. Pero sin dinero para pagar cursos y monitores, el cachibol ha ido replegándose hacia Vigo, la ciudad por la que penetró (importado desde México) y en la que resiste con 120 aficionados que entrenan semanalmente en cinco barrios distintos. Los sábados, con fidelidad religiosa, los talludos jugadores de A Guía, O Calvario, Coruxo, San Andrés de Comesaña y Valadares se juntan en un pabellón de A Guía y en Balaídos en lo que ellos llaman "encuentro", nunca competición ni partido, porque en el cachibol "nadie se parte con nadie".

Las redes las teje una redeira de Teis de 87 años que es estrella del equipo

La consellería del PP consultó a geriatras antes de tomar una decisión

Frente a México, donde los jubilados compiten y hay liga femenina y masculina subvencionadas por la seguridad social (porque está demostrado que la práctica de este deporte reduce la saturación hospitalaria), en Galicia los equipos son mixtos y nadie derrota a nadie. "Ellos protestan. Me preguntan el resultado, les digo que van igualados y se quejan: '¡Antonio, siempre estamos empatados!", cuenta Antonio Piñeiro, ourensano, profesor de educación física en el instituto de A Guía e introductor del cachibol en Galicia. "Entonces, yo les respondo: 'Es que aquí nadie pierde. Ganáis en salud los dos equipos".

"Más deporte y menos pastillas", proclamaba Quintana hace apenas tres años, cuando intentaba hacer del cachibol casi una seña identitaria: "El cachibol es mucho mejor que mil visitas al médico". La auténtica propagación de esta modalidad deportiva con sólo tres reglas que importó Piñeiro en 2004 comenzó en 2006, cuando se lo dio a conocer a Olveira. El cachibol recibió una primera subvención, el entrenador preparó a otros cinco monitores, y en la primera concentración nacional, celebrada en diciembre en A Coruña, participaron 150 jugadores.

Un año después, en A Estrada, acudieron 350; y en 2008, en Ourense, fueron 650. Durante un tiempo, Deportes puso los monitores y Benestar el dinero. Después, Vicepresidencia contrató a una empresa de O Carballiño para organizar los cursos y actividades relacionadas con el cachibol, y antes del cambio de gobierno la Xunta de Quintana dejó presupuestada una partida de 112.000 euros para promover este deporte en el siguiente ejercicio.

Llegó el PP, y según relata un portavoz oficial, los nuevos responsables del Benestar, ahora asumido por la Consellería de Traballo, consultaron a geriatras antes de tomar una decisión. Los expertos en la tercera edad poco menos que dijeron que el cachibol hacía milagros en la salud de los ancianos, y recomendaron que se siguiese con el concurso previsto. Al fin, en noviembre de 2009, lo convocaron pero, según Piñeiro, sólo una de las cinco firmas que se presentaron entregó completa la documentación. Ya no daba tiempo a organizar la habitual concentración nacional de diciembre. Así que, en enero de este año, Benestar optó por dar un plazo de un mes a las empresas, y en febrero, sigue contando Piñeiro, declaró desierto el concurso por errores en el desglose de las cuentas y el IVA.

Ahora, indican desde la Xunta, "se recurrirá a un procedimiento negociado, porque hay verdadero interés por sacar adelante este tema". A partir de abril, si los plazos se cumplen, la empresa adjudicataria tendrá que organizar cursos y promover la actividad en los 61 centros de mayores y residencias de la Xunta, donde en los buenos tiempos del bipartito llegaron a formarse 48 equipos, con más mujeres que hombres.

Mientras, Piñeiro busca patrocinadores fuera para exportar el cachibol a toda España y Europa. Y los ilusionados practicantes vigueses sobreviven "con una deuda de un euro con Caixanova y otra de 4.800 con mecenas desinteresados que van adelantando el dinero para pagar el seguro y las pistas". Piñeiro, autor de "los dos únicos libros que hay en el mundo sobre el cachibol" cree que este mes el futuro de este deporte originario de Nueva Orleáns y más antiguo (por un año) que el balonvolea se va a despejar de nubarrones. Saldrá el concurso de la Xunta, y se sabrá algo acerca de la difusión por España y de una subvención pendiente de la Concejalía de Benestar de Vigo. "Si no nos la dan, habrá un desembarco de 120 personas en el Ayuntamiento", advierte.

En los buenos tiempos, los monitores cobraban. Ahora, lo hacen por amor a sus canosos alumnos, y las redes las teje Angustias, de 87 años, una redeira de Teis que es estrella del equipo a pesar del corsé ortopédico. "El trabajo físico de los mayores no admite parones", dice Piñeiro. Y los que no paran, "son más felices". En el cachibol, con una media de edad de "setenta y tantos", las viudas recientes "se ríen y visten de claro" y "los deprimidos se ponen alegres" como castañuelas. Dori, con "una parálisis bestial en todo el cuerpo", se ha librado de la silla de ruedas. Y Ubaldo, de O Calvario, coge la pelota al vuelo a pesar de sus 91 años.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 12 de marzo de 2010