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Editorial:Editorial

Google en Europa

En la encuesta anual sobre imagen de marca en el Reino Unido, Google ha perdido este año su primera posición en favor de Microsoft. El Centre for Brand Analysis escoge 500 marcas y pregunta a ejecutivos de distintas compañías sobre la opinión que tienen de las mismas. Google había encabezado la lista los dos últimos años. Ahora ha bajado a la quinta posición. Es sólo un indicio sobre la percepción que existe en torno a una empresa que se agiganta y entra en múltiples sectores de negocio. Curiosamente, que Microsoft alcance el puesto de honor permite deducir que en esta clasificación no juega el tener una conducta inmaculada. La compañía de Bill Gates ha protagonizado una serie de conflictos con las autoridades, tanto de EE UU como de Europa, sobre abusos en su posición dominante. Algo que ahora Google empieza a conocer. La Unión Europea ha abierto una investigación sobre sus prácticas en la ordenación de enlaces en su buscador y en el terreno de la publicidad asociada a las búsquedas. Que detrás de la denuncia que ha movilizado a las autoridades europeas estén dos compañías vinculadas a Microsoft no implica que la encuesta abierta por la Unión Europea no sea pertinente.

La imagen de Google en Europa puede estar mermándose, pero su cuota de mercado tiene un vigor envidiable en muchas áreas. Sólo en el terreno de la publicidad asociada a las búsquedas, Google tiene el 90% de cuota del mercado francés y alemán, mientras que en EE UU el porcentaje es del 75%. El consumidor ha asociado los servicios de Google, desde las búsquedas o el correo hasta el albergue de documentos en la nube, al todo gratis, y eso siempre resulta simpático. Una perspectiva muy distinta de la que tienen, por ejemplo, los suministradores de contenidos digitales. Editores de libros y diarios digitales, véase Rupert Murdoch tratando a la compañía prácticamente de ladrona, denuncian que lo gratis lo aportan ellos porque lo que hace Google es explotar publicitariamente estos contenidos.

Google tiene varios conflictos abiertos en Europa de muy distinta dimensión. Desde acusaciones en Suiza y Alemania a Street View por violar la privacidad de los vecinos de las ciudades que rastrea con sus cámaras hasta la reciente condena en Italia de tres directivos por albergar en su servicio de vídeos un archivo ofensivo para un escolar discapacitado.

Pero el debate de más alcance es el que han abierto las grandes operadoras, reclamando que Google y otros servicios que generan mucho tráfico en Internet colaboren en costear el despliegue de la infraestructura de comunicaciones que tan beneficiosamente aprovechan. Aunque no se trate de una respuesta directa a esta reclamación, Google ha anunciado un proyecto experimental propio para desplegar una red de muy alta velocidad en una zona de EE UU. En definitiva, Google como empresa operadora.

No es el único sector en el que la firma ha entrado o entrará. Google, también, como suministrador eléctrico. Google como fabricante de teléfonos móviles... La reacción de Apple demuestra que este despliegue de un competidor tan potente no es bien recibido y da miedo. De ahí que su imagen se resienta. -

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 7 de marzo de 2010