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Camps imita la política de Aguirre y declara los toros bien cultural

La Generalitat adopta la decisión para defender "lo español"

El Gobierno valenciano, que preside Francisco Camps, decidió ayer seguir la estela de la presidenta madrileña Esperanza Aguirre y acordó iniciar los trámites para declarar Bien de Interés Cultural (BIC) las corridas de toros y los festejos de bous al carrer. El consejero de Gobernación, Serafín Castellano, no quiso reconocer el seguidismo hecho a la presidenta madrileña, que el pasado jueves decidió irrumpir en el debate que abolicionistas y protaurinos celebran en el Parlamento catalán. Sin embargo, el Gobierno valenciano utilizó los mismos argumentos que el madrileño, que ha decidido convertir el mundo del toro en argumento político y electoral. Y el Gobierno de Murcia también hizo lo mismo ayer.

El Consell Valencià de Cultura pidió en noviembre limitar los 'bous al carrer'

CiU dice que "es mejor no entrar al trapo" e IU que es un tema de 'España cañí'

Castellano intentó, pese a todo, valencianizar la medida con la decisión de ampliar la protección de interés cultural a los bous al carrer. "No debemos caer en un debate simplista y utilizar los toros como un motivo más para rechazar todo lo español, y por ese motivo, desde el Consell vamos a seguir defendiendo las tradiciones artísticas y culturales valencianas. Y también las nacionales, como sucede en el caso de los toros", indicó Castellano.

El consejero argumentó que la decisión de proteger los toros está en la línea de la política seguida desde hace años y que en el segundo congreso de bous al carrer, celebrado hace varias semanas en Castellón, se planteó la posibilidad de declararlos bien cultural.

Esta decisión del Consell implica que ahora se iniciará el expediente, según la ley de Patrimonio Cultural, que requiere de informes y dictámenes preceptivos. Documentación que requiere un periodo de tiempo dilatado.

La decisión del Ejecutivo valenciano, que ayer presidió accidentalmente el vicepresidente Juan Cotino, contrasta con la decisión del Consell Valencià de Cultura (CVC) que el pasado mes de noviembre aprobó un informe en el que recomienda suprimir la modalidad del bou embolat y limitar los bous al carrer a los municipios que tengan "una tradición probada y continuada". "Las tradiciones, que pueden ser parte del patrimonio inmaterial, no pueden estar al margen de los valores de la modernidad, y tienen que acomodarse a las pautas de las sociedades avanzadas", indicaba el CVC.

La decisión del Consell de declarar bien de interés cultural las corridas de toros -en coordinación con los gobiernos populares de Madrid y Murcia- fue toreada por el resto de partidos políticos. La secretaria de Organización del PSOE y senadora territorial, Leire Pajín, aseguró que a los valencianos les gustaría que el Gobierno de la Generalitat protegiera de igual modo la sanidad y la educación pública.

La dirigente socialista instó al Consell a proteger también "esos ordenadores que no van a tener los niños de la Comunidad Valenciana por falta de visión política y la miopía de los miembros del gobierno del señor Camps".

"Los debates sobre nuestras tradiciones y culturas, en un país tolerante, deben ser sosegados, democráticos y no tender a la demagogia y a la división entre españoles", recalcó la senadora valenciana. La vicepresidenta primera del Gobierno, María Teresa Fernández de la Vega, también se pronunció y recalcó que el Ejecutivo "siempre es más partidario de la libre elección que de la imposición" y que "respeta absolutamente" tanto la tramitación de la iniciativa planteada en el Parlamento de Cataluña para prohibir las corridas como las de los gobiernos autonómicos de declarar a los toros BIC.

El presidente de Convergència i Unió (CiU), Artur Mas, que ayer se encontraba en Valencia, explicó que el debate que tiene lugar en el Parlamento de Cataluña sobre la prohibición de las corridas es una discusión sobre la protección de los animales, "no una confrontación con el resto de España".

Respecto a la iniciativa de los gobiernos autonómicos del PP, Mas afirmó: "Es mejor no entrar al trapo, porque hay algunas ganaderías que se mueven por el centro de España que lo que quieren hacer es provocar y embestir y es mejor apartarse", señaló el dirigente convergente.

"Se trata únicamente de un debate sobre la protección de la vida de los animales y no un problema de confrontación", sentenció Mas.

El coordinador de Izquierda Unida, Cayo Lara, presente ayer en Castellón, aseguró que los dirigentes del PP que han declarado bien cultural las corridas de toros forman parte "de la España cañí".

"Yo pensaba que la España cañí era de otro tiempo, pues lo que toca es evolucionar y avanzar", dijo el dirigente de Izquierda Unida, que anunció que su formación definirá su posición política en la elaboración del programa electoral.

Si la mayoría de los partidos decidió no entrar al trapo de la propuesta de los gobiernos autonómicos del PP, Els Verds optaron por mostrar su más enérgica repulsa a la declaración de bien cultural auspiciada por el Consell.

En un comunicado, el partido verde denunció la pasividad del Consell que preside Francisco Camps para "proponer soluciones a los problemas socioeconómicos y ecológicos de primer orden y dedicar su tiempo a anunciar medidas populares, demagógicas y electoralistas que buscan crear más enfrentamientos y discrepancias".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 6 de marzo de 2010