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El presidente Suárez quiere dirigir un centro unificado

La dimisión del señor Areilza como vicepresidente del Partido Popular está relacionada con una amplia operación política propiciada por el Gobierno, con vistas a dirigir una opción de centro en las próximas elecciones, y cuyos hilos están conducidos por el vicepresidente segundo, Alfonso Osorio, y el ministro de Justicia, Landelino Lavilla, entre otros. Así se pone de relieve en los círculos políticos madrileños.

El pasado sábado tuvo lugar una cena informal en casa de José Luis Ruiz Navarro -del Partido Popular y del grupo Tácito, al igual que el, señor Lavilla-, a la que asistieron, entre otros, el presidente del partido, Pío Cabanillas, y los dos ministros citados. En ella, el señor Osorio planteó la necesidad de que Areilza abandonara la vicepresidencia del Partido Popular.El pasado miércoles, una entrevista de dos horas y media entre el presidente del Gobierno y los señores Aréilza y Cabanillas decidió al conde de Motrico a renunciar a presentarse a las próxima elecciones.

La presión gubernamental ha sido la causa directa de una operación que aspira a eliminar rápidamente los obstáculos existentes para poner al Centro Democrático y a la Democracia Cristiana -si esto último fuera factible- bajo la capitanía del señor Suárez. Puede afirmarse que ha comenzado ya el tráfico de escaños, y se tienen noticias fidedignas de que el Gobierno ha realizado ofertas de actas en el futuro Congreso, a cambio de adhesiones a la mencionada operación.

Ayer, dos dirigentes del Centro Democrático -Joaquín Garrigues Walker, presidente de la Federación de Partidos Demócratas y Liberales, e Ignacio Camuñas, secretario general del Partido Demócrata Popular- visitaron al presidente Suárez por espacio de dos horas. Al término de la entrevista, ninguno de los dos hizo declaraciones.

En los próximos días van a producirse reuniones de varios de los partidos miembros del Centro Democrático. Esta misma tarde lo hace el comité político del Partido Popular, cuya secretaría de prensa aclaró ayer, en una nota, que la dimisión del señor Areilza se debía a «motivos ajenos totalmente a su situación en el Partido Popular», y expresaba la confianza manifestada siempre en el dimisionario por el presidente del partido, el comité político y el resto de los órganos del mismo.

Mañana podría reunirse la dirección del Partido Popular Demócrata Cristiano (PPDC), que preside el señor Alvarez de Miranda. Este partido no hizo ayer ninguna declaración. aunque fuentes próximas al mismo manifestaron a Logos que «la propia dinámica de Centro Democrático hará que sus integrantes se aglutinen en una sola formación, y que fuerzas que se habían retraído ante el color que tomaba CD estén dispuestas ahora a integrarse».

El martes se reunirá también el comité ejecutivo de la Federación de Partidos Demócratas y Liberales. De otra parte, Enrique Larroque, dirigente del Partido Liberal, declaró ayer a Europa Press que no le había sorprendido la dimisión del señor Areilza. «Sin duda -agregó-, la muy probable presencia del presidente Suárez en lelucha electoral será un factor de la máxima importancia en la estructuración política definitiva de las coaliciones electorales».

En otro orden de cosas, la agencia Logos informaba ayer que los señores Areilza y Cabanillas no habían salido muy contentos de la entrevista celebrada el pasado miércoles con el presidente Suárez.

Suárez aspira a dirigir una única formación de centro

A renglón seguido recordaba que, el mismo día, EL PAIS había publicado un editorial argumentando la no conveniencia de la presentación del señor Suárez en las elecciones, «editorial que ayer jueves fue reforzado con un artículo del director del mismo periódico, Juan Luis Cebrián, en la "misma línea", añadía Logos, recordando además que el subdirector de EL PAIS, Darío Valcárcel, es "persona de confianza y muy allegada al Conde de Motrico".Por su parte los señores Cebrián y Valcárcel han declarado que no militan en ningún partido político. Mantienen relaciones de amistad personal -añadieron - con diversas personalidades de la vida política española, en partidos franquistas, centristas y marxistas, y carecen de todo vínculo que pueda justificar la inopinada afirmación de la agencia Logos.

En las últimas 48 horas ha sido imposible establecer comunicación directa con el señor Areilza, quien, a través de su secretaría, ha reiterado el propósito de no hacer declaraciones, tras su decisión de abandonar el Partido Popular y no concurrir a las próximas elecciones. Hemos tratado de conectar con medios políticos allegados al conde de Motrico, que no han clarificado sustancialmente las dudas sobre su actitud y reciente decisión. Sin embargo, es posible establecer una interpretación de los hechos, pues tanto el señor Areilza como el señor Cabanillas han reiterado en las últimas semanas actitud pública en torno a las elecciones y a las condiciones que les harían válidas para modelar el futuro político español.

Areilza ha expuesto en el congreso del Partido Popular y ante el Centro Democrático su punto de vista: al margen de que la operación Centro cuente o no con la benevolencia del Gobierno, es necesario que se fortalezca por sí misma buscando apoyo en la opinión pública y no en el favor de algunos departamentos ministeriales. Es a los futuros electores los que hay que buscar, en actuaciones masivas y sistemáticas, para el apoyo popular y no la ventaja de una posición de salida.

Areliza, por las Cortes Constituyentes

En otras ocasiones el señor Areilza ha sostenido la necesidad de poner fin rápidamente al proceso de transición política, convirtiendo a las próximas Cortes en Constituyentes, desde el primer día: sólo así se podría aspirar a una Constitución democrática cuyas líneas maestras fueran pactadas con todas las fuerzas políticas que quisieran colaborar en una carta constitucional en la que tuvieran cabida todos los españoles sin excepción.

Después del período constituyente, de cuatro a seis meses, y tras someter a referéndum la nueva Constitución, España podría abordar las necesidades reales de la crisis general, y la Monarquía se convertiría en constitucional, homologable a las siete existentes hoy en el Occidente europeo, siempre según las declaraciones del señor Areilza.

Esa operación permitiría liquidar definitivamente las instituciones del franquismo que, según las palabras de Areilza en sus recientes intervenciones de Ciudad Real y Cáceres han sido el obstáculo que ha retrasado la reforma política desde la muerte de Franco, con grave riesgo para todo el proceso. Es notorio, según el conde de Motrico, que hay poderosos sectores con un punto de vista distinto. Su aspiración -señaló Areliza a la revista Noticias- es prolongar todo lo posibie la subsistencia del franquismo institucional (y también económico y financiero) durante todo el tiempo posible.

Sólo unas elecciones constituyentes, llevadas a cabo con libertad plena y sin manipulación -añadió Areilza en su intervención en Avila, hace doce días- podrían dar legitimidad a este proceso, para clarificar el confuso panorama permitido y hasta fomentado hoy, con más de doscientas siglas. Que en definitiva podrían quedar reducidas a las cinco grandes formaciones conocidas: el franquismo, los sectores liberales y socialdemócratas, la democracia cristiana, el socialismo y el comunismo.

Sin embargo, al parecer, los propósitos del Gobierno ser. de otra índole, por entender que sería más conveniente crear una operación centrista desde el poder, hacienido suya la iniciativa del Centro Democrático. El sector gubernamental que propicia esta combinación ofrecería luego su liderazgo al presidente del Gobierno, señor Suárez. Si el presidente aceptara la oferta, podría hacerlo con una simple declaración de identidad de propósitos con la Propuesta, o comple tar su aceptación lanzándose a las elecciones como cabeza de las listas electorales para el Congreso.

Así, junto a los candidatos de los partidos del Centro Democrático se incluirían numerosísimos elementos de procedencia diversa pero de fidelidad al señor Suárez que completarían el espectro de candidaturas a.fin de poder acudir a todos ¡os distritos.

Dada la premura de los plazos y de la campaña electoral, toda la operación, minuciosamente preparada, se desarrollaría a ritmo vertiginoso, produciendo reajustes de todos los partidos en liza.

La disparidad de criterios sobre la forma de encarar la operación electoral y su sentido último es la que -a la vista de sus últimas intervenciones públicas- podría haber justificado la actitud del señor Areilza, quien después de su conversación con el presldente Suárez decidió abandonar la vicepresidencia del Partido Popular y su condición de militante del mismo. Se ha aclarado en círculos del partido que éste ha quedado en líbertad absoluta para tomar, en conciencia, la decisión oportuna sobre la fórmula de presentación a las próximas elecciones. Al inhibirse de tomar parte en los próximos comicios, y al guardar reserva en orden a lo ocurrido, el señor Areilza parece optar por una retirada tajante de la escena inmediata.

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