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Grave crisis institucional en las Cortes

El portavoz socialista Ángel Luna, expulsado del hemiciclo.- La oposición abandona el pleno.- Bronca a la presidenta de la Cámara por su parcialidad a favor del PP.

El miedo a perder la iniciativa política se transformó ayer en pánico en las filas del PP valenciano y su manejo contundente del poder desembocó en un escándalo mayúsculo y una grave crisis institucional en las Cortes Valencianas. Por la mañana, hubo una bronca monumental contra la parcialidad de la presidenta de la Cámara, la popular Milagrosa Martínez, que dio la palabra por alusiones a la alcaldesa de Valencia, Rita Barberá, y se la negó a la oposición. Por la tarde, el presidente en funciones de la Mesa, el vicepresidente Rafael Maluenda, también del PP, expulsó al portavoz socialista, Ángel Luna, lo que propició que toda la oposición abandonara el pleno. La expulsión impide a Luna interpelar hoy a Camps en la sesión de control semanal.

"Están ustedes muy nerviosos", dijo la presidenta de las Cortes

El escándalo tampoco dejó buen sabor de boca en la bancada popular

La indicación del presidente de la Generalitat al PP de "no pasarle ni una" a la oposición se sumó ayer al impacto de las declaraciones de bienes del Consell, que han causado malestar en las filas del PP -por el ridículo que ha hecho Camps con la suya- y al anuncio de los socialistas de personarse en la instrucción del caso Gürtel en el TSJ de Madrid. Todo ello acabó por conformar un cóctel explosivo. Tanto, que al final del día había abierto grietas en el propio Grupo Popular y varios diputados se mostraban consternados por el escándalo y abiertamente en desacuerdo con la expulsión de Luna.

La sesión matinal se abrió con un notable malestar en el PP por las repercusiones de la declaración de bienes de Francisco Camps -consignó un piso y una cuenta compartidos, 900 euros en su cuenta bancaria y un coche de 15 años-. Tanto, que el patrimonio del jefe del Consell se coló en la agenda de los temas del día de la vicepresidenta del Gobierno, María Teresa Fernández de la Vega; la secretaria general del PP, Dolores de Cospedal, y el coordinador general de Izquierda Unida, Cayo Lara, entre otros. Lara se permitió hacer chanza con el patrimonio de Camps y se mostró dispuesto a iniciar una colecta para pagarle un traje.

El malestar matinal ya hizo que la alcaldesa de Valencia, Rita Barberá, se encendiese en llamas durante el debate sobre el barrio de El Cabanyal. Por la tarde, el vicepresidente social, Juan Cotino, insultó a la diputada de Compromís pel País Valencià, Mònica Oltra, al poner en duda que conozca a su padre.

El anuncio de los socialistas de que se personarán como acusación popular en la investigación del caso Gürtel y la divulgación de una sentencia del TSJ valenciano, que declara nulo el método que se utilizó para nombrar director general de RTVV a Pedro García en 2007 echaron más leña al fuego. El resto lo pusieron la torpeza y el autoritarismo. "Aquí, quien ordena cuándo se habla soy yo", alegó Maluenda antes de expulsar a Luna por querer formalizar una queja.

Con la expulsión de Luna, toda la oposición abandonó el hemiciclo y el pleno se suspendió hasta hoy.A última hora de ayer, los tres grupos de la oposición (PSPV, Compromís y Esquerra Unida) acordaron, tras abandonar el hemiciclo, que no habrá sesión de control al presidente de la Generalitat a menos que se le levante la sanción a Luna y se le deje intervenir. Una decisión que es potestad de la presidencia de las Cortes.

La expulsión del portavoz socialista se produjo en la sesión vespertina durante la intervención del diputado del PSPV, Ignacio Subías. El presidente en funciones de la Mesa, el popular Rafael Maluenda, interrumpió a Subías por considerar que no se ceñía al tema de la interpelación realizada al consejero de Sanidad sobre el servicio de urgencias. El portavoz Ángel Luna pidió la palabra para protestar por la decisión del presidente de la Cámara. Maluenda le cortó, Luna insistió, Maluenda le llamó al orden, una, dos, tres veces y expulsión.

El popular Rafael Maluenda justificó su decisión porque Luna se había levantado a protestar "en plan chulo". "Una expulsión", precisó, "que es para todo el pleno", por lo que hoy "no podrá entrar en la sesión".

La oposición acordó no achantarse ante lo que consideró una arbitrariedad de Maluenda. Luna anunció: "Voy a acudir a la sesión con normalidad. Si no me dejan entrar y nos privan de la pregunta [de control al jefe de Consell], actuaremos en consecuencia".

La portavoz adjunta de Compromís, Mònica Oltra, manifestó que si el portavoz socialista no puede entrar en el hemiciclo "no habrá sesión de control". Marga Sanz, de Esquerra Unida, emplazó al PP a "respetar el juego parlamentario y el derecho a expresarse de los representantes de los grupos de la oposición".

El escándalo tampoco dejó muy buen sabor de boca en la bancada popular, donde algunos parlamentarios reconocieron que no había base para tal exceso de celo por parte de Maluenda.

Por la mañana ya se habían caldeado los ánimos mientras la presidenta del Parlamento, la popular Milagrosa Martínez, intentaba controlar un pleno que se le va de las manos con relativa frecuencia.

"Están ustedes muy nerviosos", exclamó Martínez mientras la mitad del hemiciclo gritaba "¡fuera!, ¡fuera!" y ella ponía a votación una enmienda a la totalidad del grupo de Compromís al proyecto de ley con el que los populares buscan despojar al barrio de El Cabanyal de la condición de bien de interés cultural.

"Queda desestimada la enmienda sin votos a favor", proclamó Martínez en medio de un escándalo de gritos y abucheos que se convirtió en un prolongado palmoteo sobre las mesas después de que impidiera al diputado socialista Manuel Mata y a Mònica Oltra, de Compromís, intervenir. Uno reclamaba su derecho a hablar por alusiones y la otra, el suyo a dar la réplica a Mata. La presidenta había permitido que la alcaldesa de Valencia, Rita Barberá, respondiera a Mata por alusiones cuando el diputado criticó su "empeño personal" en la destrucción de El Cabanyal, pero le negó la réplica a la oposición.

En ausencia de Francisco Camps, las alusiones del debate sobre El Cabanyal pivotaron sobre Rita Barberá. Mata, que fue concejal del Ayuntamiento de Valencia, se burló del objetivo del PP de prolongar hasta el mar la avenida de Blasco Ibáñez sobre el barrio de El Cabanyal. El socialista ironizó con el hecho de que, salvo en la noche de San Juan, se llega al mar con facilidad, incluso cuando hay carrera de fórmula 1 o regata de la Copa del América.

Cuando acabó Mata, la presidenta concedió la palabra por "alusiones" a la alcaldesa. "Él [Mata] votó que sí a la prolongación por El Cabanyal", gritó Barberá. Y se montó el escándalo. La presidenta de las Cortes no dejó a Mata replicar que ni siquiera era concejal en la votación a la que se refería la alcaldesa. Tampoco pudo intervenir Oltra.

La presidenta alegó para negar la palabra a la oposición que el Reglamento lo interpreta ella y no veía razones para dar la palabra a nadie por alusiones y por turno de réplica. Había sido el preludio de una grave crisis institucional.

Cotino pone en duda que Oltra conozca a su propio padre

"Tendría vergüenza, si fuera padre, de tener una hija como esta, pero como probablemente no lo conozca...". Así cerró ayer el vicepresidente del Consell y consejero de Medio Ambiente, Agua, Vivienda y Urbanismo, Juan Cotino, su segundo turno de réplica a la diputada de Compromís Mònica Oltra. La frase, que Cotino trató de corregir al término de la sesión, al apuntar que lo que había dicho, en realidad, era que "tendría vergüenza de tener una hija como esta", causó un gran revuelo en las filas de la oposición. El vicepresidente de las Cortes Rafael Maluenda, que sustituía a la presidenta, sin embargo, no vio motivo alguno para reprender a Cotino, aunque pocos minutos después sí que reprendió, por asuntos menores, al socialista Ignacio Subías y acabó expulsando a Ángel Luna del pleno.

El incidente se produjo durante una interpelación de Mònica Oltra sobre las empresas de la familia de Cotino. Oltra ha criticado reiteradamente en las Cortes que Sedesa, la empresa que dirige un sobrino de Cotino, ha recibido plusvalías de su participación en la sociedad Cabanyal 2010, que el Ayuntamiento y la Generalitat pagaron para asumir las acciones de los promotores privados. Oltra también recordó que la empresa de la familia Cotino aparece vinculada al caso Gürtel por informes de la policía. Al final de su intervención, le preguntó a Cotino: "¿No le da vergüenza?". Fue al responder cuando el vicepresidente del Consell recurrió al insulto.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 25 de febrero de 2010

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