El Consejo de las Artes necesita 100 asesores

El cambio en la estructura de las ayudas prevé tres informes por solicitudLa lista de asesores no se conoce hasta que se han fallado las ayudas

El Consejo de la Cultura y las Artes (Conca) cuenta este año con un presupuesto de 15,5 millones de euros, de los que 10,5 se destinan a subvenciones a los creadores. Entre los cambios en la estructura del sistema por el que se distribuyen estas ayudas, presentados ayer, destaca que se pasará de contar con 38 asesores a 100. La razón es que antes había una sola comisión de expertos que valoraba todas las ayudas, ya que éstas se distribuían en función de su fase de ejecución (por ejemplo, creación, producción o exhibición). A partir de 2010, las convocatorias se harán por sectores (danza, música, teatro, artes visuales, etcétera), por lo que habrá una comisión de unos 10 o 12 expertos para cada una de las áreas.

El consejo de Barcelona asume toda la decisión sobre las ayudas

Estos asesores son los que, en función de unos baremos (interés cultural, impacto del proyecto, viabilidad) realizan los informes, que, desde ahora, tendrán que ser un mínimo de tres por solicitud, a partir de los cuales se decide si se da o no la ayuda. Estos asesores cobrarán sólo dietas, módicas, en función de los proyectos que evalúen y las reuniones que realicen, por lo que los emolumentos oscilarán entre los 300 y los 1.500 euros al año. "El consejo se responsabiliza de la transparencia del proceso, pero nuestra labor no es valorar si un proyecto es o no interesante culturalmente, sino establecer las líneas estratégicas de hacia dónde pensamos que es más adecuado dirigir las ayudas", explica Francesc Guardans, presidente del Conca.El Consejo de la Cultura y las Artes está integrado por 11 miembros -la baja de Xavier Bru de Sala se cubrirá, en principio, con el inminente nombramiento del músico Manel Camp- de los que tres (presidente y dos vicepresidentes) tienen dedicación plena. Son estos tres, más el director del organismo (que cuenta con una plantilla de 41 personas), los que conforman la comisión de ayudas.

"En principio, lo que dictaminan los expertos es lo que ratifica la comisión, aunque sí tenemos una participación más activa cuando se presentan reclamaciones", explica Guardans, para quien este proceso asegura que la decisión se toma a partir de criterios estrictamente culturales y no políticos. Recordó, en este sentido, que en años anteriores alguno de los creadores que se ha quejado de que no había recibido ayuda no había pasado el baremo de los expertos "ni este año ni tampoco en los anteriores, aunque después políticamente se concedieron".

Ahora, asegura, el consejo "no enmienda la plana" a sus asesores y "las ayudas, cuyas grandes líneas establece el consejo, se dan en función de decisiones lo más objetivables posibles". En 2009 se estudiaron 1.233 proyectos, el 26% más que el año anterior, de las que 447 tuvieron ayuda.

La lista de los expertos, que elige el plenario del consejo, no se dará a conocer hasta que no se hayan concedido las ayudas y se hayan fallado los recursos, en principio, para evitar presiones y salvaguardar la independencia de los asesores. La reforma de las ayudas también prevé clarificar los criterios y categorías de ayudas y adelantar en lo posible las convocatorias.

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La opción de centrar la decisión de las ayudas en los asesores externos no ha sido la que ha escogido el Consejo de la Cultura del Ayuntamiento de Barcelona. Aunque sus estatutos también le permiten nombrar a asesores, la comisión ejecutiva del mismo, integrada por siete personas sin dedicación plena, decidió hacerse cargo de la decisión sobre las ayudas. Este año, el primero en el que tienen esta competencia, los 4,7 millones que destina el municipio a subvencionar proyectos culturales los deciden los consejeros en colaboración con el personal del Instituto de Cultura de Barcelona. De momento están entrevistando personalmente a los creadores o colectivos que reciben una subvención superior a los 20.000 euros para conocer de primera mano el interés del proyecto.

El pastel lo reparte el ICIC

El Consejo de las Artes ha tenido mucha repercusión mediática y, aunque está por demostrar, ya que se encuentra en su primer año, se supone que tendrá influencia a través de sus informes y planes estratégicos en la orientación futura de la política cultural catalana. En el aspecto práctico, sin embargo, su incidencia es muy reducida. El peso real lo tiene el Instituto Catalán de Industrias Culturales (ICIC), que, con un presupuesto de 91,6 millones de euros es el que reparte el pastel en una cultura como la catalana tremendamente subvencionada.

En principio, el Conca se encarga de las ayudas a la creación y el ICIC de las que se destinan a las industrias culturales, pero en algunos campos las fronteras no están del todo claras. Aunque hay algunas ayudas que se otorgan de manera automática (por taquilla o ayudas genéricas), el grueso de los 43,9 millones de euros de subvenciones corrientes del ICIC son de concurrencia pública, por lo que se precisa una comisión de valoración de los proyectos. Según su director, Antoni Lladó, "los asesores no superan en conjunto las 15 personas externas, ya que en las comisiones hay también personal interno".

También el ICIC está ahora en proceso de reformulación. "Hasta ahora, los esfuerzos se han destinado a favorecer la producción, que empieza a ser muy generosa, pero queremos incidir más en la difusión de los productos y en la mejora de los mecanismos de gestión de las empresas culturales para que resulten viables económicamente por sí mismas", indica Lladó, que pretende potenciar las ayudas reintegrables no sólo en el cine, sino también en la música y el libro. Tampoco descarta que en algunos proyectos el ICIC sea coproductor.

"La industria cultural trabaja con prototipos, son proyectos únicos para los que tiene que haber una elevada tolerancia al riesgo y al fracaso", comenta Lladó, para quien, sin embargo, "los genios los tiene que pagar el mercado. Las administraciones deben crear la base para que puedan surgir".

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