Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra
COLUMNA

Biografías

Las películas para televisión son un éxito. Me refiero a las miniseries de dos capítulos que se emiten últimamente en nuestras televisiones y que relatan un suceso criminal reciente, la vida de alguna folclórica o un acontecimiento histórico de nuestro país. Las hay buenas, las hay peores, pero muchas de ellas obtienen espectaculares cifras de audiencia. Para mi gusto, su mayor tara es que la inmensa mayoría contienen el dichoso rótulo de "basado en hechos reales". Lo peor es que su visión de la realidad o bien es absurdamente provocativa o ingenuamente glorificadora. Si se acomete la biografía de un famoso del mundo del corazón, la tv movie sobre su figura será escandalosa, y cuando el retratado es un político o un miembro de la Familia Real, por ejemplo, la tarea de ensalzar no tiene límites.

Leía hace poco que van a producir una película para televisión sobre la vida de la reina Sofía. Sé que la autenticidad no es el principal objetivo de estas producciones, pero, ¿tendrá algo que ver lo que nos cuenten con lo que verdaderamente ha sucedido? Pienso de esta forma porque lo que vi de la miniserie sobre Adolfo Suárez no me parecía un relato de los hechos, sino más bien un homenaje. Lo mismo se puede decir de las películas sobre el golpe de estado del 23-F. ¿Hay distancia temporal o higiene política para hacer una narración veraz? No lo creo. El hundimiento, la película sobre la muerte de Hitler, no se hizo hasta hace un par de años. Es un ejemplo. No comparo a Suárez con Hitler, claro que no; sólo pongo un ejemplo de que poco tiene que ver la fidelidad a los hechos con el oportunismo. Porque lo que nos cuentan estas películas para televisión se toma como cierto y muchas veces las cosas no son así.

También es verdad que el paso del tiempo suele ayudar a crear extrañas teorías conspiratorias: siempre se publican biografías donde se habla de la orientación sexual del personaje, por ejemplo, o que comía niños, hacía ritos satánicos,... Pero creo que hay un punto medio. No hace falta hacer un retrato crudo y militante como el que hizo Oliver Stone sobre George Bush en W, aunque a mí personalmente me convenció esa visión de un tipo acomplejado por un padre exigente.

Quizás es el problema del género en sí. ¿Qué película biográfica es fiel a los hechos, ecuánime, objetiva? Ninguna. El asunto es complicado, y siempre existirá el tufillo de que se va a machete contra el personaje o se trata de un acto de peloteo indecente. O el presidente es un pervertido o el presidente salva el planeta Tierra de una invasión extraterrestre. Por lo general, la vida de las personas suele ser más aburrida que su obra. Si hablamos de escritores, pintores o músicos, uno prefiere quedarse con su trabajo. Como decía Margaret Atwood, "que te guste el paté no significa que quieras conocer al pato".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 21 de febrero de 2010