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El Ministerio de Cultura aboga por un archivo provincial en Barcelona

El "limbo" en el que se encuentran los fondos documentales de la Delegación de Gobierno, parte de los cuales reclaman ahora algunos ayuntamientos catalanes, dejaría de serlo si existiera en Barcelona un archivo provincial, destinatario natural de este material. "Hasta ahora no ha habido presión para pedirlo, ya que su función la han suplido otros archivos, pero está claro que ya es necesario plantearlo y reflexionarlo", explicó ayer Rogelio Blanco, director general de Archivos y Bibliotecas del Ministerio de Cultura. "Pasa también en A Coruña, donde el Ayuntamiento ya está haciendo los trámites para conseguir un solar, y en Madrid. Respecto a los fondos de la Delegación de Gobierno de Barcelona no, son de nuestra competencia, ya que, por ahora dependen de Presidencia del Gobierno".

La función de archivo provincial la ha asumido, en parte, el Archivo de la Corona de Aragón, donde ayer Rogelio Blanco inauguró la exposición El perfume de la amistad, que recoge la casi siempre amistosa correspondencia diplomática entre la Corona de Aragón y varios reinos árabes entre los siglos XIII y XVII. Este archivo es otro motivo de polémica. Durante cuatro años, una comisión ha intentado discernir qué fondos pertenecen al archivo común de las cuatro comunidades (Cataluña, Aragón, Valencia y Baleares) y cuáles son estrictamente catalanes. "No hay manera de ponerse de acuerdo y las posiciones de las partes están todavía muy distantes", comentó ayer Blanco.

Respecto a la polémica generada por la compra del archivo Centelles, desmintió que se hubiera intentado una compra similar con el de Oriol Maspons. "Nuestro objetivo es recuperar y conservar los archivos, pero tanto da si después están en Astorga o en Olot".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 16 de febrero de 2010