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Reportaje:Primer plano

La crisis también ataca a la banca

Con la excepción de los grandes, el sector se enfrenta a la caída de ingresos y subida de provisiones

La hemeroteca puede ser cruel. En este caso lo es. A mediados de 2008 este periódico publicó un artículo anticipando que las entidades financieras atravesarían apuros para cerrar sus cuentas de 2009. Pero no se ha cumplido o, al menos, en muchos casos no ha sido tan difícil como se anticipaba. Error.

Pese a la fuerte caída del PIB (que será superior al 3,5%), más de cuatro millones de parados, el hundimiento del sector inmobiliario y el déficit público desbocado, las entidades salieron adelante.

No obstante, el fallo no sólo es achacable al periodista sino también a las previsiones de expertos, organismos internacionales de gran relumbrón, como FMI, OCDE, Banco Central Europeo (BCE), Banco de España e incluso al propio Gobierno. Todos ellos han cambiado sus cálculos con una frecuencia enfermiza.

Las entidades han ganado por cobrar caros los créditos y financiarse al 1%

El Santander ha esquivado la tormenta por la diversidad geográfica

En 2009 cayeron los créditos y las comisiones, lo que se repetirá este año

Las cajas tienen más morosidad y menos coberturas por el ladrillo

Y lo que ha ocurrido esta semana en los mercados financieros, con el hundimiento de la Bolsa y la deuda soberana, aumenta la incertidumbre. Los directivos del sector financiero miran con preocupación las pantallas teñidas de rojo. Son conscientes de que si se encarece la financiación del Reino de España, mucho más les costará a ellos que los inversores internacionales les presten dinero. Otra dificultad añadida.

Pero las entidades españolas han sobrevivido al 2009 mejor de lo esperado. La clave ha sido la partida de ingresos financieros obtenidos por la manguera de la liquidez del Banco Central Europeo (BCE), que ha prestado al 1%. Con este dinero han comprado deuda al 3% ó 4% y han obtenido márgenes muy importantes. Lo malo es que asumen el riesgo de comprar activos que vencen en tres o cinco años con un préstamo que hay que devolver en un año. De todas formas, mientras los tipos de interés están bajando, las oportunidades de negocio son altas. Los clientes pagan sus créditos a tipos altos mientras bancos y cajas se financian a tipos bajos.

También han aprovechado la buena oportunidad de vender la cartera de deuda pública y de acciones, ya que la Bolsa subió un 29,8% en 2009, también contra pronóstico.

Con estos ingresos han realizado fuertes dotaciones para hacer frente a la creciente morosidad. Los beneficios del año pasado se han resentido con caídas que van desde el 68% de Caja Madrid hasta el 16% de La Caixa o del BBVA. El Santander, entre las grandes entidades, es el único que ha mantenido el tipo al repetir beneficios [ver cuadro].

Bancos y cajas optaron por adelantar las provisiones de 2010 al 2009: el BBVA dotó 2.092 millones; el Santander 2.587 millones; el Popular, 480 millones; Banesto, 264 millones; Caja Madrid 650 millones y La Caixa 449 millones. En total, 6.522 millones, más un billón de las antiguas pesetas.

Como han comentado los analistas de Bankinter, cuando alguien hace tan altas provisiones no se sabe si es bueno o es que se prepara para enormes problemas de futuro. Lo cierto es que no está previsto que los auditores pongan salvedades en las memorias argumentando que las provisiones "voluntarias" no son necesarias y, por lo tanto, no se refleja la imagen fiel de la compañía. El que mejor ha definido esta situación ha sido Miguel Blesa, ex presidente de Caja Madrid, que calificó estas provisiones como "voluntarias y necesarias". Aclarado.

Pero el ciclo ha cambiado. Con menos riesgo a equivocarse que en el pasado, se puede sostener que este año será mucho más duro para el sector bancario. El Santander y, en menor medida, el BBVA, tendrán una situación más holgada por su diversidad geográfica y su presencia en mercado emergentes.

El problema de fondo, como apunta Juan José Toribio, director del IESE de Madrid y profesor de Economía, es que la economía no se recuperará hasta que lo haga el sistema financiero. "La mejoría económica del país depende de la salud de los balances de bancos y cajas. El crédito a las empresas y a las familias no puede fluir si las entidades no tienen liquidez y solvencia, es decir, niveles adecuados de capital".

La situación del sector empeorará porque va a caer con fuerza la principal fuente de ingresos, los financieros. Esto se debe a varias razones. La primera es que el BCE tiene previsto cortar en junio la manguera de dinero al 1%. La segunda es que para marzo de 2010 todas las hipotecas se habrán revisado y, por lo tanto, habrán pasado de pagar un tipo de interés cercano al 5% de media al otro del 2%. Esta caída supone reducir los ingresos financieros en un 60%, cantidad nada despreciable. Pero hay una excepción. Las entidades que tienen suelos en sus créditos hipotecarios, es decir, que no dejan que bajen los tipos aunque lo haga el Euríbor. Esta situación sucede en gran parte de las hipotecas del BBVA y del Popular, entre otras entidades. Pero el mercado vive en feroz competencia. Cada vez hay más anuncios que bonifican a los clientes que trasladen sus créditos. Además de las entidades por Internet, que están tirando los precios, también lo hacen las tradicionales.

En tercer lugar, el margen caerá porque se concederán menos créditos. Este año ya han caído en España (el Santander ha prestado un 4% menos y el BBVA un 2% menos) y algunas cajas también cierran el grifo. Por eso es tan importante tener capacidad para robar clientes a la competencia. Banesto, por ejemplo, ha dicho que elevará sus ingresos gracias a la capacidad de captación de clientes. Y para ello realiza agresivas campañas bajando los precios.

La medida más lógica para los gestores sería trasladar la caída del precio de los créditos a lo que se paga por los depósitos. Pero este movimiento tiene dos escollos. El primero es que muchas entidades ya no pagan casi nada por el dinero que tienen depositados sus clientes. Es difícil rebajar el 0% con el que se remuneran las cuentas corrientes. Otras entidades sí ofrecen buenas remuneraciones por depósitos a plazo, pero necesitan esa liquidez para poder prestar y, sobre todo, hacer frente a los vencimientos mayoristas de su deuda. Toca devolver lo que dejaron grandes inversores internacionales y en 2010 vence más que en 2009. Si no pagan por los depósitos no captan dinero, pero si elevan la remuneración, acaban con el margen. Difícil coyuntura.

Algunos expertos, como Alfonso García Mora, de Analistas Financieros Internacionales (AFI), ven una posible solución al problema. García Mora considera que una parte de esta deuda no se renovará porque será menor la necesidad de liquidez ya que caerá la demanda de crédito en 2010.

Algunos analistas apuntan a las comisiones como una posible compensación a esta sequía de ingresos. Pero si hay menos créditos, hay menos comisiones. Por ejemplo, en España el BBVA ingresó un 9,4% menos por este concepto en 2009; el Santander un 25%; Caja Madrid un 4% y el Banco Popular, un 11,7%.

"No hay peor escenario para la banca que tipos bajos planos y caída del volumen de crédito. Eso estrangula los ingresos", comenta un ejecutivo bancario que pide mantener el anonimato. Pero sí hay algo peor: que suba la morosidad y, por lo tanto, sea necesario elevar las provisiones. Eso es lo que va a ocurrir este año. Sin manguera de ingresos por arriba y con mayores necesidades de dotaciones por abajo, algunas entidades pueden entrar en pérdidas.

Tanto el BBVA como el Santander esperan que la morosidad seguirá creciendo hasta mediados de 2010 para ir bajando hacia finales de año. En este aspecto, la situación de las cajas y puede que de algunos bancos medianos y pequeños, es de mayor debilidad ya que su morosidad es más alta y su cobertura más baja.

Ante esta situación, la receta de un banquero experto es la siguiente: "Es el momento de recomponer los criterios de riesgo, sanear el activo, reforzar el capital, mejorar la liquidez y, por supuesto, bajar los costes operativos. No hay otra forma de afrontar la situación". Quien aconseja estas medidas no es un teórico del sector, sino alguien que ocupó la presidencia del segundo banco español, el BBVA, durante once años, Emilio Ybarra y Churruca.

En su artículo de diciembre pasado, en la revista Política Exterior, Ybarra aventura que la morosidad de este año no estará lejos de los dos dígitos, es decir, que casi duplicará la tasa actual. También señala que la subida de los impagados no sólo se debe a la crisis económica "sino también a claros excesos en la oferta de crédito e insuficiencias en la prudencia exigible".

Ybarra plantea el problema con crudeza y reparte culpas, entre las que podría estar incluido él mismo, ya que dejó el BBVA en 2001 con la burbuja hinchada, aunque sin reventar.

El ex presidente del BBVA no evita hablar del gran problema, el ladrillo. "Podría decirse que sí ha habido subprime en forma de demasiada exposición al sector inmobiliario". Esta es la situación que marcará el futuro del sector. ¿Cuál es el agujero real de bancos y cajas en el ladrillo? Es decir, ¿cuánto valen las promociones, el suelo y las casas terminadas financiadas por la banca? Los préstamos en el sector promotor y constructor ascienden a 325.000 millones, según el Banco de España, y de ellos, 125.000 millones corresponden a suelo. Pero algunos, como Alfredo Sáenz, vicepresidente del Santander, aseguran que no toda esa cantidad es de promotores y suelo. En esta cifra están los préstamos a centros comerciales, a hoteles, a empresas de ayuntamientos y de comunidades autónomas, a compañías de seguros, etc.

Por ejemplo, de los 325.000 millones al Santander le corresponderían 31.600 millones, "pero sólo 14.600 millones son de promotores", dice Sáenz. Francisco González, presidente del BBVA, está en una posición contraria.

En su opinión, la banca debería elevar con fuerza las provisiones de los préstamos a este sector, como hizo el BBVA, "para que se pongan a la venta pisos, bajen más los precios y se ajusten al mercado, pero nunca pidiendo dinero al contribuyente", retó el presidente del BBVA. El problema, como conoce González, es que si otros competidores elevan tanto las provisiones entrarían en pérdidas. Esos números rojos disminuirían el capital. En el caso de las cajas, como no pueden captar capital en los mercados, deberían ser intervenidas por el Banco de España.

Con estas declaraciones, el BBVA respondía a las afirmaciones del presidente de la Asociación Hipotecaria que, hace unos días, dijo que la única solución para hacer frente a la enorme bolsa de crédito promotor era la ayuda del Gobierno.

La prensa anglosajona y algunos foros internacionales afirman que la situación inmobiliaria española es similar a la de Estados Unidos, donde se han hundido los precios de estos activos. "Allí se ajustaron los precios a valor de mercado y se conoció el tamaño de agujero de los balances bancarios con rapidez. Aquí se debería hacer lo mismo", apunta Toribio.

Luis Garicano, catedrático de Economía en la London School of Economics, lo tiene claro: "es hora de decir que el rey está desnudo. Las grandes provisiones de los bancos son pequeñas comparadas con el tamaño del agujero que seguro que está repartido de manera muy heterogénea. Se debería decir lo que tiene cada entidad y si hay que cerrar algunas cajas, se hace, pero se quitaría la sombra de sospecha sobre todo el sector".

Robert Tornabell, catedrático de Banca de Esade, pide la creación de un banco malo, como ha hecho Alemania, del que se debería hacer cargo el Estado. "Es el modelo de Suecia. Se pincharía la burbuja. Los precios de los pisos bajarían al ajustarse a la demanda real y se podrían ir saneando los balances bancarios", dice. El problema, como reconoce Tornabell, es que se incrementaría el déficit del Estado, aunque se podrían utilizar los 99.000 millones previstos para el Fondo de Reestructuración Ordenada Bancaria (FROB).

Desde dentro, las entidades piden que el Banco de España reduzca las provisiones. A los dos años de impago de viviendas sin terminar o de suelo hay que dotar el 100% del crédito. "El suelo en el centro de las ciudades siempre vale dinero. No tiene sentido esta norma", comenta Juan Ramón Quintás, presidente de la Confederación de Cajas. Sin embargo, el Banco de España sabe que no puede aflojar demasiado porque sería acusado de laxitud, pero tampoco apretar más de la cuenta, porque podrían caer demasiadas entidades. Ese es el dilema.

Repasando las cifras, las palabras de Ybarra sobre la falta de la prudencia exigible en este oficio parecen certeras. Entre 2003 y 2007 el volumen de créditos al sector inmobiliario ha subido un 390% en promotores, un 230% en construcción y 225% en hipotecas. Las cajas tienen el 60% del crédito hipotecario y más del 55% del promotor y constructor. En esto seguro que no hay errores. Otra historia es la solución financiera y política que toman las autoridades.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 7 de febrero de 2010