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"No vengo a hacer política, sino galleguismo"

El nuevo presidente de la RAG fue votado por 20 de los 33 académicos

Xosé Luís Méndez Ferrín ha reiterado estos días, y ayer lo repitió en la sede de la Real Academia Galega, que la nueva dirección sería continuista respecto al rumbo marcado por Paco del Riego y Xosé Ramón Barreiro. En su toma de posesión como nuevo presidente se evidenció que Ferrín mantiene la línea de sus predecesores, al menos en el uso de la ironía disfrazada de ingenuidad. "La Academia se centrará en reactivar el trabajo interno. Cuanto menos mediática sea y más callada esté, mejor. Lo que pasa es que cuando la sociedad reclama que se pronuncie, tiene la obligación de hacerlo y dar su dictamen a los cuatro vientos. Recientemente hubo una ocasión de ésas. Espero que sean raras, o que no vuelva a haber ninguna", fueron sus primeras declaraciones en la sala.

"Estamos en contra de este decreto radical porque somos conservadores"

Ferrín: "La mayoría precaria del PP no puede hacer cambios radicales"

"No se discute la legitimidad del gobierno del PP para hacer el decreto que quieran, siempre que se ajuste a la ley, pero creo que con una mayoría tan precaria no se pueden hacer cambios tan radicales. De hecho, el anterior gobierno fue tímido con ésa y otras medidas, quizás precisamente porque tenía una mayoría igual de precaria", decía después, en la primera visita a su despacho, mientras se negaba a ser fotografiado sentado en su mesa, "para que no parezca el saluda de un alcalde". "Estamos contra ese decreto radical contra el gallego, porque somos conservadores", comentó Ferrín.

Ni en público ni en privado se apartó el recién estrenado presidente de su postura de continuador de la ruta emprendida por la Real Academia después de la presidencia de Domingo García-Sabell. Como mucho, reconoce que "el nuevo espíritu de la institución es el expresado en el manifiesto Unha lingua para todos, del pasado Día das Letras Galegas", en el que se emplazaba a los poderes públicos "a meditar serenamente a qué escenario quieren llevar a la sociedad gallega, teniendo siempre presente que el idioma gallego no es un problema, sino una oportunidad", y en el dictamen sobre el borrador del decreto. "Creo que eso conforma una nueva Academia más madura, más cohesionada, en la que hay discrepancias, pero no sobre las cosas importantes. Pero ése era ya el camino marcado antes", insiste.

En el salón de actos, Ferrín desmintió públicamente que su candidatura fuese mal vista por la Xunta. "He coincidido con los dos conselleiros del ramo y con el presidente, y han sido muy educados. Es más, le estoy agradecido al actual Gobierno por su amabilidad conmigo y con la Academia. Yo no creo que la Xunta tenga un servicio secreto para hacer sabotajes".

También quitó hierro a las críticas contra su candidatura por su ideología de izquierda independentista. "Fue cosa de periodistas y columnistas, que se ha visto que no han tenido la menor incidencia. No soy el lobo feroz por mantener unas ideas y una concepción del mundo que tienen cientos y miles de personas en el mundo intelectual. En todo caso, yo no vengo aquí a hacer política, sino galleguismo", comentó.

Sobre sus propias dudas a la hora de aceptar en su día la propuesta que le hicieron sus compañeros de plenario, Xosé Luís Méndez Ferrín señaló que a favor de ello estaba "mi posición política y ética de muchos años, de servir en lo que pueda a Galicia y a algo tan valioso como su idioma". En contra, "lo que pueda alterar mi tranquilidad o influir en mi producción literaria, pero tampoco éste es un trabajo absorbente", analizó. Lo es casi más el del tesorero, a raíz del debate que se originó en la rueda de prensa sobre la precariedad financiera de la institución, la única quizás en Europa, y desde luego en España, que no cuenta con un presupuesto fijo de la Administración, y depende de un arco variable e inestable de subvenciones oficiales y ayudas privadas para trabajos concretos. "La Xunta anterior nos había prometido un presupuesto fijo de un millón de euros, pero un conselleiro de Economía que no recuerdo cómo se llama lo paró", comentó el presidente saliente, Xosé Ramón Barreiro.

El undécimo presidente de la RAG en sus 105 años de historia salió elegido con el apoyo mayoritario de los 33 académicos numerarios actuales: 20 votos a favor y tres votos en blanco. Los que faltaron, además de los habituales Xosé Luís Franco Grande y Xesús Alonso Montero, fue por razones de salud. En la comisión ejecutiva estarán además Xosé Luís Axeitos (secretario), Manuel González (tesorero), Euloxio Ruibal (bibliotecario) y Fernández Rei (vicesecretario).

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 24 de enero de 2010