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Necrológica:

Teddy Pendergrass, soberbio cantante de 'soul'

Firmó grandes éxitos del género en los años setenta

Una de las voces más inconfundibles de la historia del soul, el recio bramido tenor de Teddy Pendergrass, se apagó el 14 de enero en un hospital de Filadelfia, ciudad a la que su timbre, frondoso como un jardín botánico y obstinado como un tren de mercancías, quedará siempre asociado. Todas las virtudes de aquello que se llamó, precisamente, sonido Filadelfia, preludio de la revolución disco, estaban contenidas en los gritos, gemidos y susurros del mejor Pendergrass, como solista al frente del grupo Harold Melvin & The Blue Notes.

En una de esas sumas que parecen definitivamente cosa del pasado, el valor artístico de la banda estuvo siempre acompañado de rotundos éxitos de ventas. Canciones como Bad luck, Wake up everybody, If you don't know me by now definieron una época y esa banda sonora del devastado Estados Unidos pos- Nixon (suma de paro galopante, ruina urbana y toneladas de heroína). Un sonido que, con la producción del glorioso tándem Kenny Gamble & Leon Huff, se empaquetó para una audiencia interracial en el sello Philadelphia International Records. Pocos logotipos existen en la música popular más fiables como esa doble P redondeada.

Los 59 años de la vida de Teddy Pendergrass estuvieron marcados por la familiar mezcla de desdichas y alegrías que a menudo adorna las biografías de los cantantes negros. El pobre chico de Kingstree, Carolina del Sur, encontró el éxito en la fiera Filadelfia tras el éxodo rural y su fugaz empleo como batería en The Cadillacs, banda embrionaria de los Blue Notes. Pero la desgracia esperaba a la vuelta de una curva. En 1982, un pavoroso accidente de tráfico (fallaron los frenos del Rolls-Royce Spirit y Pendergrass quedó atrapado en el amasijo de chatarra durante 45 minutos) lo postró en una silla de ruedas. Las especulaciones sobre su vida privada (y sobre todo, el cómo y el porqué de sus acompañantes femeninas aquella fatídica noche) marcaron la rehabilitación del personaje público de Pendergrass, reconocido icono sexual en los setenta gracias a sus sudorosas maneras sobre el escenario.

Las desavenencias personales con Harold Melvin (una forma suave de referirse al robo sistemático de royalties del líder al resto de los miembros) habían fijado el inicio en 1977 de su carrera en solitario, que registró cumbres como la canción The more I get, the more I want. Lo que le sucedió tras el accidente en el terreno artístico se debatió entre lo meramente agradable y lo condenadamente previsible.

Hace ocho meses, se sometió a una operación para frenar un cáncer de colon que acabó llevándoselo por delante. Le sobreviven tres hijos.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 23 de enero de 2010