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Farruquito ya está libre

El bailaor fue condenado a tres años de cárcel por atropellar a un hombre cuando conducía sin carné

El bailaor Juan Manuel Fernández Montoya, Farruquito, ha saldado sus cuentas con la justicia. Fue condenado a tres años de cárcel -que se cumplieron ayer- por los delitos de homicidio imprudente y omisión del deber de socorro tras atropellar y matar con su coche a Benjamín Olalla en la noche del 30 de septiembre de 2003. El bailaor conducía por una calle de Sevilla sin carné, sin seguro y a gran velocidad. Tras el atropello huyó del lugar.

Hacía meses que el bailaor no dormía en la cárcel sevillana. Gracias a su buena conducta, Farruquito ha ido disfrutando de los beneficios penitenciarios. Entró en la prisión de Sevilla el 16 de enero de 2007. Durante su estancia en la cárcel cumplió condena bajo el segundo grado, por el que tuvo derecho a 36 días al año de permiso. Tras 14 meses encarcelado, el bailaor logró el tercer grado en marzo de 2008 y ya sólo tenía que acudir a la prisión para dormir.

Tras estudiar los informes favorables de la prisión, en los que se destacaba su buen comportamiento, el Juzgado de Vigilancia Penitenciaria de Sevilla le concedió la libertad condicional en enero de 2009. Desde entonces Farruquito dejó de llevar la pulsera de control telemático que, a cambio de estar localizado, le permitía dormir en casa desde el verano de 2008.

Además de la condena de tres años de cárcel por la muerte en 2003 de Olalla, el juez le impuso en su día al bailaor el pago de 102.500 euros de indemnización a la viuda y de 16.550 euros a los padres de la víctima del atropello.

Durante estos tres últimos años, Farruquito ha seguido dedicado al arte flamenco. En julio de 2008 estrenó en Palma de Mallorca su espectáculo Puro. Unos meses después, en septiembre de ese año, volvió a actuar con este montaje en Sevilla. Era la primera vez que bailaba en la capital andaluza desde que admitió su implicación en el atropello de Benjamín Olalla.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 13 de enero de 2010