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COLUMNA

Ayer

La 2 ha creado los domingos un contenedor llamado Panorama de la historia en el que caben documentales de pequeño formato. El domingo pasado emitió El americano, una coproducción con TV-3 que ésta ya había emitido en julio dentro de uno de los mejores programas del país: 30 minuts. En la página web de este espacio aún pueden cazarlo si no lo vieron. La anécdota tiene algo de película del primer Berlanga, aquel de Bienvenido Mr. Marshall o Calabuig. El fotógrafo Eugene Smith llega en el año 1951 a una aldea extremeña llamada Deleitosa y prepara un especial para el número de abril de la revista Life sobre la realidad rural de la España de entonces. El documental de Lluís Jéne regresa tiempo después para deshacer la madeja de la memoria.

Descubrimos hasta qué punto al pueblo le conmocionó el paso del fotógrafo. Desde una familia de cabreros que se atrevió a denunciar la pobreza en la que vivían y como recompensa le mataron las cabras y tuvo que emigrar a Francia, hasta la historia de una muchacha retratada en el velorio de su abuelo entre otras mujeres de negro riguroso y que comienza a recibir cartas de un lector de Life en Fresno. La muchacha no responde al tal Charles, aunque todos los vecinos la quieran ver liada con el pretendiente y hasta el alcalde se ofrezca como padrino de boda para la supuesta boda en Nueva York. El reportaje tira con delicadeza del hilo y da voz a algunos vecinos memoriosos, a la pareja de la Guardia Civil que analiza el retrato de los tres guardias de la época, cuyos rostros cetrinos y amenazantes son una estampa prodigiosa de nuestro país hace medio siglo. Finalmente, localiza al americano del título, un solitario anciano de origen armenio, que retrata en dos pinceladas la soledad y el desamparo de aquella sociedad que aparentaba tenerlo todo, donde se vendían cinco millones de ejemplares de Life con su contraportada de Camel.

Las fotos de Eugene Smith y este sencillo y contundente reportaje forman un valioso juego de espejos entre el hoy y el ayer. Algo parecido a los versos de Eliot: "Lo que podría haber sido y lo que ha sido. / Apuntan a un fin único que es siempre presente".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 8 de enero de 2010