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Andalucía pide cambiar las ayudas al campo para primar la producción

La Junta busca influir en la presidencia española de la UE para el nuevo modelo

La presidencia española de la Unión Europea durante este semestre va a sentar las bases de lo que será la Política Agraria Comunitaria (PAC) más allá de 2013. El Ejecutivo español defenderá la consolidación de la ficha financiera para ayudas agrarias -51.000 millones en toda la UE- por considerar que son fondos vitales para la cohesión territorial de muchas zonas rurales. Y en este debate quiere influir decisivamente la Junta, con el aval de que la comunidad representa el 25% de todo el sector primario del país. La Consejería de Agricultura no quiere perder tiempo y ya ha presentado al Ministerio de Medio Ambiente un documento en el que reclama la reorientación de las subvenciones agrarias. En síntesis, Andalucía pide que el actual sistema de pago único, basado en derechos históricos, deje paso a otro que prime la agricultura productiva y el empleo. En otras palabras, que se apoye a quien trabaje en el campo, y no a los simples tenedores de tierra. La tarea, en todo caso, no va a ser fácil porque no todos los países tienen las mismas aspiraciones.

Apenas el 1% de los beneficiarios se lleva el 20% del total de subsidios

"Hace falta legitimar las ayudas con una reorientación ligada al empleo"

"Andalucía tiene mucho que decir, nos jugamos el futuro de nuestro sector agrario y ganadero y de muchos pueblos, y la presidencia española de la UE es una oportunidad histórica para reorientar la PAC". La consejera de Agricultura, Clara Aguilera, se dirigió así al sector agrario en la apertura de unas jornadas sobre el papel de Andalucía ante la nueva PAC, que se celebraron el pasado 21 de diciembre en Granada. Y no es para menos. La comunidad recibe anualmente unos 1.500 millones en ayudas agrarias, y la supresión o simple modificación de las mismas supondría un cataclismo para muchos cultivos.

La Junta sostiene que el actual sistema de ayudas derivado de la reforma comunitaria de 2003 choca con un problema de "deslegitimación social". Y todo por la paradoja que supone que apenas el 1% de los beneficiarios se lleve el 20% del total de subsidios para la agricultura. "Hace falta legitimar esas ayudas con una nueva reorientación ligada al empleo, que la PAC reconozca a la agricultura el papel que tiene en la sociedad", apuntó Aguilera. La Junta ha encontrado sintonía a sus planteamientos en el Gobierno central. "El reto es apoyar la agricultura productiva, cambiar los pagos por derechos históricos por otros condicionados a producir. Es decir, apoyar quien tenga ganas de estar en el campo", dijo el secretario de Estado de Medio Rural y Agua, Josep Puxeu.

Los expertos también defienden la reorientación de la PAC. Isabel Bardají, de la Universidad Politécnica de Madrid, recordó que las subvenciones suponen ahora el 25% de la renta agraria española. Según un estudio, Andalucía es de las comunidades que más cobra por superficie agraria -380 euros por hectárea-, pero no está entre las primeras si el cómputo se hace por beneficiarios -4.800 euros por titular, frente a los 6.600 de Castilla-León-. Bardají cree que es preciso mantener los incentivos para evitar el abandono de la actividad agraria. Desde 2005, se mantiene la tendencia a la reducción de la superficie cultivada, y ahora también se asiste a la parálisis de los arrendamientos.

Albert Massot, del Departamento de Estudios del Parlamento Europeo, cree que la nueva PAC debe limitar el intervencionismo agrario y tener en cuenta aspectos como los mercados, la competitividad, los bienes públicos y los territorios. "¿Y cómo legitimar las ayudas?", se preguntó: "Definiendo las distintas tipologías zonales y apoyando los cultivos tradicionales de cada comarca", respondió.

Pero la negociación para defender los intereses andaluces no se antoja fácil. José Antonio Gómez Limón, investigador del Instituto Andaluz de Formación e Investigación Agraria (Ifapa), desgranó las tres opciones que ahora se barajan para el futuro de la PAC: La primera, la más parecida al sistema actual, aboga por una tarifa plana o un desacoplamiento regional de las ayudas. Una segunda, la que más se aproxima a las tesis andaluzas, sería otorgar pagos directos por tramos y por tipologías zonales de cultivos. Finalmente, una tercera vía, que la Junta estima de "vuelta atrás", apuesta por la renacionalización de las ayudas, la liberalización de los mercados y la reducción de aranceles.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 2 de enero de 2010