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Reportaje:

De Madagascar a Santo Tomé

El economista Pedro Álvarez presenta un libro de recetas para 'chocohólicos' - España y Europa reconocen 'Chocolate moderno'

Pedro Álvarez, gaditano y economista, se ha pasado media vida creando proyectos para otros desde su agencia de diseño y marketing hasta que decidió darse un gusto al cuerpo y se le metió en la cabeza otra clase de negocios más golosos. "La primera idea que me vino fue un café a raíz de una estancia en Nueva York en pleno boom de las cadenas tipo Starbucks". Aquella idea del café dejó paso a una marca de chocolate artesanal, y hace cinco años puso en marcha Pancracio, una empresa dedicada a la elaboración de productos de chocolate. "Empecé con una pequeña producción para amigos y familiares, unos turrones y unas trufas, y viendo que la cosa gustaba, me embarqué en la creación de la marca con este nombre, si quieres un poco feote, pero que te transporta a esa onomástica popular ligada a la gastronomía tradicional".

"Lo que seduce del dulce es que nos transporta a la infancia"

"En el chocolate se impone la denominación de origen"

Ahora con el título de Chocolate moderno (El País Aguilar) ha reunido un puñado de recetas con este ingrediente como materia prima. "Chocolate moderno es un recetario con vocación internacional y recetas sencillas donde hemos confeccionado postres de origen europeo o americano, desde el Tiramisú a las galletas tipo cookie".

El libro ha merecido la distinción del Mejor Libro de Chocolate editado en España y ha quedado finalista a nivel europeo. Para presentarlo en Valencia contó con el espacio Taller de Proyectos de la interiorista Carmen Baselga, un estudio de decoración que desde su creación a principios de este año combina las cosas del comer con las cosas del diseño.

El cocinero del restaurante Seu-Xerea, Jordi Morera, cerró las jornadas con una demostración de cómo hacer buenos platos con utensilios de silicona.

Pedro Álvarez, además de presentar su libro, se trajo una cata de chocolates.

Los elegidos para la gloria del derivado del cacao degustaron un itinerario calorífico que comenzaba en la isla de Madagascar, pasaba por Trinidad y Tobago, recalaba en México, para seguir en Venezuela y depositar en el paladar la última pastilla de chocolate con parada final en la isla de Santo Tomé.

"En el chocolate como está ocurriendo con el café, se está imponiendo la denominación de origen y el consumidor hasta tiene sus preferencias según se trate de una zona u otra, si es más o menos acido, más o menos intenso".

Para Pedro Álvarez vivimos una época donde lo dulce, está unido a la sociedad del bienestar. "Desde el siglo XX formamos parte de una sociedad donde lo dulce ha impregnado todo, desde los productos de limpieza y del hogar a los perfumes". Y concluye, " pero quizás, lo que más no sigue atrayendo y seduciendo de todo este universo dulce es que nos transporta a la infancia".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 21 de diciembre de 2009