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Reportaje:24 HORAS EN...ROTTERDAM

Casas cubo en el puerto

Reconstruida tras la II Guerra Mundial, Rotterdam muestra su poderío arquitectónico. Bicis, cafés, el museo Boijmans van Beuningen, comida caribeña y un club sostenible en la ciudad holandesa

Arrasada por las bombas nazis en la noche del 14 de mayo de 1940 y reconstruida con financiación gubernamental pero con absoluta libertad de diseño, Rotterdam, en lugar de intentar recrear lo antiguo, aprovechó su desgracia para fundar una ciudad nueva y eficiente (la nostalgia sirvió también para reconstruir, en 1986, un edificio icónico como es el Cafe de Unie, obra maestra del arquitecto J. J. P. Oud, de 1925, ubicada ahora en Mauritsweg, 35). El resultado: un paisaje de vidrio, hormigón y acero. Una constelación de colores y estilos arquitectónicos, como si cada arquitecto tuviera como meta superar lo realizado por sus colegas. En lugar de la típica red de callejuelas y canales bordeados de casas barrocas, la ciudad holandesa alberga edificios brillantes y audaces, futuristas y rompedores. También los hay sencillos y funcionales sin olvidar alguna que otra perogrullada ni las trazas de su antigua historia en el puerto de Delfshaven.

10.00 En casa bonita, buen ciudadano

"Donde fueres, haz lo que vieres". Así pues para recorrer la ciudad, lo propio es alquilar una bicicleta en Use-it (Schaatsbaan 41-45; www.use-it.nl; 6 euros al día) junto a la Centraal Station - A. Con la bici y la Rotterdam Card (tarjeta que por 5 euros ofrece descuentos en atracciones, museos y restaurantes) empezamos a pedalear, dejando a nuestra derecha la impresionante torre futurista Millenium (2), por la avenida de Weena hasta llegar a la rotonda Hofplein (3), donde se encuentra la monumental escultura Mujer sentada de Willem de Kooning. Tras echar una ojeada a la fachada del Ayuntamiento (Colsingel, 40) podemos tomar un café con tarta de manzana en el Café Dudok (4), en la esquina de Meent y Haagseveer.

A unos pasos encontramos el edificio más antiguo de la ciudad, De Laurenskerk (5) (www.laurenskerkrotterdam.nl), una monumental iglesia convertida en salón de actos y exposiciones. Muy cerca, las célebres y ochenteras Kijkkubus - F (Overblaak, 70), o casas cubo de Piet Blom, representan un bosque de árboles abstractos y constituyen un experimento donde las formas y los efectos espaciales son tan importantes como su funcionalidad. Se basan en la utopía de que si se da a la gente viviendas inspiradoras e imaginativas se convertirán en mejores ciudadanos. En la planta baja se alojan tiendas y una escuela. En la parte superior están las viviendas y una se puede visitar.

11.30 De Bruegel a Warhol

El Museum Boijmans van Beuningen (7) (Museumpark, 18; www.boijmans.nl, gratis con la Rotterdam card), rivaliza con el Rijksmuseum de Amsterdam por su colección de maestros flamencos, desde Van Eyck a Rembrandt. Añade tesoros como La Torre de Babel de Bruegel el Viejo y Madonna con niño de Tintoretto. Hay, también, impresionistas franceses, Picasso, Kandinski, Magritte, Dalí y Warhol. La sección de artes decorativas y diseño exhibe exposiciones temporales como la muy original The Art of Fashion: Installing Allusions, que hasta el 10 de enero explora las fronteras de la moda y su relación con el arte contemporáneo. Al otro lado del Museumpark, el Kunsthal (8) (www.kunsthal.nl) ofrece más arte. Y a su vera, el Architectuurinstituut (9) (www.nai.nl), el mayor museo de arquitectura del mundo. Sus colecciones incluyen maquetas, fotos y una villa hipermoderna de 1930 amueblada con diseños de W. H. Gispen.

13.00 Ciudad desde las alturas

Tras pedalear por Jet Park se llega al Euromast (10) (Parkhaven, 20; www.euromast.nl). Este mástil tiene una primera plataforma a unos cien metros de altura desde donde se contempla una panorámica de 360 grados de la ciudad, el río Maas y el puerto. Allí, un restaurante ofrece cocina moderna con vistas y, para soñar desde las alturas, dos habitaciones, Heaven y Stars (385 euros la noche). Un ascensor rotatorio exterior sube hasta el final del mástil.

Ya con los pies en el suelo, remontamos la orilla del río en dirección al Puente Erasmus - K, símbolo de la ciudad y bautizado en honor de su más famoso hijo. Esta espectacular construcción une el norte y el sur de la ciudad mediante una plataforma de 802 metros suspendida por cables atados a un solo pilón en forma de horquilla. En su extremo meridional encontramos algunas de las arquitecturas más celebradas de Rotterdam: el edificio KPN (12), de Renzo Piano, cuya fachada de 23 pisos se ilumina con 900 bombillas verdes que se encienden alternativamente para formar figuras, y el original Nuevo Teatro Luxor (13), de Bolles & Wilson, proclamado el más bello de Holanda y donde se representan musicales, ballet y otros espectáculos.

Enfrente, el Café Rotterdam (14) (Wilhelminakade, 699), un clásico de día y de noche y un lugar ideal para comer. Más sofisticado y con más tradición es el café-restaurante y oyster bar del Hotel New York (15) (Koninginnehoof, 1), construido en 1880 como oficinas de la Holland America Line en la punta del muelle donde embarcaban los pasajeros a Nueva York.

15.00 Un barquito entre petroleros

De vuelta al puente Erasmus, justo debajo, encontramos el embarcadero del Spido (Willemsplein 85; www.spido.nl), donde nos enrolamos en un crucero por el puerto (75 minutos, 9,50 euros). Después del de Shanghai, se trata del segundo puerto más grande del mundo tras unir todas sus dársenas y abrirlas al Mar del Norte, 32 kilómetros más allá, por un canal por el que penetran hasta los petroleros gigantes. Un paseo entre buques de carga, portacontenedores, trasatlánticos y de fondo los espectaculares edificios de la ciudad.

Recobramos nuestras bicis y enseguida, en la margen derecha del río, nos recibe el Wereldmuseum (16) (Willemskade 25, gratis) o museo del Mundo, con más de 1.800 piezas de Japón, Tibet, Oceanía, América o África. De vuelta al centro por la avenida de Veelkade aparece el paseo Westersingel (17), con un canal en su centro bordeado de césped, árboles y una colección de 14 esculturas al aire libre. Entre ellas La Grande Musicienne de Henri Laurens, Santa Claus de Paul McCarthy o L'Homme qui marche de Auguste Rodin.

18.30 Luces surrealistas en la plaza

La plaza Schouwburplein - R es un animado escenario urbano flanqueado por una sala de conciertos, un teatro, un cine, restaurantes y tiendas. Su inteligente diseño, como el empleo de diferentes materiales en su suelo, se basa en su relación con la posición del sol. La iluminación nocturna, proveniente de unas torres móviles de 15 metros y de unos fluorescentes empotrados en el suelo, le confiere un ambiente surrealista. Toda esta área es una meca para las compras, donde no faltan lugares adecuados para una buena cena. Uno de ellos es el Bazar (Witte de Withstraat, 16), con terraza y ambiente de Oriente Medio; en Toko (Witte de Withstraat, 94) cocinan comida caribeña, mientras que el muy hip Level (Pannekoekstraat, 76) ofrece un cóctel bar y restaurante con cocina asiática de fusión. Un sitio con muchas opciones es Westelijh Handels Terrein (19) (Van Vollenhovenstraat, 15), unos antiguos almacenes convertidos en dos plantas de restaurantes y pubs.

23.00 'Ecodancing'

Famosa en toda Europa por la cantidad y animación de sus clubs y discotecas y la calidad de sus dj's, Rotterdam se muestra por la noche multiétnica y cool. Witte de Withstraat (20) es la calle para las primeras copas. En el número 78 está el Café de Witte Aap; al lado, el bohemio De Schouw guarda el recuerdo de Bob Dylan. Entre las discotecas destacan Watt (21) (West-Kruiskade 26), con una pista sostenible que mantiene sus luces con la energía cinética que desprenden los que en ella bailan; Catwalk (Weena Zuid 33); Bootleg DJ Café (Mauristweg 33) y Thalia Lounge (22) (Kruiskade 31), que entre sus cinco plantas incluye salones donde descansar después de tanto movimiento.

Más propuestas e información en la Guía de Países Bajos

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 12 de diciembre de 2009