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COLUMNA

Casualidad

Durante años, mientras existió, la gente no sabía cómo decir en Cuba que había escuchado Radio Martí, que emitía desde Miami. Y se oía mucho. La gente se pasaba el dial, pero simulaba que la había escuchado... por casualidad. Tanto lo decían que ya casualidad y Radio Martí eran sinónimos. La gente se encontraba y se confiaba:

- Anoche, por casualidad, escuché Radio Martí...

Y, para simplificar, terminaron llamando a la emisora que emitía desde Miami Radio Casualidad. "Oye, chico, anoche, por casualidad...". Claro, no la buscaban, la encontraban por casualidad.

Ahora en el dial de la tele hay algunas emisoras que tendrían que llamarse, aunque aquí por otros motivos, Radio Casualidad, o Telecasualidad; algunas son cadenas de radio que aparecen por la tele, lo cual representa un inhíbrido bastante curioso que ha obligado a los locutores y a sus ayudantes a ir bien planchados y bien peinados, y bien encorbatados.

En una de esas excursiones por el dial Casualidad me encontré anteanoche con la revelación de una periodista (periodista es quien se dice periodista, también) hablando de un suceso del que todos tenemos memoria cercana. Ella decía en esta Telecasualidad que el Gobierno está donde está porque su presidente se aprovechó, manipulándolo, del terrible atentado que causó una catástrofe humana en Madrid el 11 de marzo de 2004. El 11-M. Quién no se acuerda de aquella tragedia.

Y yo me pregunté: ¿Zapatero manipuló aquella tragedia? ¿Cómo lo hizo? ¿Cómo lo pudo hacer? Periodista, decía el italiano Eugenio Scalfari, es gente que le dice a la gente lo que le pasa a la gente. Así pues, ¿estaba diciendo esa periodista (no olvidemos que periodista es gente que... etcétera, etcétera) esa afirmación comprobando los datos, o lo estaba diciendo porque en la ola del rumor todo vale ahora?

La Telecasualidad te da estas sorpresas. Sedicentes periodistas mezclados con políticos que hacen de periodistas cuentan el pasado como si la audiencia no lo hubiera vivido también. No son Telecasualidad, son Telemanipulación, y se quedan tan campantes.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 11 de diciembre de 2009