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Necrológica:

Richard Todd, actor británico

Condecorado en la II Guerra Mundial, interpretó diversas películas bélicas

El actor británico Richard Todd, condecorado en la II Guerra Mundial, falleció el pasado 3 de diciembre a los 90 años, tras una dura lucha contra el cáncer, según informó un portavoz de la familia a la cadena BBC. Todd había logrado en su carrera artística una candidatura al Oscar al mejor actor en el año 1950, por su trabajo en el melodrama Alma en tinieblas (The hasty heart, 1949), donde compartió elenco con Patricia Neal y Ronald Reagan. Su verdadero nombre era Richard Andrew Palethorpe-Todd y nació el 11 de junio de 1919, en Dublín (Irlanda). Pronto abrazaría inquietudes artísticas y se iniciaría en el teatro en 1937. Dos años más tarde era miembro fundador del Dundee Repertory Theatre.

La II Guerra Mundial interrumpió su carrera cuando se incorporó a filas. Sin embargo, algunos de los futuros momentos culminantes de su filmografía nacerían gracias a su participación en la contienda: Todd se convirtió en capitán de la Sexta División de Paracaidistas y fue uno de los primeros soldados británicos en saltar a suelo francés el día en que el Ejército aliado conquistó Normandía.

Trabajo con Hitchcok

Esta experiencia castrense marcó su carrera: intervino en muchos filmes bélicos, con los que logró mucho prestigio. En el primero, en 1955, The dam busters, era el valiente comandante Guy Gibson. Este filme fue el preludio de la gran variedad de filmes bélicos donde participó. En muchos rememoraba el día D, con la curiosidad de ver cómo otros actores encarnaban a su personaje real. En la superproducción El día más largo (The longest day, 1962) en una secuencia llegaba a hablar consigo mismo.

Había debutado en el cine con For them that trespass (1949) y conoció el éxito con Alma en tinieblas (cuyo personaje también interpretó en Broadway). Los años más importantes de su trayectoria artística fueron los cincuenta, cuando trabajó con Alfred Hitchcok en su memorable Pánico en la escena (Stage Fright, 1950), junto a Jane Wyman y Marlene Dietrich, o en películas de la enjundia de La luz brilló dos veces, de King Vidor (1951); Los arqueros del rey (1952), como un potente Robin Hood, y el drama 24 horas en la vida de una mujer (1952), adaptación de una novela de Stefan Zweig.

No fue una estrella, pero sí un actor eficiente, de evidente carisma, sosegada belleza y notable presencia escénica. Casi pudo ser el primer James Bond de la gran pantalla. Para el autor de las novelas del agente 007, Ian Fleming, era su actor favorito, pero tenía otros contratos y el personaje recayó en Sean Connery.

El final de su vida profesional estuvo en la televisión. Publicó su autobiografía, Caught in the act (Atrapado en el acto), en 1986, y fue nombrado Oficial de la Orden del Imperio Británico en 1993.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 10 de diciembre de 2009