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Entrevista:ESTEBAN GRANERO | Centrocampista del Madrid y estudiante de Psicología | 13ª jornada de Liga

Esteban Granero: "Lo mental se tiene un poco olvidado en el fútbol"

Esteban Granero atraviesa el prado del campus de la Universidad Camilo José Cela sin que ninguna de sus compañeras, sentadas en la terraza, bajo los pinos, se gire. Barba de samurái ocioso, vaqueros, camiseta, zapatillas, gafas de sol a lo beatnik y pelo revuelto. Entra en la sala de lectura de la Facultad de Psicología y se queda absorto mirando los libros. Hay cuatro estudiantes demasiado ocupados para distraerse. Abre un manual de Psicología Aplicada y lo hojea con gusto. Salvo por una espalda inusualmente ancha, podría pasar por una rata de biblioteca. Madrileño de 22 años, cumplidos en julio, está en tercero de Psicología. Pero es más fácil verle sobre la hierba del estadio Bernabéu. Esta tarde, frente al Almería, jugará como centrocampista ofensivo del Madrid.

"Antes iba a la Complutense, pero era muy complicado que los profesores considerasen mi situación y me permitieran no asistir a todas las clases", dice. En esto repite el estribillo quejumbroso de todos los deportistas de élite que luchan en España por compatibilizar los estudios con la alta competición. El sistema conspira contra ellos. Muy pocas universidades valoran su esfuerzo dándoles facilidades. Hay excepciones: "Aquí tengo una tutoría con todos los profesores. Los veo uno por uno. Fijamos una fecha para los exámenes y mantengo el contacto por e-mail".

Granero advierte que no goza de más privilegios que el de contar con compañeros generosos que le pasan los apuntes. Porque por las mañanas tiene entrenamientos. "Me los fotocopio todos de una tacada. Luego, estudio lo mismo que todos y hago el mismo examen. Mi único beneficio es acordar una fecha especial para los exámenes si es necesario. Por lo demás, me vengo antes a la biblioteca y me empollo la asignatura. Soy de los que lo dejan todo para el final, algo desordenado".

Escuchándole hablar de su vocación científica, se diría que estamos ante el doctor Frankenstein del fútbol. Está ilusionado con la posibilidad de avanzar hacia el terreno inexplorado del entrenamiento mental. "Me gusta mucho todo lo que tiene que ver con la biología cerebral, la fisiología de las emociones y demás", explica; "también el tema del aprendizaje, el conductismo y el condicionamiento o eso que se llama reflejos condicionados. Se han hecho experimentos con animales y funciona igual con las personas".

El fundador del Centro de Alto Rendimiento de Valdebebas, Walter di Salvo, instaló en el complejo en el que se prepara el Madrid una máquina que plantea ejercicios para entrenar la mente mediante programas especiales, desarrollados por el Instituto Tecnológico de Massachusetts. Granero ha examinado el artilugio detenidamente. "No se ha utilizado todavía", dice, "pero me parece muy interesante. Está orientado a que el jugador, mediante el visionado de unas imágenes, condicione su mente hacia la relajación o la excitación. Dependiendo de la velocidad o la secuencia de imágenes que te vayan poniendo, se activa más tu cerebro y tu sistema nervioso o, por el contrario, se relaja. Lo he estado viendo, pero todavía no lo probamos. El campo psicológico es el que más evolución tiene. Se ha innovado mucho con los aspectos físicos, tácticos y técnicos en los entrenamientos. Pero el psicológico, que para mí es tan importante como los otros, se tiene un poco olvidado".

"Cada día, en cada competición, se está demostrando que el aspecto psicológico del juego es tan vital como lo demás", prosigue; "se ha visto cientos de veces cómo equipos inferiores física o técnicamente ganan a otros mejor dotados sólo porque creen más en sí mismos. También se dice que los delanteros van por rachas. Cada racha depende de la confianza. Si pudieras entrenar cómo hacer para no salir jamás dormido, o no pasarte de vueltas, o estar siempre en racha... Si pudieses entrenar tu mente en ese aspecto. Imaginemos cómo sería un delantero siempre en racha. Sería buenísimo".

"Lo extraño es difícil de aceptar", reflexiona, "pero estoy convencido de que si los jugadores hacemos este tipo de trabajos y vemos que nos da resultados positivos lo vamos a terminar exigiendo. Tiene la ventaja de que no requiere demasiado esfuerzo y obtienes beneficios en todos los demás aspectos: físico, técnico y táctico. La mente alimenta todo".

Granero se crió en las categorías inferiores del Madrid. En 2007 el club le vendió al Getafe por tres millones de euros y este verano le recompró por cuatro. Florentino Pérez se empecinó en el fichaje. El presidente considera que el interior diestro encaja a la perfección en el modelo ideal de canterano insertado. Cree que es el sucesor de Casillas.

Sus entrenadores en los campos de tierra de la Castellana decían que, de chaval, se tenía una fe inquebrantable. Él, sin embargo, no lo ve claro. "Sinceramente, me gustaría tener más confianza en mí mismo", dice; "me ayudaría bastante. Lo que he tenido es mucha ambición. Siempre he querido ser el mejor, el que más aportaba... Me he necesitado sentir así y si no lo tenía y tenía que entrenar el doble lo hacía. Pero soy un poco introvertido y me lo tendría que creer más".

"A veces, los jugadores no nos atrevemos a hacer las cosas que tenemos que hacer en un campo", medita; "desconfías del resultado cuando, supuestamente, deberías saber hacerlas. Te das cuenta al final. Dices: 'Tendría que haber intentado más'. A lo mejor has acertado todas, pero tendrías que haberte animado a fallar algunas. Saber valorar los riesgos y cuándo debes asumirlos es algo que se puede entrenar. Eso está en la cabeza, no en los pies ni en los pulmones. Y se ve en el campo. Los jugadores valientes son los que se equivocan y vuelven a intentarlo. Si no eres un robot, fallar es obligatorio. Lo verdaderamente importante es tu reacción al fallo".

Granero no está tan enganchado a la PlayStation como al escritor japonés Haruki Murakami o a la música. En su casa suele coger la guitarra y la toca con la misma soltura con la que habla enlazando ideas. "Normalmente, los futbolistas son personas con mucha confianza en sí mismas", observa; "muchos incluso se creen más de lo que son y eso les beneficia. Si no tuvieran un ego superdesarrollado, no podrían jugar en Primera. Se atreverían a hacer cada vez menos cosas e irían hacia abajo".

Cuando le preguntan por el ego de Cristiano Ronaldo, no tarda en responder. "Si yo fuese él, también estaría convencido de ser el número uno. Tiene unas condiciones increíbles y hace bien en creérselo. Si no, estaría desaprovechando sus recursos. Lo bueno es que, además de ser ambicioso y autoexigente, es humilde. Hay una humildad condescendiente que no sirve para nada. Son ésos que dicen: 'Yo es que no soy muy bueno'. Y hay una humildad genuina que consiste en cuestionarse y verse los errores en el espejo. Eso Cristiano lo tiene".

Tarde o temprano, Granero, alias Pirata, será el doctor Granero. De momento, mientras ayuda a equilibrar el medio campo del Madrid, hace un curso acelerado en una materia que ninguno de sus compañeros de estudios soñará con aprender.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 5 de diciembre de 2009