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Necrológica:

Wells Stabler, ex embajador de EE UU en España

Tomó sus credenciales en el último año de vida de Franco

Wells Stabler, fallecido el pasado 13 de noviembre a los 90 años de edad en el hospital Sibley Memorial de Washington, fue embajador norteamericano en España en tres años cruciales del siglo XX. Ocupó el cargo entre 1975 y 1978, los años que mediaron entre la muerte del dictador Francisco Franco y la aprobación de la Constitución y la emergencia de la democracia constitucional en el país.

Nacido en Boston, en una familia de diplomáticos, estudió en la Universidad de Harvard e ingresó en el Departamento de Estado a principios de los años cuarenta. Comenzó su carrera diplomática en Oriente Próximo. Era vicecónsul en Jerusalén cuando Estados Unidos reconoció a la nación judía, en 1949. Ocuparía diversos cargos políticos en Francia e Italia antes de ser asignado a Madrid.

Poco sospechaba entonces Washington que España se convertiría en un Gobierno democrático en cuestión de meses. El 23 de noviembre de 1975, el diario The New York Times aseguraba en un titular: "Juan Carlos, nombrado rey, promete fidelidad a los principios del régimen de Franco". EE UU tenía intereses comerciales y militares en España. Desde 1953, gracias a un pacto con Franco, disponía de tres bases aéreas, en Torrejón, Morón y Zaragoza, y una naval, en Rota.

Síntomas del cambio

Stabler supo leer los síntomas del cambio que se avecinaba y dio los pasos diplomáticos necesarios para mantener a EE UU como un aliado de la nueva democracia. Principalmente, y según han valorado recientemente medios como el diario The Washington Post, se encargó de mantener unas buenas relaciones con el nuevo Gobierno conservador de Adolfo Suárez sin desatender en ningún momento a la oposición socialista, algo que dio unos excelentes resultados para Washington cuando Felipe González fue elegido presidente en 1982.

En cuatro años, a pesar de la campaña del "OTAN no, bases fuera", España ratificó su permanencia en la Alianza Atlántica, en la que había ingresado en 1982, y Washington pudo seguir usando las bases.

En aquel ejercicio de equilibrismo político, Stabler supo manejar los hilos desde las sombras diplomáticas. El embajador, eso sí, fue casi el último en España en autorizar a sus subordinados a que se reunieran con los comunistas de Santiago Carrillo, por la histórica enemistad con la URSS en los años de guerra fría. Sólo después de que el mismísimo rey Juan Carlos se reuniera con Carrillo, dio Stabler la autorización para ello, en agosto de 1975.

El embajador se jubiló tras su paso por España. Le había nombrado el republicano Gerald Ford, que visitó España en 1975, y abandonó el puesto con el demócrata Jimmy Carter en la presidencia. Durante los cinco años posteriores fue asesor de los directivos de la Fundación German Marshall, y se mantuvo como una eminencia en asuntos relativos a Europa y Oriente Próximo. Sus años críticos, sin embargo, los de reuniones en la sombra y vaticinios sobre el futuro político de un país, los había dejado ya atrás.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 27 de noviembre de 2009