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Necrológica:'IN MEMÓRIAM'

Jane Cabanyes, espía de EE UU durante la II Guerra Mundial

Lo que siempre me ha impresionado de la estrecha amistad que mantuve con Jane a lo largo de 40 años ha sido la coincidencia de cómo las vidas de las dos se han deslizado hábilmente entre dos culturas, la de nuestro país de origen, Estados Unidos, y la del país adoptado, España. Aunque cada una tuvimos distintas experiencias con este país, una por razones profesionales y la otra por cursar estudios. Pero finalmente, fue el amor el que fue el catalizador para establecer nuestra residencia permanente en Madrid.

La continua aventura para Jane Cabanyes con España se vio truncada con su muerte tranquila, el pasado 22 de octubre, en una clínica madrileña, donde había ingresado pocos días antes después de sufrir una embolia cerebral. Tenía 93 años.

Jane Horton Getman nació en Glencoe, Illinois, un patricio suburbio de Chicago, el 2 de febrero del 1916. Después de licenciarse en el prestigioso Mount Holyoake College, mientras trabajaba en Nueva York fue reclutada en 1944 para un puesto en España en la Embajada de Estados Unidos.

Son pocas las mujeres que inician la actividad profesional formando parte de la Oficina de Servicios Estratégicos (OSS, en sus siglas en inglés), que, por definición, fue la agencia de inteligencia estadounidense formada durante la II Guerra Mundial, y predecesora de la actual Agencia Central de Inteligencia, la CIA.

Editora gráfica

A finales de los años cuarenta, el trabajo con el Gobierno de Estados Unidos entró a formar parte de su pasado y contrajo matrimonio con el arquitecto madrileño Cayetano Cabanyes. También se incorporó como editora gráfica para las publicaciones American Heritage y Horizon.

Jane perteneció al patronato del British American Hospital durante más de 20 años. A su vez, fiel a sus raíces americanas, trabajó como voluntaria para distintas instituciones españolas.

Un incidente indicativo del talante de Jane transcurrió durante su colaboración en Madrid con el Instituto Internacional durante la época franquista. En una ocasión, el Instituto fue objeto de una visita inesperada por parte de los agentes del orden público. Ante este hecho, la junta del Instituto, con sede en Nueva York y compuesta, en parte, por intelectuales españoles exiliados en aquella ciudad, insistieron en que la dirección del Instituto denunciara el hecho ante las autoridades. Jane pensó que, dada la delicada situación política del país en aquellos años, semejante medida podría provocar el cierre del Instituto. Con su característica diplomacia y elocuencia, Jane Cabanyes llevó a cabo un intercambio epistolar con la junta en Nueva York hasta que ésta desistió de enviar la carta denunciadora a las autoridades españolas.

A lo largo de su viudez de más de treinta años, Jane se prestó infatigablemente al voluntariado hasta unos días antes de su muerte, colaborando con la organización madrileña del American Women's Club y respaldando a la Federation of American Women's Clubs Overseas, en su esfuerzo a favor de los Objetivos del Milenio de las Naciones Unidas.

Jane fue una persona tranquila, paciente y persistente, además de una gran amante de la vida y avanzada como una vanguardista en su habilidad de organizar entre dos culturas distintas, la de EE UU y la española, una larga y fructífera vida. Tal como ella misma comentó poco antes de fallecer con un castizo refrán describiendo su interesantísima vida: "¡Qué me quiten lo bailao!".

Fue una verdadera española y una fiel americana. Extiendo mi más sincero pésame a sus hijos, Cayetano y Madrid.

Rosalind Williams es vicepresidenta de la Asociación Arte contra la Violencia.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 27 de noviembre de 2009