Crónica:Undécima jornada de LigaCrónica
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El Málaga, siempre a remolque

El Zaragoza empata en La Rosaleda ante un rival desquiciado

El Málaga sigue sin reaccionar. El equipo de Juan Ramón López Muñiz continúa sin marcar los tiempos ni siquiera en su estadio y permanece en la cola de la tabla sin vencer desde la primera jornada y lo que es peor, sin una idea de juego clara. El estado del equipo es de ansiedad crónica y siempre abocado a ir a remolque en el juego y en el marcador, con lo que siempre acaba por realizar esfuerzos notables encaminados a la insatisfacción. Ante el Zaragoza tuvo que remontar de nuevo un resultado adverso, pero no fue más allá del empate ante la ira de la grada dirigida al técnico.

La Rosaleda vivió un partido espeso, con dos equipos prietos, con una gran preocupación por amarrar al rival y dejando pocas opciones al sobresalto. Un escenario que le venía bien al Zaragoza, que venía a aprovechar su opción, pero no al equipo andaluz, presionado por un panorama desolador. Después de innumerables experimentos en los nombres en lo que va de temporada, el técnico malaguista apostó por fijar tres centrales en la zaga y dar opciones a los carrileros y con la presupuesta batuta de Apoño, ya recuperado de sus reiterados problemas físicos.

MÁLAGA 1 - ZARAGOZA 1

Málaga: Munúa; Gámez, I. González, Weligton, Juanito (Duda, m. 59), Mtiliga; Fernando, Apoño, Toribio (Forestieri, m. 59), Luque (Valdo, m. 94); y Obinna. No utilizados: Santamaría; Baha, Helder y Gaspar.

Zaragoza: López Vallejo; Pulido, Goni, Pavón, Paredes; Jorge López (Ander, m. 69); Ponzio, Aguilar, Babic; Lafita y Arizmendi (Ewerthon, m. 12). No utilizados: Carrizo; Pablo Amo, Songo'o, Gabi y Laguardia.

Goles: 0-1. M. 49. Ewerthon, de penalti. 1-1. M. 73. Iván González cabecea un centro desde la banda.

Árbitro: Rubinos Pérez. Expulsó a Paredes por doble amarilla (m. 58) y a Weligton por roja directa (m. 59). Amonestó a Ponzio, Duda, Fernando, Luque, Apoño, Ander y Forestieri.

22.000 espectadores en La Rosaleda.

Sin ir a por el partido de manera clara y contundente, la indecisión del Málaga la aprovechó Lafita, el más activo del Zaragoza, que rascó un penalti en el inicio de la segunda parte transformado por Ewerthon y que terminó de desquiciar a la parroquia local. Sólo entonces el Málaga se fue a por el partido, que se volvió loco y pasó a ser un correcalles cargado de tensión, refriegas y que terminó con dos expulsados, uno por bando.

Muñiz cambió el planteamiento y sacó a la artillería. Con Forestieri y Duda en el campo, el Málaga mostró otra cara. Empató Iván González. Pero la reacción llegó tarde.

* Este artículo apareció en la edición impresa del lunes, 23 de noviembre de 2009.

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