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Análisis:Cosa de dos

Héroes

La frase es muy vieja, la conoce todo el mundo: "No dejes que la realidad te arruine un buen titular". La realidad, en realidad, es realmente mansa. Se deja hacer. Salvo en casos extraordinarios, como lo de las armas de destrucción masiva en Irak, nuestra percepción de lo que ocurre se construye con buenos titulares. Porque son los que nos gustan, a quienes los hacemos y a quienes los leemos.

Recordarán seguramente a la sargento Kimberly Munley. Tal vez no por el nombre, pero sí por su hazaña: fue la heroína de Fort Hood, la policía que, pese a recibir varios balazos, abatió a Nidal Malik Hasan, el militar que hizo una matanza en un cuartel estadounidense.

La sargento Munley regaló unos titulares espléndidos. Y los textos no desmerecieron. Hubo quien la comparó con Marge Gunderson, la policía embarazada que Frances McDormand interpretaba en la película Fargo. Rubia, menuda, con carácter, policía e hija de policía, dispuesta a sacrificarse por sus compañeros: la sargento Munley lo tenía todo. Eso lo percibió enseguida el olfato periodístico de los mandos militares. Gracias a la habilidad tituladora del Pentágono, una tragedia con 13 muertos y 30 heridos fue vista desde un ángulo positivo: de no ser por la heroica sargento Munley, la cosa habría sido mucho peor.

La sargento Munley no abatió al autor de la matanza. Cumplió con su deber y recibió por ello varios disparos, lo que supone una actitud heroica. Sin embargo, no redujo a Hasan. Quien lo hizo fue su compañero, el sargento Mark Todd, que es hombre y no es rubio porque es negro. Munley jamás se atribuyó mérito alguno. Ella y Todd se coordinaron, se enfrentaron a Hasan desde distintos ángulos y consiguieron su objetivo, con disparos de Todd. Los testigos de la acción lo explicaron a los periodistas que acudieron a la base y la versión real de los hechos circuló rápidamente por Internet. Los portavoces militares, sin embargo, dijeron que había sido Munley. Ah, qué olfato. ¿Por qué íbamos a permitir los periodistas que la realidad le arruinara al Pentágono un buen titular?

Si el Pentágono miente para obtener un simple titular bonito, ¿cómo no va a mentir para obtener la próxima guerra?

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 16 de noviembre de 2009