El desplome del imperio de Sandokán deja en la calle a 9.000 trabajadores

Gómez sostiene que tiene la conciencia "muy tranquila" por el 'caso Malaya'

Rafael Gómez Sánchez, conocido como Sandokán, quien fue uno de los mayores constructores de España, reconoció ayer que su grupo de empresas ha perdido casi 9.000 puestos de trabajo, directos e indirectos, y ha llegado a alcanzar una deuda con bancos y proveedores de "3.200 millones de euros". El empresario y joyero dijo haber pagado ya "tres mil y pico millones de la deuda". "Pero lo que nos queda por pagar, que no sé exactamente cuánto es, nos está costando la misma vida, debido a la situación económica por la que estamos pasando", añadió.

Según sus cifras, sus empresas dan ahora empleo a unas 350 personas. Sandokán sostuvo que esta debacle se debe a su imputación en el caso Malaya -"nos ha hecho mucho daño"- y a la crisis económica -"no nos deja recuperarnos del todo"-.

A Sandokán no le importó usar la desgraciada situación de sus empresas para autoafirmarse: "Yo, que empecé de cabrero, he llegado a deber 3.200 millones de euros. Fijaos de lo que puede llegar a ser capaz un simple cabrero".

Gómez pudo empezar su carrera pastoreando, pero terminó construyendo un conglomerado empresarial con su nombre y convirtiéndose, el mismo, en una figura singular de Córdoba. Un personaje rodeado de polémica a causa de su estilo empresarial y de sus, a menudo, imprudentes declaraciones.

Las fallidas aventuras, hace casi nueve años, de Arenal Sur 21 -de la mano del cura Miguel Castillejo, que entonces dirigía Cajasur- o de las naves que construyó en 2005 a las puertas de Medina Azahara -sancionadas por el Ayuntamiento cordobés con una multa de 24,6 millones, que Sandokán ha recurrido y no ha pagado-, son sólo algunos ejemplos de una particular gestión empresarial que ha terminado enfangándose en querellas y conflictos.

La guinda de esta deriva fue la detención e imputación de Gómez en el caso Malaya, que investigaba la corrupción en el Ayuntamiento de Marbella. Aquel 27 de junio de 2006 supuso para el empresario el empujón definitivo al abismo de la depresión económica y empresarial. Un vacío que al que, con todo, ya se había asomado Sandokán, después de que Cajasur le cortase el grifo financiero (alertada por el Banco de España por su peligrosa estrategia inmobiliaria) y de que las relaciones con el Consistorio cordobés se emponzoñasen fruto de la comisión de investigación provocada por las naves ilegales. Por si algo faltaba, hace justo un año, la policía volvió a entrar en las oficinas de Gómez y los agentes se incautaron de 410 obras de arte que, al parecer, le habían entregado otros dos imputados en el caso Malaya. "El caso Malaya me hizo mucho daño a mí y a mi familia, pero seguiremos adelante", dijo ayer el empresario, pero a pesar de todo aseguró que "nunca" le ha preocupado estar imputado en este asunto y afirmó que siempre ha tenido la conciencia "muy tranquila".

Ayer reapareció jugando en casa. Acudió a la inauguración de la feria de joyería de Córdoba, Joyacor. En su 25 aniversario, los empresarios del sector le entregaron una placa. Fue el alcalde, Andrés Ocaña (IU), quien se la dio.

Sus cifras

- Las empresas de Sandokán han pasado de crear 9.000 empleos a sólo 350.

- La deuda del empresario ascendió a 3.200 millones de euros.

- El empresario sostiene que ha vendido numerosos activos para hacer frente a su deuda

- El constructor y joyero ha recurrido una multa de 24,6 millones de euros por levantar las naves de Arenal 2000 junto al yacimiento de Medina Azahara.

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