El Consell presenta su estrategia territorial tras casi una década de urbanismo salvaje

"¿Quién puede estar en contra de estas propuestas?", preguntó ayer el presidente Francisco Camps en la presentación de la Estrategia Territorial de la Comunidad Valenciana, un programa elaborado por la Generalitat con 25 metas y cerca de mil actuaciones para ordenar el territorio en el horizonte de 2030.

El presidente tenía razón. El documento, ambicioso en propuestas, llega, sin embargo, tras casi una década de urbanismo salvaje, en la que el territorio ha soportado serias agresiones, y gracias al espaldarazo que recibió en 2007 del consejero de Territorio, José Ramón García Antón, fallecido el pasado verano. Poco o nada se hizo en los años del boom urbanístico.

La presentación, más política que técnica, acabó convirtiéndose en un acto para arropar al presidente Camps. De hecho, en el salón de actos del Museo Príncipe Felipe de Valencia, donde transcurrió la presentación, un grupo de asistentes recibió al presidente al grito de "¡Paco!, ¡Paco!" En primera fila, una amplia representación empresarial y universitaria y en las filas posteriores, alcaldes y concejales, la mayoría del PP. "Un acto de mercadotecnia, puro y duro", criticó alguno de los asistentes.

El plan pide que se modere el consumo de suelo en la corona metropolitana

Aránzazu Muñoz, directora general de Territorio de la Generalitat, justificó este plan de planes como imprescindible para ordenar un territorio que a la vuelta de 20 años contará con siete millones de habitantes -dos más que ahora- y visitarán 20 millones de turistas por año.

Las 25 metas son mantener la diversidad y la vertebración del sistema de ciudades, situar el área urbana de Valencia en la liga de las grandes ciudades europeas, convertir el área urbana de Alicante y Elche en el gran nodo de centralidad del sureste peninsular, desarrollar el potencial metropolitano del área urbana de Castellón; garantizar la igualdad de las condiciones de vida en el conjunto del territorio y gestionar de forma integrada y creativa el patrimonio ambiental.

En el centro de la estrategia está reforzar el protagonismo de las ciudades medias a largo plazo, moderar el consumo de suelo en la primera corona metropolitana, aumentar las conexiones por ferrocarril de altas prestaciones y reducir el déficit hidrológico de la provincia de Alicante.

"Un plan multidisciplinar como este", dijo ayer el socialista Carlos González Triviño, "debería recaer en una vicepresidencia del Gobierno y no en una dirección general de una consejería". El asesor municipal criticó la política errática del Consell, que ha paralizado los planes de acción territorial del litoral, la huerta o el plan metropolitano excusándose en la falta de una estrategia global o "plan de planes".

Camps lanzó una llamada a la sociedad civil y a la clase política para consensuar esta ordenación, ya que el documento pasará una segunda fase de exposición pública y está previsto que se apruebe a finales de 2010.

Para el jefe del Consell, la Comunidad Valenciana debe seguir creciendo "pero de una forma ordenada y coherente", consensuada entre las autoridades regionales, provinciales, municipales y comarcales "en la misma dirección" para que la planificación evite tomar decisiones de las que luego se puedan arrepentir.

El presidente Camps encargó nada más llegar a la Generalitat en 2003 al entonces consejero de Urbanismo, Rafael Blasco, que reorganizara todo el cuerpo legislativo relativo a la ordenación del territorio. Años después, la propia Generalitat se ha propuesto desalambicar algunas de las leyes elaboradas durante estos años que coincidieron con el boom urbanístico. A esto se han unido las sucesivas condenas del Parlamento Europeo al intensivo modelo urbanístico valenciano y, sobre todo, la crisis económica.

* Este artículo apareció en la edición impresa del jueves, 12 de noviembre de 2009.

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