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Reportaje:VAMOS A... LAS CIUDADES 'LOW COST'

Cinco saltos 'low cost'

Del arquitecto Juan Herreros a la presentadora Virginia Carmona, un quintento de viajeros desvela sus rutas favoritas por cinco ciudades accesibles en vuelos de bajo coste

Mientras la crisis no dé un respiro, una opción para no quedarse en casa parece evidente: sacarse un ida y vuelta con Ryanair, Easyjet, Vueling o alguna de las múltiples compañías low cost, y aparecer donde nos lleve el viento. Bristol, Oporto, Perugia, Sofía, Bucarest, Cagliari, Tánger, Liverpool, Ginebra... Fuera de España ya se pueden alcanzar 159 destinos de bajo coste desde los aeropuertos españoles (las low cost despegan y aterrizan en 29 aeropuertos nacionales y entre enero y septiembre de este año han transportado a 57 millones de viajeros). Mejor si uno aprovecha la temporada baja, para que el clásico city break salga al mejor precio posible. Un ejemplo tentador: ¿qué tal, como punto de partida, un billete para escaparse tres días a mediados de diciembre a Marraquech desde Madrid por 53,48 euros ida y vuelta (precio final con una maleta despachada)? Para aquellos que estén barajando la opción, pero anden escasos de ideas, cinco enamorados de cinco ciudades europeas nos dan las claves para urdir la escapada perfecta.

01 Berlín de diseño

Agustín Pérez Rubio, director del MUSAC

Ahora que se festejan los 20 años de la caída del muro, Berlín es la candidata idónea. Hasta esta ciudad llegan Easyjet y Air Berlin a precios irrisorios. Pero para Agustín Pérez Rubio, nombrado hace apenas un mes director del Museo de Arte Contemporáneo de Castilla y León, la experiencia en la capital alemana ha de ser esencialmente artística. Por eso entiende que un buen lugar para empezar el día es el KW Institute of Contemporary Art. "Me encanta el edificio del arquitecto Dan Graham. Merece la pena, aunque sólo sea para desayunar en el Café Bravo del interior", dice Pérez Rubio. Después, una parada obligada: el Museo de Pérgamo. "El altar de Zeus es sencillamente una maravilla", apunta el experto en arte, que habrá visitado Berlín "una docena de veces". El director del Musac sugiere a quienes estén interesados en las últimas tendencias un paseo por la zona de galerías de Zimmerstrasse, donde son ineludibles Arndt & Partner y Klosterfelde, ambas en el número 90-91 de esta calle. O acercarse hasta la galería Peres Project (Schlesische Strasse, 26; en la zona de Kreuzberg), con su apuesta por los artistas emergentes.

"Para ir de compras, recomiendo dos tiendas en la zona de Mitte: The Apartment (Memhardstrasse, 8) y Wood Wood (Rochstrasse, 4)", apunta Pérez Rubio. Ambas podrían incluirse en el indie shopping scene de Berlín. En este barrio, el centro histórico berlinés, abundan las tiendas de segunda mano y los flohmärkte, los mercadillos en los que encontrar desde un abrigo viejo a un sombrero de puntada antigua, entre prendas de todo tipo. "Si a uno le coge la noche en Mitte", añade, "lo más recomendable sería dejarse caer por cualquiera de los restaurantes asiáticos". Los inagotables pueden ir después a calentar los huesos en el célebre club Cookies (Friedrichstrasse, 158-164), "un local mítico de toda la vida", que abre sus puertas hasta las 06.00.

» Easyjet (www.easyjet.com) vuela a Berlín desde Madrid, Barcelona, Mallorca, Ibiza y Málaga. Ida y vuelta desde Madrid, a partir de 52,98 (con una maleta facturada en cada trayecto, 74,98).

» Air Berlin (www.airberlin.com) conecta Berlín con 22 ciudades españolas. Ida y vuelta desde Barcelona, a partir de 83 euros.

» KW Institute of Contemporary Art (www.kw-berlin.de). Auguststrasse, 69. De martes a domingo, de 12.00 a 19.00 (jueves, hasta 21.00). Entrada, 6 euros.

» Museo Pérgamo (www.smb.spk-berlin.de). De 10.00 a 18.00 (jueves, hasta 20.00). 10 euros.

» www.visitberlin.de

02 Amsterdam, desde un camarote

Marta Esteve, cofundadora de Toprural y Rentalia

La multiétnica ciudad holandesa se encuentra en el manual de todo buen viajero low cost: Easyjet, Vueling y Transavia vuelan hasta allí. Pero si uno quiere darle a Amsterdam un toque mágico y diferente, ha de acercarse a los canales y probar la opción de dormir en un barco. Es lo que le ocurrió, casi sin quererlo, a Marta Esteve, cofundadora de las páginas web dedicadas al turismo Toprural.com, de casas rurales, y Rentalia.com, de alquiler vacacional. "La primera vez que fui estaban todos los alojamientos llenísimos. Así que ni nos lo pensamos cuando se nos acercó un tipo ruso y nos dijo que tenía hueco en un house boat, en los canales. La experiencia fue buenísima. Y condicionó todo el viaje". Para quienes no tengan la misma suerte, este tipo de alojamientos se pueden encontrar en la web: www.houseboatamsterdam.nl.

Cuenta la cofundadora de Toprural que lo primero que les ofreció aquel ruso, aparte de un estiloso camarote, fue un té y una bicicleta para recorrer las calles de la ciudad. "Todo el mundo debería alquilar una nada más aterrizar", dice Esteve. "No cuesta nada pedalear, es todo plano. Hay que dejarse llevar por las calles hasta el Vondelpark". Si uno tiene la suerte de caer por la milla verde en verano, hay conciertos y representaciones teatrales al aire libre (www.vondelpark.nl). Dentro del parque, el café Vertigo, adyacente al Filmmuseum (por algo el local toma su nombre de la película de Hitchcock), ofrece un ambiente distendido para tomar un tentempié, sobre todo en días soleados, cuando se puede disfrutar de su terraza. Pero ahora que se acerca el invierno, quizá resulta más interesante su cercanía a los grandes museos: el Rijksmuseum -de Vermeer a Rembrandt, y las obras maestras de la pintura holandesa-, o el siempre gratificante Museo Van Gogh. A partir de enero, el Stedelijk Museum, un imprescindible del arte contemporáneo, reabrirá sus puertas tras acometer una importante reforma.

Marta Esteve, sin embargo, dice no ser "muy de museos". Ni le gusta demasiado el Barrio Rojo: "Hay que verlo, pero allí me siento incómoda". Como verdaderamente se disfruta esta ciudad, asegura, es perdiéndose por las calles y los canales. Respirando su aire, mirando aquí y allá. Por ejemplo: al mar de bicicletas aparcado frente a la estación de tren de Amsterdam Centraal. "Me gusta descubrir sitios nuevos siguiendo a la gente local. Ir caminando, ver un café en el que haya bullicio, y probar suerte". Así se encontró en el café De Jaaren (Nieuwe Doelenstraat 20-22), con terrazas y vistas al canal. Uno de los más selectos de la ciudad, a un par de manzanas de Munttoren, el centro neurálgico.

» Easyjet (www.easyjet.com) vuela a Amsterdam desde Madrid, ida y vuelta a partir de 61,98 euros (83,98 con una maleta facturada en cada trayecto).

» Vueling (www.vueling.com) vuela a Amsterdam desde Barcelona, Málaga, Sevilla y Valencia (y con una escala desde Madrid, Palma, Santiago y Vigo). Ida y vuelta desde Barcelona, a partir de 90 euros.

» Transavia (www.transavia.com) vuela a Amsterdam desde 15 ciudades españolas. Ida y vuelta desde Madrid, a partir de 99,53 euros.

» Rijksmuseum (www.rijksmuseum.nl). Jan Luijkenstraat, 1. De 9.00 a 18.00 (viernes, hasta 20.30). Entrada, 11 euros.

» Museo Van Gogh (www.vangoghmuseum.nl). De 10.00 a 18.00 (viernes hasta 22.00). Entrada, 12,50 euros.

» Stedelijk Museum (www.stedelijkindestad.nl).

» www.amsterdamcongress.nl.

» www.iamsterdam.com.

03 Las líneas maestras de Oslo

Juan Herreros, arquitecto del nuevo Museo Munch de Oslo

Ahora que Ryanair ha relanzado sus comunicaciones con Oslo, un arquitecto español nos habla de esta ciudad que conoce como la palma de su mano. Juan Herreros proyecta en la ciudad nórdica el futuro Museo Munch y, quizá por eso, recomienda, casi como un peregrinaje, subir a la colina de Ekeberg. "Desde allí se ve el mismo panorama que Edvard Munch pintó en el fondo del cuadro de El grito". No es mala idea hacer parada de avituallamiento en la colina, donde son muy conocidos el restaurante Ekeberg (Kongsveien, 15) y el café Utsikten (Kongsveien, 45), que abre todo el día... "Y sus gofres son famosos", dice Herreros.

Pero hablemos de arquitectura. Para el español son citas básicas el edificio de la Ópera (del estudio noruego de arquitectos Snøhetta; hay visitas guiadas para conocer su interior), el Ayuntamiento de la ciudad (de Arnstein Arneberg y Magnus Poulsson), el pabellón del Museo Nacional de Arquitectura (proyectado por el noruego Sverre Fehn) y la Embajada de Estados Unidos (del arquitecto estadounidense, de origen finlandés, Eero Saarinen). "Para comer algo en plan informal, uno de los mejores lugares es el Kunstnernes Hus (la casa de los artistas; Wergelandsveien, 17). El edificio es una joya moderna y el interior resulta espacioso, con su techo alto, y una escalera que sube hacia las exposiciones". El Museo Munch es, por supuesto, de parada obligatoria. Pero para elevar el listón de la visita, el arquitecto recomienda tener en cuenta las películas y documentales sobre su vida que se proyectan a diario (www.munch.museum.no). Para estar a la última en el circuito artístico, los lugares de referencia son la Fundación Astrup (Dronningens Gate, 4) y la galería Riis (Filipstadveien, 5).

En cuanto a la escena musical, Oslo trata bien a los amantes de la música de jazz. "El Bare Jazz (Prensen, 8) es una tienda de discos alucinante, con conciertos gratuitos los fines de semana y un café muy apiñado. También hay, por toda la ciudad, increíbles tiendas de discos de segunda mano y memorabilia. Pero la mejor, sin duda, es Rakk & Ralls Nastalgila (Akersgata, 39)". Para huir del frío y tomar "el mejor café de la ciudad", puede dejarse arrastrar hasta el Tim Weldelboe (Grünersgate, 1). Y si usted se plantea una estancia sin miramientos económicos, el arquitecto le recomienda hospedarse en el hotel Radisson (Holbergs Gate, 30). O al menos entrar y tomar su ascensor hacia lo alto: "Su bar, en la planta 22, ofrece una vista soberbia sobre el fiordo". Para aquellos turistas con paladar exquisito, la calle Torvbakkg es el final de línea. Allí, la vinatería Dr. Kneipp comparte pared con el popular restaurante Markveien Mat. Y para quienes opten por un ambiente más distendido, sirven pizzas y cervezas en el ajetreado Hell's Kitchen (Mollergata, 23), cerca de la zona de bares y clubes del centro.

» Ryanair (www.ryanair.es) vuela a Oslo desde Madrid, Girona y Alicante. Ida y vuelta desde Madrid, a partir de 47,75 euros.

» Museo Nacional de Arquitectura (www.nationalmuseum.no). Bankplassen, 3. Abre de 11.00 a 17.00 (los jueves hasta las 19.00); sábado y domingo, de 12.00 a 17.00; lunes, cerrado. Entrada gratuita.

» Museo Munch (www.munch.museum.no). Toyengata, 53. Abre de martes a viernes, de 10.00 a 16.00; sábado y domingo, de 11.00 a 17.00. Entrada, 8,90 euros.

» www.visitoslo.com/es.

04 El pórtico infinito de Bolonia

Virginia Carmonoa, presentadora de televisión

Si se decide por visitar Bolonia, mejor reserve hotel sin desayuno. Lo recomienda Virginia Carmona, presentadora de El club del pizzicato, el nuevo espacio infantil de música clásica de La 2, que durante su última visita a la ciudad italiana se hospedó en un hotel refinado y con decoración clásica, el Orologio (el reloj), frente a la famosa torre del reloj del Ayuntamiento (Via IV Novembre, 10). "Pero me sobró el bufé", dice, "porque con la ciudad esperando ahí fuera, el primer espresso de la mañana sabe mejor en cualquiera de los cafés que inundan las esquinas". En esta extraordinaria ciudad histórica, de muros pardos, tejados rojizos y un ambiente nocturno animado por la afluencia de estudiantes universitarios, el plan mañanero puede continuar por los 3,5 kilómetros de galería que conforman el pórtico de San Luca, el más largo del mundo, con 666 arcadas. El pasaje comienza en la puerta de Zaragoza y se empina hacia la colina de la Guardia, que domina la ciudad y la llanura. Desde allí, junto al santuario della Madonna di San Luca, se ve el río Reno y los Apeninos al fondo. El plan clásico suele ser incluir almuerzo: unos espaguetis boloñesa, típicos de la ciudad, después de haber hecho cima.

"Hay que estar preparado para no dejar de comer...", dice Carmona. "Por algo llaman a la ciudad la gorda". Los espaguetis más largos los sirven en el restaurante L'Osteria Dell'Orsa (Via Mentana, 1). Los hay de hasta 40 centímetros. Aunque para tomar algo y "trasladarse a otra época", la presentadora recomienda I Carracci (Via Manzoni, 2), un restaurante palaciego decorado con frescos originales. "Cenas con la impresión de que estás dentro de un museo". Pero añade que, en cualquier rincón de la ciudad, da la sensación de estar dentro de un museo: la plaza Maggiore, con la inmensa basílica de San Petronio, del siglo XIV; la Pinacoteca Nazionale, con obras maestras de Giotto, Tiziano y Tintoretto; los palacios de la antigua nobleza, y el centenar de torres que levantaron como símbolo de su poder. Las dos torres, Garisenda y Asinelli, son quizá las más conocidas. "Se puede subir a la más alta [Asinelli, de unos cien metros]. Y en los días claros la vista alcanza hasta Verona".

» Ryanair (www.ryanair.com) vuela a Bolonia desde Girona, Madrid, Valencia, Alicante, Granada y Sevilla. Ida y vuelta desde Girona, a partir de 55,01 euros.

» Pinacoteca Nazionale (www.pinacotecabologna.it). Via Belle Arti, 56. De 9.00 a 19.00. Entrada, 4 euros.

» http://iat.comune.bologna.it.

05 Magia clásica en Atenas

Anthony Blake, prestidigitador

Desde que la compañía Vueling enlaza Barcelona con Atenas, disfrutar de la riqueza paisajística de la Acrópolis y de la actividad frenética de la capital griega es un placer al alcance de muchos bolsillos. El ilusionista José Luis González Panizo, conocido como Anthony Blake, tiene el recuerdo de su espectáculo lleno de vida. "Sólo pasear por el barrio a los pies de la Acrópolis resulta toda una experiencia...". En lo alto de la colina, el Partenón, el Erection, el templo de Atenea-Nike, los Propileos, el Odeón de Herodes Atico, el antiguo teatro de Yonisos... Y bajo los monumentos, por las callejuelas retorcidas del barrio de Plaka, la mezcla de rastrillos y comercios de baratijas. Para calmar la sed y el hambre, en esta zona hay multitud de restaurantes animados y familiares. El prestidigitador entró, por recomendación de un amigo, en uno llamado Kalikides. "Sabría llegar hasta él..., pero no recuerdo la calle". Una lástima. Para los afortunados que lo encuentren, Blake explica: "Te atiende la familia; la madre en la cocina, y los hijos y sus mujeres atendiendo las 10 o 12 mesas. La musaka (berenjena rellena) es deliciosa. Casera, como si la hubiera preparado tu abuela. Y el tsatsiki (yogur griego) es una maravilla". Para quienes no tengan la suerte, hay cientos de locales coquetos y bulliciosos, especializados en cocina griega, como el Erato (Adrianou, 134) o Zorbas Tavern (Lissiou, 15).

"Una de las visiones más bellas la tuve en el Museo Arqueológico Nacional", añade el ilusionista. "En una de las salas se produce de pronto una transición mágica: de las figuras planas al relieve. Un salto de estilo increíble en una reproducción de figura humana". El museo arranca en la prehistoria, con especial atención a la Grecia clásica. Pero Atenas es una ciudad que agradece un paseo a la deriva. Desde el barrio de Plaka hasta Monastiraki, por ejemplo. Y para acabar el día y saborear la cara más cosmopolita, se puede uno acercar a Kolonaki, el distrito chic, de avenidas amplias, edificios suntuosos, plagado de tiendas de ropa exclusiva y cafés de diseño, como el Frame Bar (Deinokratous, 1). Una cena en el Central (plaza de Koloakiu, 14), comiendo sushi rodeado de gente guapa, le dará otra visión de la antigua Grecia.

» Vueling (www.vueling.com) vuela directo a Atenas desde Barcelona (con conexión en la ciudad catalana, desde otros siete aeropuertos españoles). Ida y vuelta desde Barcelona, a partir de 130 euros.

» Museo Arqueológico Nacional (www.culture.gr). 44 Patission Street. Atenas. Abre los lunes, de 13.30 a 20.00, y de martes a domingo, de 8.30 a 15.00. Entrada, 7 euros.

» www.breathtakingathens.com.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 7 de noviembre de 2009