Reportaje:CONSEJERO DELEGADO POR UN DÍA | Iniciativa de EL PAÍS y Ray Human Capital | Carreras & capital humano

Consejero delegado hoy, directivo mañana

Unos aún no han aterrizado en el mundo de la empresa. Otros ya han llegado a lo más alto. Los primeros, 15 estudiantes en sus últimos años de carrera, grandes admiradores del mundo de los negocios. Los segundos, 15 consejeros delegados o directivos de primer nivel, los que controlan los mandos de muchas de las empresas más grandes de España. Gracias al concurso Consejero delegado por un día, han pasado un día juntos. Este certamen, organizado por EL PAÍS con la colaboración de la consultora de selección de personal Ray Human Capital, ha querido unirlos con el fin de acercar el mundo de la empresa a los jóvenes y ofrecerles así a estos futuros profesionales una visión clara del papel de la alta dirección. Ese día entre los consejeros de hoy y los directivos del mañana ha dejado tras de sí cuatro historias, a las que les seguirán otras 11.

José Ignacio Dengra, cuando realizó sus prácticas de verano en un banco, nunca imaginó que asistiría a una reunión de presupuestos en Banesto unos meses después. Manuel Sánchez-Larejo no se había planteado que detrás de un restaurante McDonald's hay una maquinaria gigante que controla imagen, producto y personal. César Velasco, casi médico, aunque interesado en la empresa, no pensaba que en una farmacéutica podría estar su sitio. Víctor Clar, en plena búsqueda de trabajo, ha descubierto tras su visita a Unilever que a las grandes multinacionales les preocupa de escuchar a la gente.

Todos estaban nerviosos. Todos se quedaron sorprendidos. Todos recibieron consejos para empezar su camino en el mundo de la empresa. "Aprende a comunicarte", "Especialízate", "Dedícate sólo a lo que te entusiasme", "Da lo mejor de ti, y trabaja duro, porque así, cuando menos te lo esperes, llegarás a donde desees". Todos, después de su día como consejeros delegados, tienen más claro dónde quieren llegar.

ANA PATRICIA BOTÍN - Presidenta de Banesto

"Es esencial aprender a comunicarse"

José Ignacio Dengra empezó su día como consejero delegado en Banesto firmando un montón de papeles. "Es un acuerdo de confidencialidad", le advertían. "Ya me lo imagino. Esto es un banco", y firmó sonriendo. Tiene 23 años y cursa en ICADE el último año de Económicas y Derecho, así que sabe de cuentas y documentos. Traje, corbata y flequillo de estudiante. Los nervios aumentaban en la sala de espera, a punto de conocer a su anfitriona por un día, la presidenta de Banesto, Ana Patricia Botín. Un pasillo. Una puerta que se abre, otra que se cierra detrás. Al final, un despacho que le deja impresionado. Se le ve en la cara. Quizá sea por el cuadro de Goya que reposa en un caballete. O por la enorme mesa de juntas. O porque Ana Patricia Botín entra deprisa, papeles en mano. Le recuerda que en diez minutos tienen una reunión con una ONG. Después, una reunión de la comisión ejecutiva del banco, otra de presupuestos, comida de trabajo con directores regionales... En Banesto se tomaron muy en serio la agenda de directivo de José Ignacio. Antes de arrancar el día, la presidenta le preguntó si había trabajado en banca. "Unas prácticas", respondió. Ella le contó su camino hacia Banesto. "Yo estudié en EE UU. Cuando terminé, no tenía muy claro si quería dedicarme a la banca. Pero venían los bancos a la universidad a entrevistarnos... y al final acabé trabajando en JPMorgan ocho años. Después volví a España. La banca me atrajo al final porque aquí lo tienes todo, todos los sectores, porque estás en estrecha relación con empresas de todo tipo", repasó. Y le regaló un consejo para llegar lejos en los negocios: "Además de estudiar y trabajar duro, es esencial aprender a comunicarse. Leer y escribir es tan importante como sumar y restar". José Ignacio ocupó el sillón presidencial un momento. Ana Patricia Botín sonreía a su lado. Y el estudiante no lo pudo evitar. "Anda que no voy a fardar en la universidad con esta foto". Se le escapó.

PATRICIA ABRIL - Presidenta de McDonald's España "

Si no te apasiona lo que haces, déjalo cuanto antes"

A la hora de comer, en su día como consejero delegado, Manuel Sánchez-Lagarejo no para de trabajar, ya que, acompañado por la presidenta en España de McDonald"s, almuerza en el restaurante que la cadena tiene en Pozuelo. Nada más llegar empieza a hacer preguntas. De traje y corbata, el joven ingeniero de Caminos y ahora estudiante de Derecho en la Universidad de Cantabria entra en la cocina, acompañado por Patricia Abril. Manuel observa los sistemas informáticos de pedidos, investiga las planchas automáticas y hasta la cámara frigorífica. Lleva toda la mañana viendo despachos, y ahora toca mancharse las manos y conocer el producto. Abril domina casi todas las cuestiones. "Es que todos pasamos unos días por la cocina antes de llegar al despacho, para conocer bien la empresa", explica.

"Me ha sorprendido mucho todo lo que he visto en la central. No me imaginaba que detrás de una cadena de restaurantes hubiera tantas personas trabajando para su gestión", comenta. Patricia Abril asiente. Su trabajo es complejo, pero es que detrás de cada restaurante hay una especie de pyme que gestiona dos millones de euros al mes, razona. Y tienen 394 restaurantes en España.

"Yo cuando estudiaba nunca me planteé que llegaría a donde estoy. Lo mejor es ir poco a poco y, sobre todo, trabajar en lo que te gusta. Si no te convence, déjalo, y déjalo cuanto antes", le aconseja. "También es importante conocer los valores de la empresa para la que trabajas, para estar a gusto", añade. Manuel sabe lo que es tomar decisiones. Estudió ingeniería de Caminos. Ahora busca un hueco en la empresa. "Me di cuenta de que los puentes me atraen, pero necesito trabajar con personas", explica. Ante una bandeja con una hamburguesa y un gazpacho andaluz, asegura que aún no tiene claro su sector predilecto, pero reconoce que la reunión con el departamento de marketing le ha llamado especialmente la atención.

MIGUEL ISLA - Directivo de Pfizer

"Conocer el sector antes de dirigir te da ventajas"

"Todo el mundo me pregunta por qué, después de tantos años estudiando Medicina, me quiero dedicar a la empresa. Pero es que yo no me veo en una consulta", razona César Velasco. Tiene por delante un día de infarto en Pfizer. Reuniones de dirección, reuniones con los responsables de las distintas áreas, videoconferencia... Él, antes de empezar, ya sabe lo que más le interesa. "Yo lo que espero con más ganas es la reunión final con Miguel Isla, el director general. Estaré todo el día con él, pero al final estaremos solos y le podré pedir consejo sobre cómo enfocar mi carrera". Y es que César tiene muy claro lo que quiere. "Para mí, lo ideal sería llegar a trabajar para la Organización Mundial de la Salud. Para eso tengo que conocer antes el mundo de la empresa", justifica.

El joven estudiante de Medicina (que ya ha terminado la carrera y está realizando sus últimas prácticas como cirujano en Inglaterra) se quedó especialmente impresionado con dos aspectos de la farmacéutica: "Lo primero, su transparencia y la cantidad de información que facilita, incluso en su web. Tampoco pensaba que la labor de la fundación de Pfizer fuera tan grande. Eso me gusta, porque querría irme fuera un tiempo, a África, por ejemplo, con algún proyecto solidario interesante", explica.

Miguel Isla estaba encantado con que su consejero delegado por un día fuera médico. Él es veterinario. "Cuando conoces el sector en el que trabajas, ya tienes una ventaja. Yo empecé investigando en España, y luego, en el extranjero. Ahora dirijo en una farmacéutica, pero conozco bien el trabajo de base", comenta. Su consejo para César: ir haciendo las cosas poco a poco, pensando y esforzándote en el paso que das en cada momento, no en el que vendrá después. Porque el camino irá surgiendo. El de Miguel Isla ya ha vuelto a virar. Días después de la reunión dejaba su cargo en España para ocupar un puesto directivo de Pfizer en Europa.

JOSÉ MARÍA VILAS - Presidente de Unilever

"Saber lo que se quiere hace todo más fácil"

"En la medida en que sepas lo que quieres, será más fácil conseguirlo". Este fue el principal consejo que le dio José María Vilas a su consejero delegado por un día, Víctor Clar. El presidente, que hace sólo unos días anunció su prejubilación, le dedicó todo su tiempo en una de sus últimas semanas como directivo. Y de momento, el joven de 23 años, recién licenciado, parece que sigue al pie de la letra los consejos de Vilas. Lo suyo, lo tiene ya claro, es el marketing y el desarrollo internacional. No en vano, a la par que se ha licenciado en Administración y Dirección de Empresas por la Universidad de Valencia, ha obtenido el graduado en Negocios y Gestión Internacional por la University of Applied Sciences de Bremen (Alemania), en la especialidad de marketing. "Si prefieres desarrollarte en otros campos, como las finanzas, mejor elegir otro tipo de compañías", aconseja Vilas.

La cosa, desde el principio, parecía rodada. Y a juzgar por las valoraciones de ambos, así fue. "Me he enamorado de Unilever. Fue genial, volvería atrás y repetiría la experiencia pagando. ¿Lo mejor? La gente, el ambiente y el trabajo en equipo. Creo que esa es la mayor lección que he sacado, así como la experiencia del día a día de los managers, que no se aprende en ningún libro de texto", explica Clar.

A Víctor, que ahora ha empezado a buscar trabajo, le ha cambiado mucho la imagen de una gran multinacional como ésta tras poder ser consejero delegado por un día. "No sabía cómo sería Vilas, si un jefe serio, dictatorial y calculador, como algunos". El cliente, le transmitió, es la prioridad. Al momento de poner los pies en la empresa, Víctor comprobó que la única corbata era la suya. "En la facultad nos enseñan que los ejecutivos se centran en contentar a los accionistas. Aquí se valora mucho a la gente", concluye. La misma imagen que tenía Vilas a su edad. S. DEL A.

* Este artículo apareció en la edición impresa del domingo, 01 de noviembre de 2009.

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