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El chófer del autocar en el que dos niñas sufrieron abusos sexuales es guardia civil

El agente ha sido apartado del servicio acusado de denegación de auxilio

El chófer que conducía el autocar en el que dos niñas de 12 y 13 años sufrieron abusos sexuales por parte de una decena de compañeros el pasado jueves en Loeches es guardia civil, según informaron ayer fuentes de este cuerpo. El agente ha sido retirado cautelarmente del servicio hasta que se esclarezca si es autor de un delito de omisión del deber de socorro, del que le acusan los padres de las menores al no evitar la agresión que sufrieron las pequeñas.

El conductor, de 54 años, ingresó en la Guardia Civil en el año 1976. Está adscrito al Parque Móvil del instituto armado, con sede en la calle de Príncipe de Vergara (distrito de Chamartín). Allí se dedica a conducir autocares y vehículos de alto tonelaje, según fuentes del instituto armado.

La agresión se produjo el jueves 22 de octubre, cuando las dos niñas, estudiantes del instituto Atenea de Villalbilla, regresaban con otros 15 compañeros de unas actividades extraescolares. Unos 10 compañeros las agarraron por los pies y las muñecas y las sujetaron, mientras las sometían a tocamientos en sus partes íntimas. Según el relato de las menores, la agresión se produjo antes de que el conductor iniciara el trayecto, en Villalbilla. El chófer paró a dejar dos alumnos a mitad del recorrido, pero tampoco se acercó a ver lo que estaba ocurriendo en la parte trasera del vehículo. Y eso, pese a los gritos y el alboroto que se formó.

Los padres de las menores han ampliado la denuncia contra el conductor, a la espera de que se depuren responsabilidades. Al estar acusado de un delito de denegación de auxilio, la Dirección General de la Policía y de la Guardia Civil le ha apartado del servicio de forma cautelar. También le ha abierto un expediente sancionador que puede acarrear la expulsión del cuerpo en caso de que sea condenado en la vía judicial a la inhabilitación o a una pena de cárcel.

Fuentes de la Guardia Civil explicaron que también se le abrirá un procedimiento, que puede terminar en el juzgado, por conducir un autobús fuera del servicio. Entra de lleno en conflicto con las incompatibilidades de los funcionarios públicos, y más en concreto de los agentes de la autoridad, que no pueden ejercer determinadas actividades en empresas privadas.

La dirección del instituto Atenea ha puesto el asunto en manos de la Fiscalía de Menores. Las primeras investigaciones apuntan a que el inicio de la agresión se debió a que uno de los atacantes perdió el móvil y registró a una de las niñas para ver si lo tenía. El resto de los chicos convirtió el registro en una sucesión de tocamientos durante la media hora de trayecto.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 30 de octubre de 2009