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Luis Fernández se plantea dejar RTVE a mitad de su mandato

En el ecuador del mandato que marca la ley (seis años), el presidente de RTVE, Luis Fernández, parece dispuesto a tirar la toalla. Fuentes de su equipo aseguran que ha hecho llegar ese mensaje al presidente Zapatero y a dirigentes de los principales partidos. "Llegó con una ley y esa ley se ha cambiado a la mitad del partido", agregan las mismas fuentes. En el trasfondo de la hipotética salida de Fernández está su disconformidad con la nueva norma sobre financiación de RTVE, aprobada el pasado verano, la reducida capacidad de maniobra que va a permitirle el presupuesto de 2010 y las dificultades para sacar adelante su proyecto estrella: la construcción de una sede emblemática para la radio y la televisión estatal.

La reforma del modelo financiero fue pilotada directamente por la vicepresidenta primera, María Teresa Fernández de la Vega, y el presidente de la corporación estuvo fuera de juego durante toda la tramitación. No ha sido una reforma baladí. Se trata de una ley de hondo calado que contempla la supresión drástica de la publicidad a partir del 1 de enero, una programación de servicio público mucho más exigente y una limitación económica a la hora de comprar contenidos. Este corsé afectará necesariamente al rumbo de TVE, que podría perder el liderazgo esta temporada (RNE ni lo roza, va por detrás de las grandes cadenas privadas).

Además, la endeble situación económica ha provocado un frenazo en la puesta en marcha de la nueva sede de RTVE. El plan inicial era comenzar las obras en 2009 y echar mano de un préstamo del Instituto de Crédito Oficial (ICO) para acometer su financiación. Fuentes de la corporación aseguran que el proyecto está "paralizado" y que todo el plan está siendo revisado para adaptarlo a los tiempos de crisis.

En la agenda de hoy, el presidente de RTVE tiene marcada una comparecencia en el Senado para presentar la memoria anual sobre el cumplimiento de la función de servicio público de la corporación y responder a las preguntas de diputados y senadores en la habitual sesión de control. Y para el próximo jueves está convocada una reunión ordinaria (inicialmente prevista para ayer) del consejo de administración.

La dimisión de Luis Fernández generaría un problema político de grandes dimensiones. Para su relevo sería necesario un consenso entre el PSOE y el PP, algo que en estos momentos se antoja difícil.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 27 de octubre de 2009