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Reportaje:

El olivar portugués habla español

En los últimos años, los empresarios españoles han plantado o controlado más de 20.000 hectáreas

Portugal está de moda para los olivareros y para las empresas españolas relacionadas con el sector del aceite. La fiebre por plantar olivares en Portugal por parte de agricultores individuales o empresas españolas, especialmente de Córdoba, Jaén y Sevilla, es un hecho que ha sido denunciado por las autoridades de ese país. Para el Ministerio de Agricultura portugués, los españoles han metido presión en el sector con la compra de olivares o la plantación de nuevas superficies.

Aunque este proceso de implantación en Portugal data de más de una década, el impulso se produjo justamente en 2004, con motivo de las reformas de la Organización Común de Mercado del aceite, cuando Bruselas dio luz verde a ese país para la plantación de 30.000 hectáreas, coincidiendo además con el incremento de los precios de las tierras de olivar en España.

Alvaro Espuny construye una extractora de orujo en el Alentejo

Según los datos manejados en medios olivareros, se estima que casi el 80% de esas nuevas superficies de olivares ha sido plantado por empresarios españoles. El desarrollo de olivares intensivos supone pasar de unas producciones medias del olivar tradicional portugués de menos de 1.000 kilos de aceituna a más de 7.000 kilos por hectárea.

En el país vecino se halla la empresa sevillana, Bogaris con una superficie de más de 3.000 hectáreas. La firma cordobesa Agrogenil, a través de

Franlabora, entre cuyos accionistas se hallan varias familias cordobesas ligadas al olivar, dispone de casi 10.000 hectáreas. El grupo Gómez Cabrera adquirió una finca de unas 2.000 hectáreas justamente a otra familia española, los Hermanos Martínez Sagrera. El grupo Marcor, dedicado al negocio de la construcción, tiene en Portugal la filial Olivais do Sul, con elevadas inversiones en el olivar y proyectos de plantas de almazara y extractora. Otro grupo con presencia en el olivar sería la firma aceitera portuguesa Sovena junto con Mercadona, para la que fabrica la marca Hacendado.

En función del proyecto Todolivo, del grupo SOS, las expectativas eran plantar unas 5.000 hectáreas, de las que hay en proceso de producción 2.500. De acuerdo con las previsiones iniciales, esas superficies de plantaciones intensivas se hallan en venta de acuerdo con los planes del grupo, y más ahora por los problemas financieros derivados de la gestión de los hermanos Jesús y Jaime Salazar.

Esta política de nuevas plantaciones en la zona puede suponer la posibilidad de unas producciones de aceituna superiores a las 500.000 toneladas, de las que la parte más importante se halla en el Alentejo, donde funcionan un centenar de lagares. Ello significa una producción de unas 400.000 toneladas de orujo.

En la actualidad, para atender estas necesidades está en marcha una sola planta extractora, Ucasul, con una capacidad para absorber unas 150.000 toneladas de masa de orujo. Ante el seguro aumento de la oferta con la mirada puesta en el futuro, en los últimos tres años se ha estado gestando la constitución de una segunda extractora en la zona bajo la denominación Casa Alta de Bagaço.

Por la parte española, el promotor del proyecto es la empresa Álvaro Espuny, propietario a su vez del 50% de la firma andaluza Coreysa, también ubicada en el sector del orujo y de la biomasa. Para la constitución de la nueva sociedad se llegó a un acuerdo con el empresario portugués de origen holandés Paulus Heesmkert, con negocio también en el mundo del aceite con una participación al 50%.

El desarrollo del proyecto ha supuesto una inversión en su primera fase para la planta extractora de 16 millones de euros. En este primer año, el objetivo es comenzar a operar sobre unas 50.000 toneladas de orujo para llegar a más de 150.000 toneladas cuando la planta se halle a pleno rendimiento. A partir de ese volumen de materia prima húmeda se pretende disponer de unas 50.000 toneladas de orujo seco y con ello, la posibilidad de lograr unas 5.000 toneladas de aceite de orujo para su comercialización, tanto en el mercado español como en el portugués.

Inicialmente, hasta que finalice la constitución de la factoría, tras el secado de la materia prima, la misma se trasladaría a la planta de la Sociedad de Secado de Biomasa,

Sedebisa, ubicada en la localidad cordobesa de Puente Genil, propiedad de la empresa

Valoriza, del grupo Sacyr, pero donde tiene una pequeña participación con opción de aumentar su peso, la firma Álvaro Espuny.

En una segunda fase, sobre una superficie de 17 hectáreas, en el seno de la sociedad Casa Alta de Bagaço está prevista la construcción de una planta de cogeneración con una inversión de otros 25 millones de euros.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 25 de octubre de 2009