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COLUMNA

Caixa atlántica

A veces dejar pasar el tiempo ayuda a ver las cosas con más claridad y a resolver los problemas. A medida que pasan los meses, vemos con mayor claridad la tijera que amenaza a buena parte de las entidades financieras españolas. Por un lado, sus márgenes comerciales se estrechan. La menor demanda de crédito y las mayores cortapisas a la hora de concederlos están generando una fuerte caída en el volumen de negocio, más allá de las operaciones de refinanciación. Por otro, las provisiones se incrementan de forma vertiginosa, para hacer frente a una morosidad en aumento. No se sabe en qué momento la tijera se cerrará y aparecerán las pérdidas en la mayoría de las entidades financieras. Pero es muy probable que de no hacerse nada, en el poco optimista horizonte temporal de 2010-2011, pocas serán las que eviten los números rojos.

La ventaja gallega es que tenemos dos cajas que pueden liderar procesos suprarregionales

Así las cosas, sólo caben dos estrategias. Adelgazar asumiendo el riesgo real de caer en la anorexia, o inyectarse vitaminas y anabolizantes aprovechando que el control antidopaje mira hacia otro lado, a cambio, eso sí, de que haya boda.

La primera estrategia se concreta en cerrar oficinas, reducir plantillas a golpe de no renovación de contratos temporales y ERE, y ser cicatero en la evaluación del riesgo y la concesión del crédito. Algo de esto se está haciendo ya. Y es verdad que, si se aplican a fondo, algunas entidades podrían evitar los números rojos durante bastante tiempo, incluso hasta llegar a la siguiente fase expansiva del ciclo. Pero muchas otras ni siquiera así. Perderían estructura, organización y capital humano para acabar rindiéndose a la evidencia.

La segunda estrategia es la del Fondo de Reestructuración Ordenada Bancaria (FROB). El Banco de España y el Ministerio de Economía están convencidos de que hay que aprovechar la coyuntura para reducir el número de entidades financieras, especialmente en el ámbito de las cajas, donde la concentración es menor. Están dispuestos a poner mucho dinero y a hacer un paréntesis en eso del libre mercado y la competencia (con el visto bueno de la Comisión Europea) para de una tacada apuntalar el sistema financiero español, mejor que el del entorno pero no inmune a la crisis, y alterar radicalmente el inventario de entidades. Y quieren hacerlo antes de la primavera.

En este punto, se puede entrar a debatir por qué el Banco de España está obsesionado con esa reducción en el número de entidades. La evidencia empírica disponible arroja dudas sobre la existencia de una relación lineal entre tamaño y eficiencia o solvencia. Y, la experiencia internacional, como apuntaba hace unas semanas el profesor Albino Prada, muestra que es posible tener entidades extremadamente muy pequeñas como las cajas alemanas y que funcionan bien gracias al trabajo en red. En todo caso, la verdad es que desde la perspectiva de la Xunta, de las entidades financieras y de los agentes socioeconómico gallegos da igual cuáles sean los motivos latentes. La importante es tener claro el escenario y jugar en él lo mejor posible.

Nuestra ventaja es que somos la comunidad autónoma más grande del noroeste penínsular y que contamos con dos cajas que pueden liderar procesos de integración suprarregional hasta llegar, a largo plazo, a esa caixa atlántica que da título a la columna. Descartado por todos que Caixa Galicia o Caixanova sean los invitados a procesos gobernados por entidades de otras comunidades; asumiendo que el Banco de España no va a dar por buenos procesos de integración suprarregional light, que no supongan un primer paso en una integración plena a corto plazo y sí una estrategia para beneficiarse del FROB y luego volver a la situación inicial; existiendo una duda razonable sobre que Caixa Galicia y Caixanova sean capaces de llegar hasta el 2012 sin ayudas o sin caer en la anorexia; sabiendo que el FROB tiene fecha de caducidad en 2010; ¿qué nos queda?

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 24 de octubre de 2009