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Apuntes

El rompecabezas electoral de la Universitat se complica aún más

Furió se convierte en el tercer candidato a rector, y la lista no se ha cerrado

Antoni Furió, catedrático de Historia Medieval y director del Servei de Publicacions de la Universitat de València se convirtió ayer en candidato a rector. En la tercera asamblea del movimiento participativo que echó a andar en junio, Furió hizo público lo que muchos esperaban. En la misma reunión de ayer, celebrada en el campus de Tarongers, el catedrático de Economía Aplicada Vicent Soler reafirmó su candidatura, anunciada en septiembre. Y el catedrático de Derecho Penal, Joan Carles Carbonell, volvió a dejarse querer al tiempo que advertía de los riesgos de que haya tantos candidatos. Una opinión bastante extendida.

Pasan las semanas y el rompecabezas electoral de la Universitat de València, en lugar de simplificarse, sigue creciendo. Son tres los aspirantes presentados -a los dos anteriores hay que sumar a María Antonia García Benau, catedrática de Economía Financiera y Contabilidad- y se da por descontado que del actual equipo rectoral saldrá al menos otro. Las alternativas siguen siendo Esteban Morcillo, catedrático de Farmacología y vicerrector de Investigación, y María Vicenta Mestre, catedrática de Psicología Básica y vicerrectora de Estudios. Y la razón por la cual se mantiene la duda sigue siendo hoy la misma que hace tres semanas: porque existe consenso en que no tendría sentido que se presentasen ambos, pero ninguno de los dos da un paso atrás.

Furió, que recordó que él también forma parte del actual equipo de gobierno de la universidad, aunque en el segundo escalón de gestión, se declaró decidido a encarnar "lo mejor de la tradición histórica" de la institución: "Una tradición de renovación y modernidad, progresista, comprometida con el país, su lengua, el catalán, o el valenciano, y su cultura, comprometida con los valores universitarios de la libertad de pensamiento, de audacia de pensamiento, y de un pensamiento siempre crítico; comprometida también con la solidez académica, con la excelencia, una palabra devaluada y vacía de tanto gastarla en vano, pero irrenunciable y que expresa muy bien lo que debe ser la universidad".

La intervención de Vicent Soler, más breve, no fue muy distinta, aunque el profesor destacó la importancia que los aspectos económicos tendrán en los años que deberá gobernar el nuevo rector, que se elegirá entre febrero y marzo.

La asamblea, que reunió a algo más de 60 profesores, se celebró en una sala de la Facultad de Sociales. Asistió la decana de Economía, Trinidad Casasús, a la que diversas fuentes consideran cercana a la candidata María Antonia García Benau, que no acudió. La reunión terminó con la convocatoria de otro encuentro en noviembre en el que deberían perfilarse unas líneas programáticas (ese es el objetivo del movimiento de participación) que podrán ser asumidos por uno o más candidatos.

¿Quién tiene más posibilidades de ser el nuevo rector? A estas alturas pocos se atreven a jugársela. Y son muchos los que piensan, en cambio, que con tantas posibilidades no sería raro que la elección acabe siendo fruto de una bala perdida.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 23 de octubre de 2009