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Séptima jornada de Liga

Pirès insulta al árbitro, según el acta

Al final del partido, la cólera se apoderó de los jugadores del Villarreal camino del túnel de vestuario, donde arremetieron contra el árbitro, Rubinos Pérez, por lo que consideraron una actuación "lamentable y escandalosa". "Podemos hablar de falta de gol y de falta de concentración por nuestra parte", admitió indignado el delantero Joseba Llorente, "pero no podemos hacer nada contra un arbitraje tan escandaloso: se traga un penalti clarísimo de Aythami a Cani y, a continuación, no pita las manos de Carlos Calvo [que preceden al segundo gol del Xerez]". En el acta del partido, Rubinos Pérez hizo constar que Robert Pirés le llamó "hijo de puta", mientras que el segundo entrenador del Villarreal, Jon Aspiazu, le espetó: "Ahora vas a ir a la nevera".

"Hemos perdido los nervios", reconoció el lateral Capdevila, "pero ha sido un golpe encima de la mesa. Los árbitros nos han perdido el respeto". "En el penalti a Cani, el árbitro estaba a cinco metros", abundó el mediocentro Eguren, que se quejó, además, de la prepotencia del colegiado. "Es muy fácil jugar cuando vas segundo en la tabla, ahora es cuando hay que demostrar la jerarquía de los jugadores", añadió el mediocentro uruguayo.

La continuidad del entrenador del Villarreal, Ernesto Valverde, vuelve a estar sobre la mesa. "Pase lo que pase, le estaremos agradecidos", proclamó Capdevila, en una manifestación de apoyo al técnico, pero al mismo tiempo de constatación de que su cargo corre serio peligro. Los jugadores están con Valverde, pero sólo pueden salvarlo ganando en los próximos partidos: el jueves en Roma ante el Lazio en la Liga Europa, y en los dos siguientes en casa de Liga, ante el Málaga y el Tenerife.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 19 de octubre de 2009