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Crónica:Sexta jornada de Liga

A Hugo se le escapa Pedro

El delantero del Barça decide un partido muy bien anudado por el entrenador del Almería

Nadie mejor que Pedro para representar el éxito de la cantera del Barcelona, homenajeada anoche en el estadio antes del partido por deseo de Guardiola, un futbolista que adquirió una categoría universal cuando se le suponía un producto local, como si el protagonismo del dream team dependiera sólo de la presencia de Cruyff. Muy cortos de mira fueron los críticos con el técnico holandés y el fútbol del Barça. El juego azulgrana mejoró con Rijkaard y ha triunfado desde que Guardiola alcanzó el banquillo del Camp Nou. Más que en las individualidades, la clave del éxito está en el colectivo y la importancia de Pedro radica precisamente en la facilidad con la que interpreta las necesidades del equipo más que en su cuenta goleadora.

BARCELONA 1 - ALMERÍA 0

Barcelona: Valdés; Alvés, Márquez (Piqué, m. 59), Puyol, Maxwell; Xavi, Busquets (Keita, m. 75), Iniesta; Messi, Ibrahimovic y Pedro (Touré, m. 75). No utilizados: Pinto; Abidal, Jeffren y Bojan.

Almería: Diego Alves; Míchel, Acasiete, Pellerano, Cisma; Juanma Ortiz (Soriano, m. 79), Chico, Bernardello, Guilherme; Crusat (Nieto, m. 72) y Uche (Piatti, m. 65). No utilizados: Esteban; Corona, Ortiz y David Rodríguez.

Gol: 1-0. M. 31. Pedro se revuelve y conecta un disparo preciso desde la frontal del área.

Árbitro: Velasco Carballo. Mostró la cartulina amarilla a Xavi, Juanma Ortiz, Bernardello, Crusat, Iniesta y Puyol.

Camp Nou: 74.177 espectadores.

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Los adversarios tendrán que marcar a Pedro y entonces Guardiola se inventará a Jeffren, sobre todo si Henry sigue dosificándose como si fuera una prima donna. No es cuestión de personalismos, sino de ideología. Ahí está, por ejemplo, Chico, un central que se entrenó con Guardiola en el filial barcelonista y que ayer fue la sombra de Xavi. No es lo mismo jugar en el Almería a las órdenes de Hugo Sánchez que en el Barça con Guardiola. Un buen partido individual con el equipo andaluz puede ser una mala noche con el plantel azulgrana por las exigencias colectivas del juego, que pasan por tener un buen orden posicional y un ritmo de balón muy alto. Juegan once en el Barcelona mientras que en el Almería anoche hubo prácticamente once partidos individuales.

Al Barça le costó encontrar líneas de pase porque el Almería desconectó con marcas individuales a Alves, Iniesta y Xavi, de manera que el partido quedó a expensas de los cambios de orientación de Márquez, de los movimientos de Messi y de las maniobras de Ibrahimovic. A Hugo Sánchez le interesaba trampear el encuentro, evitar la continuidad y velocidad del juego azulgrana y, a cambio, imponer el vértigo de sus pequeños delanteros. A veces parece incluso que la mayoría de entrenadores compiten por dar con la fórmula de negar al Barça más que en la manera de afirmar a sus equipos y nadie se lo reprocha porque la tarea se presenta muy dificultosa.

Así las cosas, los árbitros son más comprensibles con el esfuerzo del rival que con la iniciativa azulgrana, como si la victoria barcelonista se diera por descontada y la noticia estuviera en la derrota o el empate, una apreciación muy visible cuando la pelota está a pies de Messi, un jugador desequilibrante, difícil de tirar y que pocas veces remata de primera, sin mirar. Ya ocurrió en Málaga y ayer con los zagueros del Almería, que siempre rebañaron el cuero al argentino, a veces de manera limpia y de vez en cuando malamente, sin que el colegiado apreciara diferencia. Las jugadas de la pulga acaban en gol o se dan por perdidas, como si no hubiera término medio y mucho menos falta.

Con empate a cero, Velasco Carballo se mostró más contemplativo con las entradas de los zagueros del Almería que con los regates de los delanteros del Barcelona y, por otra parte, sancionó más las quejas que las entradas. La hinchada se revolvía en sus asientos, preparada para una nueva partida complicada cuando a la media hora apareció Pedro y remató a la escuadra de Alves. Pedro se presenta como la solución más sencilla al partido más complicado. Decisivo contra el Athletic, el Shakthar y el Dinamo de Kiev, ayer volvió y acabó con la tarima defensiva del Almería. Tiene una facilidad sorprendente para perfilarse y recibir la pelota en el alambre del área, darse la media vuelta y rematar por bajo o por alto, siempre al punto imposible del portero.

Pedro estuvo soberbio en el tiro que decidió el choque tras recibir el cuero de Ibrahimovic. El tinerfeño se aplica con una naturalidad extraordinaria cuando los partidos se ponen imposibles por el empeño del contrario en neutralizar a los futbolistas azulgrana de mayor calado. El gol, en cualquier caso, no fue de gran alivio para el Barça, que con el viento a favor se vio favorecido por el árbitro por un posible penalti de Márquez. Les costó atacar bien a los azulgrana porque Busquets entró poco en juego y Messi se desconectó muy pronto, aburrido, bien neutralizado por un Almería que siempre permaneció en el partido, abatido sólo por un pírrico gol.

Hacía mucho tiempo que no se miraba al reloj en el Camp Nou. El tanto de Pedro fue una mina porque el Barça se mostró tan escaso de fútbol como de ocasiones, atascado e incómodo, preso de la camisa de fuerza que le puso Hugo Sánchez, imposible para todos, salvo para el infalible Pedro.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 4 de octubre de 2009